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Violencia machista en línea, la problemática a la que se enfrentan las mujeres en el entorno digital

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Por José Antonio Sánchez Gómez

SemMéxico. Madrid. 25 nov. 21. AmecoPress.- El mundo actual y el proceso de digitalización han provocado que la forma en la que nos relacionamos cambie completamente. Utilizamos el teléfono móvil una media de cuatro horas diarias. Las redes sociales se han convertido en una ventana desde la que compartimos todo tipo de información y contenido para interactuar con diferentes usuarias y usuarios. A pesar de todos los beneficios que nos aportan las nuevas tecnologías, estas también han servido a la violencia machista para tener nuevas formas de manifestarse. Aunque las plataformas son las que cambian y evolucionan, la violencia machista sigue siendo igual de antigua. 

El control de la pareja a través del teléfono móvil cada vez es más frecuente. El factor de inmediatez que proporciona el mundo digital hace posible que sea más fácil tener total control sobre una persona. El problema de ello es que se ha llegado a un punto de normalización. Desde la web de Stop violencia de género digital se puede descargar una guía que ayuda a identificar y evitar la violencia machista digital.

El Ministerio de Igualdad publicó una lista de las formas de violencia machista digital: acoso o control de la pareja a través del móvil, interferir en relaciones con terceras personas a través de internet, espiar el móvil de tu pareja, control de las fotos que publica en las redes sociales, control de acciones de la pareja en redes sociales, control a través de la geolocalización, obligar al envío de imágenes íntimas, obligar a compartir claves personales, obligar a que la pareja muestre el chat con otra persona y mostrar enfado por no conseguir de manera inmediata una respuesta online.

En 2016 reformó el Código Penal, incluyendo en la Ley Orgánica 1/2015 la regulación del stalking y la sextorsión. Pese a esto, en muchas ocasiones, los delitos relacionados con la violencia machista en la red quedan impunes o catalogados como delitos menores. El ámbito digital ofrece, desafortunadamente, una falsa máscara que muestra el delito como carente de importancia ante la justicia.

Un estudio de Stop Violencia Digital revela que el 51,56% de las mujeres se ha sentido acosada en la red

El ciberacoso es un problema grave. En la última macroencuesta del Ministerio de Igualdad sobre la violencia contra la mujer se incluye un apartado acerca del stalking, como se denomina al acoso persistente y reiterativo de una persona hacia otra. En esta macroencuesta, por primera vez, se incluyen preguntas en relación al espacio virtual y la violencia machista. Las cifras hablan de que en España más de 3 millones de mujeres, de 16 o más años, han sufrido stalking en algún momento de sus vidas. Las formas de este tipo de ciberacoso más mencionadas son: haber recibido mensajes no deseados, llamadas telefónicas y emails.

El stalking se convirtió en la pandemia en el talón de acero de la violencia machista. Diversas fuentes policiales advirtieron del aumento considerable de denuncias en relación al ciberacoso. Muchas de estas denunciantes habían sido previamente víctimas de violencia machista, y sus exparejas, en multitud de ocasiones, eran los que ejercían la violencia en línea. La conexión a una red wifi abre la posibilidad, a través de un software espía, de tener acceso a todo el espacio privado en la red. Durante el confinamiento era una de las pocas formas de controlar a otra persona con la que no se convivía.

Las jóvenes son las que más sufren este tipo de acoso. El mundo digital se ha convertido en una de las principales herramientas en la socialización de jóvenes. Según la misma macroencuesta, las mujeres de 16 y 17 años, 26,4 por ciento, y las que tienen entre 18 y 24 años, 26,2 por ciento, son las que en mayor porcentaje afirman haber sufrido stalking.

FAD, en su último barómetro, publicaba datos en relación a la violencia machista y las nuevas tecnologías. Un 18,1 por ciento de los hombres encuestados reconocía que es normal mirar el móvil de la pareja, frente al 12,7 por ciento de ellas. Además en esta misma encuesta se incluía como violencia el hecho de revisar el móvil de la pareja, siendo este tipo la violencia la más señalada tanto por hombres como por mujeres.

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La UNESCO llevó a cabo una encuesta mundial sobre la violencia en línea contra mujeres periodistas, cuyos resultados se publicaron durante la Conferencia Mundial de Libertad de Prensa 2020. En este sondeo, el 73 por ciento de las mujeres indicaron haber experimentado violencia en línea durante la realización de su trabajo. Periodistas como Carole Cadwalladr denunciaron que, a medida que habían ido construyendo fama en base a su trabajo, era mayor la cantidad de los llamados trolls y haters que llegaban hasta sus perfiles. Rana Ayyub, periodista del Washintonpost, reveló haber sufrido amenazas de violación y de muerte a través de las redes sociales.

El ámbito digital se ha convertido en caldo de cultivo para el desarrollo de ciertas violencias machistas como el control en línea o el llamado stalking o ciberacoso y la sextorsión, aunque este tipo de situaciones no se producen únicamente en la pareja. Los tipos de violencias más comunes que sufren las mujeres en el espacio digital son: la manipulación, la suplantación de identidad, vigilancia, vejaciones, injurias o las campañas de desprestigio. Las violencias digitales apuntan hacia las mujeres en general, pero hay un sector que lo sufre con mayor inquina. Las activistas que se mueven en las redes sociales señalan que el odio que se dirige hacía ellas tiene una gran carga machista que otro tipo de perfiles no registra.

Miles de cuentas utilizan su influencia en las redes sociales como altavoz para llevar a otras personas un mensaje. Los feminismos, al igual que otros movimientos sociales, encuentran en las RRSS una nueva forma de conectar con el público. Varias son las activistas feministas que se mueven a través de las redes aprovechando las ventajas que ofrecen las tecnologías de la información. Se las identifica como un blanco fácil para el ciberacoso y la violencia machista en línea.

En España, la activista Pamela Palenciano (NoSoloDuelenLosGolpes) empezó a sufrir ciberacoso a raíz la propagación de un vídeo por parte de grupos extremistas. Pamela, quien intenta educar a jóvenes a través del mundo del espectáculo, comenzó a recibir amenazas, vejaciones e insultos a través su perfil en Instagram y twitter. Una parte de este monólogo se viralizó en las redes de forma incorrecta por parte del grupo de extrema derecha VOX. Alicia Rubio Calle, autora del libro ‘’El Feminismo es un cáncer’’ compartió un fragmento del mismo, donde la activista sacaba del aula a unos adolescentes que habían estado molestado durante el monólogo, para generar una campaña de desprestigio y odio contra ella: «esta señora me llamó mamarracha y habló de «basura ideológica’’ en las aulas de Madrid’’ ha declarado Pamela Palenciano para Ameco.

‘’Las amenazas de muerte que he recibido han sido horribles y la policía, por ejemplo, me ha remitido a que se debe solicitar un permiso especial para buscar la IP. Parece que nos tiene que pasar algo físicamente para que nos escuchen’’ 

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¿Cree que las redes sociales favorecen que se saque ciertas cosas de contexto para atacar a las activistas? 

Todo el rato. El nacismo fue famoso e importante porque Joseph Goebbelsm se inventó la estrategia de que una mentira repetida mil veces acaba convirtiéndose en una verdad. Estamos ante una campaña nazi. Esto se une a la campaña de deshumanización que enfrentamos algunas activistas. Cuando se produjo el holocausto contra los judíos no fue de la noche a la mañana, hubo una campaña de desprestigio, hostigamiento y de mentiras hasta que ocurrió. Te comparo porque suelen llamarnos a nosotras feminazis y esto sí que es nacismo. Nosotras no hacemos este tipo de campañas contra nadie. Las redes sociales favorecen a que esto esté ocurriendo. Muchos chavales me dicen que han visto el fragmento sacado de contexto en plataformas como tik-tok y pensaban que el aplauso se lo daban a los chicos a los que expulso en el monólogo y les tengo que decir que a quien aplauden es a mí, porque los chavales no dejaron de molestar todo el rato y por fin se habían ido.

Debido a la viralización de su monólogo ha recibido diversos ataques en tus redes sociales ¿Cómo le hizo sentir esto?

Estoy bien, trato de mantenerme lo más fuerte posible. Me agarro a muchas cosas bonitas de mi trabajo que me gustan y me apasionan. Esto a ellos les encanta, verme en esta posición, pasándolo mal, pero yo todavía tengo carrete. He pasado por unas crisis de ansiedad horrorosas, he ido a la policía para nada…una serie de cosas muy difíciles de enfrentar y más cuando tienes hijos. Si yo no tuviera hijos y esto fuera una serie de ataques contra mí y contra mi compañero, pues somos dos adultos resolviendo un ataque, pero tengo dos hijos que están siendo conscientes de todo lo que estamos pasando. Las amenazas de muerte pararon el 26 de agosto, es muy curioso que empezaron el 26 de mayo y el 26 de agosto pararon, justo cuando aparece en un medio bastante popular que tengo que recoger la querella.

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¿Los ataques que recibió y sigue recibiendo le hicieron plantearse en algún momento dejar de contar su historia?

Lo he pensado muchísimas veces y es una de las cosas que estoy trabajando, pero me puede mucho la fuerza de la legitimidad del proyecto y de la gente que me apoya y me recuerda que este trabajo tiene sentido. Parte de la campaña que se ha hecho en las redes, la cual esta orquestada, tiene que ver con conseguir que me retire, es lo que están deseando y en los mensajes que he recibido me han llegado a decir que vaya a la cárcel o deje de hacer el ’’mongolo’’.

Anteriormente recibía violencia machista en sus redes. ¿El hecho de ser mujer cree que supone un aliciente mayor en recibir este tipo de mensajes?

Totalmente. Yo he visto varias compañeras que han sufrido mucho hostigamiento y amenazas en redes. Si eres lesbiana o bisexual, la cagaste. Si eres un cuerpo no normativo, la cagaste. Hay una cantidad de factores que hacen que la violencia crezca. En mi caso, la violencia machista y la misógina que recibo es, primero; porque soy andaluza y reivindico mi identidad, señalando la andaluzofobia que existe en todo el país; reivindico la clase obrera; además soy heterosexual, pero soy no heteronormativa en el cuerpo; tengo una hija de corazón, pero para ellos soy la madrasta; tengo un marido sudaca; soy actriz, pero ellos lo llaman titiritera. Porto una serie de elementos en donde la violencia machista que se produce en redes va en proporción de una serie de elementos por los que ellos me odian. Si fuera una chica heteronormativa, con cuerpo heteronormativo, feminista y me dedicara a divulgar contenido en internet pues seguramente me enfrentaría a un tipo de violencia machista, pero a la que yo me enfrento es muchísimo más salvaje, porque que tengo muchas más cosas que la gente machista y de la ultraderecha detestan.

¿Piensa que las redes se deben regular para erradicar la violencia machista?

Exactamente. Cataluña, por ejemplo, es la primera comunidad autónoma de España que ha recogido la ley de violencia digital contra las mujeres. Es condenable, es punible y se puede denunciar. Lo poco que he visto de la ley es maravilloso, porque permite denunciar los ataques machistas. Las redes se deben regular y se debe dar identidad a quienes están detrás de las pantallas. En el espacio virtual somos todos muy valientes, pero en persona no. En mi monólogo se lo digo a los chavales, que detrás de las pantallas es muy fácil decirme feminazi, pero en persona decirme en la cara que no están de acuerdo con mi monólogo creo que es más valiente. Creo que sí, hay que regularlo, poder denunciarlo y llegar a que pasen cosas para que esta gente piense, por ejemplo, que a quien están atacando y están deseando que se muera a través de una pantalla, tiene hijos, madre y padre, pareja y una vida. Yo no he llegado nunca a esos niveles de odio y he tenido motivos de sobra, pero tengo empatía.

Como activista feminista, las redes sociales le ayudan a dar visibilidad a su trabajo ¿Merece la pena exponerse en las redes?

Si, merece la pena, pero necesitamos acuerpe de parte de las instituciones, de las leyes y de dentro del movimiento, porque si no es muy complejo para nosotras pelear solas. Si tuviéramos ese respaldo, tanto dentro del movimiento como un poco más de colchón en nuestra unión con la ley de prevenir y denunciar la violencia machista en las redes, merece la pena, porque también es espacio nuestro. Ya hemos cedido mucho espacio las mujeres toda la vida. Las redes también son nuestras y si ahora nos retiramos ellos van seguir ganando espacios, más del que ya tienen.

TodasGamers: ‘’es más importante conseguir que la gente que está en contra del feminismo decida escuchar’’

Los espacios de la misoginia aumentan. En un artículo publicado en Píkara magazinese alertaba del peligro que suponen las redes sociales, no únicamente como fuente de violencias machistas, si no como espacios donde determinados usuarios se encontraban con otros y creaban vínculos para atacar. En twitter, la red social que menor número de filtros contiene a la hora de bloquear una publicación, es donde suceden los ataques más dañinos hacia las mujeres. 
La despersonalización y el anonimato es una de las claves para entender cómo prospera el machismo en la red. Los perfiles que vuelcan un tipo de contenido con carga de delito de odio, a menudo, no suelen presentar datos personales y es por ello que también en muchas ocasiones se hace difícil poder interponer denuncias.

El mundo virtual ha hecho proliferar profesiones que se desarrollan únicamente dentro de este espacio. Una de las que mayor rentabilidad ofrece es la de streamer o gamer que, al igual que otras tantas, esta copada por hombres. Todas Gamers es una plataforma creada por mujeres y personas no binarias que ayuda a dar visibilidad a las mujeres en el mundo gamer y de los videojuegos. Realizan un activismo feminista concreto en la red y es por ello que reciben multitud de violencia machista.

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¿Por qué es necesaria su plataforma?

Cuando la creamos, era necesaria porque el número de mujeres en la prensa y crítica de videojuegos era muy bajo. No porque no quisiéramos estar ahí, sino porque nos daban a entender que no era nuestro sitio, así que nos montamos uno propio para poder hablar de lo que nos apasiona. Por suerte, ahora mismo hay muchísimas más mujeres en medios profesionales o semi-profesionales, y esperamos que siga en aumento, pero seguimos siendo un medio en el que intentamos añadir cierta perspectiva de género sin tener que edulcorar las problemáticas por temor a perder seguidores o patrocinios. Supongo que somos necesarias porque tenemos la libertad de poner en portada hasta el problema más polémico.

¿Es importante el activismo feminista dentro de la comunidad gamer?

Sí, pero es más importante conseguir que la gente que está en contra del feminismo decida escuchar. No ganamos nada con peleas de bandos, porque lo que necesitamos son apoyos, y gracias a que mucha gente se concienció con el feminismo (entre otros activismos) la industria ha mejorado considerablemente en los últimos años.

¿Qué tipo de hate reciben en la web y en las redes sociales?

Principalmente suelen ser personas insultándonos, amenazándonos o dejándonos comentarios muy enfadados porque hemos señalado algún problema de uno de sus juegos favoritos. No quieren aceptar que todos los juegos tienen sus cosas buenas, pero también sus cosas malas, o que nos puede encantar un juego a pesar de sus errores, siendo conscientes de ellos y haciendo autocrítica, así que redirigen su rabia hacia cualquiera que haga la mínima crítica. Si algo les gusta, es intocable y si osas exponer los fallos, te conviertes en su enemiga y, por supuesto, objetivo de ataques de lo más viscerales. Siempre con la seguridad del que se agrede desde detrás de una pantalla. Luego tenemos también quienes nos sueltan el típico comentario machista de que nos vayamos a la cocina, que somos unas putas, y esas cosas, aunque (por desgracia) lo tenemos tan normalizado que ya ni le hacemos mucho caso.

¿Creen que el tipo de plataforma que tienen genera una violencia diferente a la que pueden recibir otros usuarios?

Sin duda. Cuando vemos comentarios con hate en otros medios que solemos leer, vemos que la mayoría son referentes a si X empresa les pagó por decir algo de un juego, que no están de acuerdo con lo analizado y se quejan agresivamente, etc. Sin embargo, los comentarios que nos toca moderar en nuestra web y que no salen a la luz por ser ofensivos van más hacia el tema de que somos mujeres y, por lo tanto, no sabemos nada de videojuegos.

¿Creen que las mujeres gamers reciben mayor cantidad de ataques que los hombres que se dedican a ello?

Sí. Solo hay que ver a la multitud de streamers femeninas que denuncian a diario tanto los comentarios en su propio chat, como en los del juego online en el que estén. Es decir, incluso con comunidades más pequeñas reciben más acoso, comentarios sexuales, insultos y demás. Cosa que no solemos ver si cogemos a cualquier streamer masculino con el mismo público. Y eso en cuanto a los directos, porque cualquier mujer gamer tiene probabilidades muy altas de recibir comentarios despectivos por, eso, ser una mujer a la que le gustan los videojuegos. E incluso la forma de atacar a unos y otras es completamente diferente. Igual que ocurre en cualquier ámbito fuera del mundo gamer. Trolls, haters y gente con mucha bilis y más tiempo libre hay en todas partes, pero hay cierta predisposición a poner el objetivo sobre colectivos muy específicos.

En muchos de los artículos que han publicado, denuncian el acoso que se da a las mujeres en los videojuegos ¿Cómo de reiterativa es esta situación?

En general siempre tenemos algún intento de acoso, ya sea por comentarios en la web o vídeos, por nuestros streaming, o por un simple tuit. Solemos cortarlos bastante de raíz, no les damos la atención que buscan. Sí que nos hemos encontrado más de una vez (y de diez) con campañas de acoso bastante grandes a raíz de algún artículo sobre un tema polémico o unos juegos muy concretos, sobre todo en cuatro o cinco foros bastante famosos que llegaban a tener un nivel más que denunciable. Pero, como he dicho antes, al no obtener la reacción que ellos quieren y no amedrentarnos ante ellos, se acaban limitando a los insultos, amenazas y retroalimentarse entre ellos dentro de esos foros y nada más.
Y, por supuesto, nunca falta el que tira piedras fuera de su tejado (en este caso, el mundo del videojuego) diciendo que en otros sectores pasa lo mismo y no decimos nada. Como si el hecho de que fuera algo extendido restara importancia al problema y no lo hiciera más evidente, precisamente.

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El Espacio digital, por lo tanto, es otro de los lugares en los que las mujeres se han tenido que hacer valer e ir ganando terreno poco a poco. Este universo digital, que se suponía libre de machismos por su supuesta neutralidad, acabó copándose de multitud de espacios que atacan, no únicamente al feminismo y al activismo, sino a las mujeres en general.

Las leyes que regulan las nuevas tecnologías son necesarias, puesto que aportan herramientas que ayudan a prevenir y erradicar la violencia machista en línea, pero es importante empezar a diluir el factor de la despersonalización que aporta el mundo digital a usuarios. En multitud de ocasiones, las situaciones de violencia machista que ocurren en la red son impulsadas a causa del anonimato que ofrecen ciertos espacios. Sara Sálamo, actriz y activista de los derechos por la mujer, fue vapuleada y atacada en las redes por exponer esta argumentación. El hecho de registrar de alguna forma la identidad de una persona al ingresar en una red social puede conllevar a tener acceso a denuncias que, en muchas ocasiones, no pueden realizarse por desconocer la identidad de la persona que lleva a cabo los delitos.

Las violencias en la red son violencias. Y el terreno digital debería ser un espacio de diálogo y debate que no generase delitos de odio con base en la misógina. Es importante generar herramientas que ayuden a prevenir y enfrentar las diferentes violencias machistas en línea.

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