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Vital para las mujeres tener conciencia de su cuerpo, las empodera: Mirta Bolstein

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  • En la vejez tener conciencia de su cuerpo les da autonomía
  • El próximo sábado la presentación de “Si la Vida Va” en el teatro Varsovia

Sara Lovera/ fotografías de Ricardo Ramírez Arreola

Entrevista, segunda y última parte

SemMéxico, Cd. de México, 23 de mayo, 2022.-La bailarina, coreógrafa, psicóloga y filosofa Mirta Blostein dice que la expresión corporal, la conciencia y reconocimiento de tu propio cuerpo, la conexión entre el movimiento y el pensamiento para las mujeres es vital, para derribar represiones, y cautiverios. Tener esa conciencia además las empodera, les da autonomía.

En este segmento de la charla con Mirta Blostein, no sólo recuperamos el hilo de su vida y sus creaciones, sino que fuimos a los pormenores de su llegada a México, sus experiencias laborales y el desarrollo de su arte, donde se sintió extranjera. Además, hablamos de todo aquello que significa tener claro el sentido de la vida en la vejez, recuperar la historia, jugar, como la fórmula para una buena vida.

Y explica: si las mujeres toman la decisión de conocer su cuerpo, se les abre el camino del cambio completo. Reprimidas en su formación, bloqueadas, con el tiempo, consiguen recuperarse como humanas completas: cuerpo y mente.

Sentadas en su salón de danza, donde estudia a diario su técnica dancística, en el lugar adaptado con una duela reluciente, espacio atravesada por la luz de la tarde. En la casa de Mirta Blostein, no hablamos de su exilio, – de ya 45 años- ella no lo nombra como tal, yo no lo pregunto, pero se puede percibir el eco de aquellos primeros años en México.

En la charla Mirta me explicó, y me contó cómo logró hacerse un espacio en la vida académica y cultural en nuestro país, y admite que, con su trabajo, quienes promovían la cultura, le salvaron la vida. Y hasta ahora, 40 años en las aulas dancísticas de Bellas Artes. 

Pero ahora, que la vi en escena, descubrí ese eco que probablemente le dejó la necesidad de venir a nuestro país, tal vez está ahí, en el segundo cuadro de “Y la vida va”, el del fantasma que quiso ser y no fue, que no da miedo, pero encarna la soledad.

No, en la entrevista, no toca el tema original del exilio, es el tiempo ignoto que le marcó el camino. Seguro le cruzaron por la cabeza y por el cuerpo, cuando charlando, de vez en vez lanzó su mirada al infinito.

En 1977 se calcula habían llegado a México aproximadamente entre unos seis y ocho mil personas de Argentina que huyeron de la dictadura.

Tal como la vi, en el escenario, moverse elástica, cómo se inclina y surge, pienso que debió ser es la actitud que le sirvió en este país. En el escenario, nos manda el mensaje de que la vejez ofrece la emoción de seguir escuchando, detenidamente el canto de los pájaros, la posibilidad de tener apropiarse del viento, del ritmo de las olas y el viento, ha propuesto reunir a jóvenes y viejos para aprender mutuamente.

Además, sabe cómo. Lo ha practicado mucho tiempo en sus talleres, ratificando que su técnica es fundamental, también, para liberar a las mujeres reprimidas por el sistema patriarcal, derribando los prejuicios sobre su cuerpo.

México en los años 70

Con más de 45 años en México sigue trabajando intensamente, da clases, talleres y sigue con su rutina cotidiana.

Cree en la oportunidad armar el programa coreográfico y de movimiento en el Instituto Nacional de las Bellas Artes y que las pedagogías dancísticas en la escuela de danza contribuyan a la felicidad, después de los 60. Dice que hay que seguir. En la entrevista jugó conmigo, en varios momentos, hasta cuestionó,” no importan tus más de 70 años, tú sigues haciendo noticias, pues yo sigo bailando y enseñando”.

Al llegar a México, en 1977, continuó investigando la técnica Fedora, de la que explica la enciclopedia virtual es un sistema, una técnica del movimiento que promueve el conocimiento del cuerpo, y que ahora muda de nomenclatura y se llama el campo de la somática.

Ya en el teatro, – la vi el sábado-,   ofrece, piensa y avizora otra historia para las y los viejos, sin eufemismo. Le parece fundamental.  Se nota en “Y la vida va”, donde juega en el escenario, con los dedos, las manos, la expansión de las articulaciones.

Frente a este país ¿Qué haría?

Ella es una artista en solitario. Su determinación fue trabajar en obras y libretos, pensando en la música y el movimiento, con la técnica, al tiempo de ocuparse de sus niños.

Luego cuenta: Cuando llegue acá ya venía explorando los solos, y fue en México donde presenté mi primera obra, se llamó Caminos, en el espacio de La Casa de Lago, en el bosque de Chapultepec.

Se atrevió, fue a ver al director de la casa, probablemente, por el año, se trataba del matemático Arturo Azuela, – Mirta no recuerda su nombre-, el caso es que fue a ver a este señor quien le dijo a Mirta no tengo un peso para pagarte, ya está todo programado; ella le dijo no importa, agradecería que me des un espacio para demostrar lo que hago y “este señor me dio una función que tuvo tanto éxito que Difusión Cultural de la UNAM me empezó a contratar”.

Hizo obras y cuando las terminaba tenía varias presentaciones, “paquetes de funciones”, se sorprendió que encima “me las pagaban, me quede muda y agradecida”, ya que en Argentina “jamás me habían pagado una función”.

Sus obras

Se puede calcular, ya que no lleva el registro, ni recuerda los nombres, que habrá escrito entre 40 y 50 obras.

La de la Casa del Lago fue para ella una época muy importante y es que “me salvó la vida”, y en su casa tenía un espacio, un estudio, en la sala-comedor, y empezó a dar clases. En los años 80, separada y libre, arregló todo eso que te permite la autonomía, “porque cuando estas con marido no puedes hacer nada” y te quedas sola y con los mismos centavitos, “ya sabes esas historias de todas las mujeres”.

Se consolida maestra y coreógrafa

Me cuenta que ese espacio –la Casa del Lago- la ayudó mucho, y pronto llegó al Centro Superior de Coreografía que dirigía Lin Durán, una mujer extraordinaria bailarina, coreógrafa, que se encuentra entre las pioneras de la danza contemporánea en México. La invitó a poner una coreografía, y le gustó tanto, que le abrió por siempre el foro, el magisterio y la pedagogía en la Escuela Nacional de Danza.

Lin Durán la invitó a dar la materia de expresión corporal y desde entonces no solamente da clases, sino que obtuvo su plaza. Es titular C.

Hay que decir que Mirta Blostein es bailarina y coreógrafa de Danza Contemporánea, licenciada en Educación Artística, (INBA), Maestra en Psicología Social de Grupos e Instituciones (UAM Xochimilco). Profesora de Expresión Corporal, Educadora de Movimiento Somático (BMM), cofundadora de La Maravilla Corporal, institución dedicada a la práctica e investigación de la Expresión Corporal y la Creatividad (Años: 2000/2011). Maestra Titular de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del Instituto Nacional de Bellas Artes, e imparte la materia Proyecto Escénico.

Y esa Escuela Nacional se convirtió en su casa. Ahí ha trabajado constantemente con cientos de grupos. Me explica que la expresión corporal fue la materia, pero se transformó en sensibilización y cuando la escuela se ubicó en el Centro Nacional de las Artes, a la materia se le nombró proyecto escénico. La sigue dando actualmente. Acota que siempre encuentra lugares para dar clases, los talleres en su propia casa se van encadenando gracias a la técnica comunicacional de lo que conocemos como de boca en boca.

Como ya dijimos es autora de muchísimas obras, como profesora, debe montar una obra por año.  En la escuela “tengo 40 obras más los solos”.

¿Obras de solos?

Se vuelve nuevamente didáctica y me dice: “Me facilitó el haber elegido el camino de crear obras para presentar en escena unipersonales o sea no es que yo tenga un ego del tamaño del mundo, un narcisista insoportable, no, pero el crear solos me permitía estar con mis hijos, además de que es una fuente importante de la historia de la danza, puesto que quienes desarrollaron esta historia eran solistas, nada menos que Isadora Duncan y Martha Graham, con técnicas individuales  de  liberar las emociones mediante las contracciones pélvicas y abdominales, espasmos de los músculos, estiramientos y tirones.

Recuerda: “Acá en México fue muy duro trabajar esta área, porque no está reconocido el trabajo de espectáculos unipersonales. Y si el requisito es tener grupo, “yo la verdad es que sí tenía un grupo, no podía estar con mis hijos, y yo quería estar con mis hijos”.

Su técnica, su descubrimiento y las mujeres

La artista, que de cuando en cuando durante la charla estira maravillosamente el cuello, y voltea de un lado a otro mostrando su flexibilidad, dice que “para las mujeres es capital, es importante, es vital, este asunto de la conciencia del cuerpo, el juego del reconocimiento de cada órgano, sin dejar a un lado el pensamiento, pero tener conciencia, repite, es vital, porque existen muchas represiones de todo tipo, pero una enorme represión, encarcelamiento diría yo, lo es  hacia el cuerpo de la mujer

Y sigue: Esto de que sentadita te vez más bonita, por ejemplo, ahí se resume toda esa realidad, cuando la mujer empieza a tener conciencia de su cuerpo lo que sucede es que se empodera, hay un empoderamiento de sí misma y lo más importante es que a partir de eso hay un pensamiento que se da y una toma de posesión, esto no surge de un día para el otro, esto es una decisión interna por que implica cambiar. Así se da en procesos, yo sigo emperrada en que mis talleres duran como mínimo tres meses, en un momento en que lo único que funciona son los talleres intensivos.

Y deben ser tres meses, mínimo, porque los procesos en el cuerpo son más largos que en la mente, tú te puedes leer un texto, lo puedes aprender, racionalizar, en el cuerpo no sucede así porque hay muchas zonas que están bloqueadas entonces en un tiempo que se lleva en desbloquear esas zonas.

Cuando pregunto si conoce alguna corriente feminista que esté conectada con el análisis del cuerpo y el movimiento. Se burla.” No sabría decirte, es más me gustaría saber”.

Y distante me sigue diciendo: Me gustaría mucho poder conocer a esas mujeres, en la realidad no tienes el tiempo para abarcar todo, entonces no me dediqué, fui a ver en INMUJERES, estuve una época llama y llama para contactarme con esa institución, pero nada, no te pelan.

Y de mi perorata sobre cómo las feministas si trabajan con el cuerpo, en los encuentros nacionales y latinoamericanos, cómo bailan y se liberan, cantan…

Me ataja mi entrevistada, porque le cuestiono que esa libertad del cuerpo no es únicamente la danza. Y dice:  No, obviamente; lo que pasa es que en general hay una fragmentación muy grande entre lo racional y el cuerpo, entonces yo conozco manifestaciones que he leído, pero suceden en lo racional, ni siquiera en la parte sensible de la mente, porque tú sabes que hay un pensamiento racional y uno que es más emotivo, yo no tengo ningún problema con ninguno de los dos, me llevo bien con ambas partes. Eso es fundamental, es básico.

Los adultos mayores

La plática se va ahí. Pregunto ¿estás haciendo algo inductivo para los adultos mayores?

Mirta: Tengo talleres para adultos y adultos mayores, según esto iba a tener programa ahora en mayo, con una publicidad para comenzar un taller en junio en los espacios de la Escuela Nacional de Danza Contemporánea. La verdad, confiesa, “no sé cuándo va a salir, pero ahí tengo un espacio; y tengo un programa piloto muy loco en donde deseo que el Centro Nacional de las Artes se convierta en un espacio para que vayan a danzar los adultos y adultos mayores con integración de jóvenes.  Para aprender de ellos y ellos de nosotros. Al danzar, me cuenta, “hay, si supieras que cosas lindas suceden. Me corta.

¿Le pregunto entonces, si “¿Y la vida va” es un mensaje para la tercera edad – ella no sabía que iría a ver la obra antes de escribir esta segunda parte- ¿Yo digo que la promoción es clara, y nos invitan con ese mensaje, de que el cuerpo es bello, el cuerpo siempre es el cuerpo y tiene sus etapas y este es tu mensaje, en esta obra que vamos a ver, como se llama?

Me contesta: ¡Y la vida va!; ah, no sé, ahí vas a ver todos los mensajes que la vida encuentra como con tu historia. Mira el problema con la gente mayor es que si durante toda tu vida viviste reprimida, porque nosotras fuimos mujeres que la peleamos, que salimos a la calle, que defendimos nuestro lugar, ¿verdad?, tú sigues haciendo tu periodismo y yo sigo bailando y crie a dos hijos y están las nietas; pero yo sigo bailando y sigo escribiendo sobre el cuerpo, sobre la importancia de esta conciencia, entonces cuando tú ves como esos cuerpos que tiene una historia maravillosa, porque todas las historias de los seres humanos tienen su valor, no son tomadas en cuenta; y te vas dando cuenta que mientras más te haces vieja menos te pelan, o  cada vez menos. Es porque la sociedad que no ve a los viejos, es una sociedad que no está bien, quizás en los pueblos es distinto, en algunas zonas, en algunas culturas…

La vejez y las mujeres

Sara Lovera: Vivimos una etapa muy grande de la cultura de la juventud.

Mirta: Lo sé, este momento es duro, ¿no?; cuando empiezas a trabajar con ellos desde este lugar de la sensibilidad, de la emoción o de movimiento y de conmoción y empiezas a ver como se empiezan a mover desde otro lugar y empiezan a danzar, es muy tierno lo que sale de los cuerpos grandes de las mujeres. He tenido un grupo muy grande en un taller que di en la Casa de Cultura de Guatemala, había un viejo divino que tenía un año más que yo, una belleza de expresión en su cuerpo y hay una ternura muy particular en la gente mayor y sus danzas tienen mucha historia, su cuerpo tiene mucha historia, entonces tiene mucha expresión y van encontrando otros caminos. A mí me está sucediendo.

Sigue:  El otro grupo que tuve en el Centro Nacional de las Artes que eran clases afuera, en los espacios verdes, las mujeres eran la mayoría de 50, 60, había dos de 70 y siempre se me cuelan jóvenes que se enamoran del trabajo. Jóvenes, te digo de 25 o 28 años, ahí es muy interesante el encuentro, no te olvides que con el movimiento te comunicas desde otro lugar. Así se produce una comunicación muy hermosa.

Y reitera, esas mujeres mayores que fueron reprimidas empiezan a hablar. Mis talleres siempre terminan con un momento de reflexión y es bien interesante porque se empiezan a empoderar. Lo triste ahora, es que tengo bien pocos talleres.

Sara Lovera: ¿Entonces ese es un camino para terminar la vida de otra manera?

Mirta: Pues sí, yo cuando envejecí me pregunte que quiero hacer, quiero seguir enseñando mis talleres de danza y creatividad; y quiero bailar y entonces mientras pueda ahí voy, y jugar mucho, así recuperé el juego.

Sara Lovera: Y quizá en este momento del mundo, del país, del barrio, de la zona ¿eso nos llevaría a la paz?

Mirta: Eso es una de las grandes utopías mi querida Sara, nosotras somos de esa época y sabemos que la utopía no se termina porque sí. No, no existiría el ser humano, no vamos a cambiar el mundo, va a faltar mucho para ello, pero la conciencia pone su semillita porque te hace pensar, en mis encuentros es que piensas tú, si no estás de acuerdo con algo dime porqué, eso es lo importante, que uno se pueda apropiar, a través del cuerpo, del movimiento, con tu pensamiento, o sea desarrollar el pensamiento, crecer con el pensamiento.

Sara Lovera: Pero esa es tu tesis, ¿no? y efectivamente es uno de los caminos para humanizarse quizá…

Mirta: Si, sería maravilloso, ahora que lo pienso.

SEM/sl

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