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Violeta del Anáhuac| Por sus frutos los conoceréis

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Isabel Ortega Morales

SemMéxico, Chilpancingo, Gro., 14 de febrero, 2022.- Uno de los temas que más ha inquietado a la sociedad los días recientes es la defensa que hace el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, a su hijo mayor, José Ramón, a quien se evidenció en un trabajo periodístico, viviendo con su familia en “la casa gris”, definido por el color del techo de la mansión dotada con lujos como un cine, ubicada en Houston en uno de los barrios más exclusivos y que, evidentemente no corresponde al discurso que emite su señor Padre para todos los mexicanos a quienes pide vivir en austeridad, aunque nos diga que la millonaria es su nuera, Carolyn, esposa de su hijo.

El tema, de acuerdo a Julio Astilleros se encuentra así “#JoséRamónLópezBeltrán está en este momento en el 2º lugar en Tendencias #Tuitter en MX y en 17 a nivel mundial.” Lo que nos muestra porqué tiene al Presidente de México en grado máximo de enojo, y su reacción ha sido de riesgo, desde la más alta investidura y tiempo de gobierno, al irse con el poder del estado contra el periodista que investigó (Carlos Loret de Mola) y no contra quien es responsable de la acción (su hijo José Ramón).

En los tres años que lleva ya el Presidente de México en ese cargo ha sido público que sus hijos mayores los López Beltrán han presentado como propiedad suya las empresas de Chocolates y Cerveza “Rocío”, sin que medie información sobre el origen de los recursos económicos ya que, ha sido público, que no han ocupado trabajo remunerado que les permitiera acumular un capital necesario para la dimensión de estos proyectos. El mismo Presidente ha sido contradictorio sobre el origen de los recursos que le han permitido moverse por todo el país previo a este encargo público donde su percepción es superior a los 100 mil pesos y él ha dicho y mostrado solo cargar 200 pesos.

¿Quién es el responsable de la conducta de sus hijos? En primera instancia él, que los educó. Después sus propios hijos que tienen edad suficiente para discernir. Para que un árbol dé el fruto que queremos debe ser sembrada la semilla respectiva. Si queremos un limón evidentemente no vamos a sembrar una naranja, porque obtendremos lo que la semilla contiene.

Si no bastara el conocimiento elemental citado, siempre es bueno acudir al Libro de Libros, y encontrar una cita que me ayude a comprender si un árbol es responsable de los frutos, y si esos frutos representan al árbol:

Mateo 7:15-20 “Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos…así que, por sus frutos los conoceréis”

Es decir, si yo tomo un limón debo deducir que el árbol de donde proviene es de un limonero. Como en el cuidado de un árbol, las hijos e hijos requieren un cuidado de Madres y Padres que vigilen que los entornos externos como escuela, amigos, etc., no modifiquen su esencia con una conducta inadecuada que a cierta edad será su propio albedrío lo que le conducirá a tomar una decisión, incluso más allá de otra máxima que dice “de una rosa puede brotar una espina, y de una espina una rosa”. El tema pues, es un asunto de esencia y de observación del entorno.

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