Impunidad

Yucatán: determina jueza lesiones simples en lugar de tentativa de feminicidio

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  • Su agresor trató de asesinarla en dos ocasiones por haber terminado su noviazgo
  • La víctima pide intervención de la Judicatura y pide al presidente que revisen la actuación de la jueza

Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico, Cd. de México, 13 de septiembre, 2022.- Astrid Sánchez Escalante interpuso una queja ante la Judicatura de Yucatán, luego de que la jueza Elsy del Carmen Villanueva Segura, vinculara a proceso a su agresor por “lesiones simples” y no como tentativa de feminicidio, “porque el agresor no tenía intenciones de matarla”.

En entrevista para SemMéxico, Astrid Sánchez explica que el pasado 9 de septiembre la jueza determinó que no había razones suficientes ni le constaba que su agresor Edwin N., de profesión fotógrafo, hubiera querido cometer feminicidio, por lo que solo lo vinculó a proceso por lesiones, mismo que lleva en libertad.

La también periodista ha tenido que esperar cinco meses para que se realizara la audiencia de vinculación, por los hechos ocurridos la noche del 14 y madrugada del 15 de abril pasado, cuando ella recién había terminado su relación de noviazgo, razón por la que fue tomada del cuello hasta producir ahogamientos de los cuales se libró gracias a sus súplicas, en al menos dos ocasiones.

Explicó que de acuerdo el Código Penal de Yucatán, artículo 394 Quinquies, fracciones III.- Existan antecedentes de violencia familiar, laboral o escolar, motivada por razones de género, del sujeto activo en contra de la víctima; IV.- La pretensión infructuosa del sujeto activo de establecer o restablecer una relación de pareja o de intimidad con la víctima, y V.- Haya existido entre el sujeto activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza, elementos que encuadran en delito de feminicidio que la jueza Villanueva Segura no quiso considerar.

Por ello, Astrid Sánchez Escalante sostiene que ante esas evidencias no se puede invisibilizar la tentativa de feminicidio y decir que son lesiones simples, al considerar que “yo mal entendí las intenciones de mi agresor quien me ahorcó en dos ocasiones por no querer seguir una relación sentimental con él… que yo estaba tan alterada al momento de los hechos que mi percepción fue errónea porque, según la juzgadora, no hay indicios que E.M.A.L. tenía intenciones de matarme”.

Astrid Sánchez explica que en varias ocasiones antes había intentado terminar la relación que se tornó violenta al paso del tiempo, cometió varias infidelidades, le prohibía hablar con sus amigos y se ponía violento cuando bebía, además de descubrirlo compartiendo material íntimo de otras mujeres con un amigo y además de consumir sustancias prohibidas.

Esas, plantea, fueron las alertas que se encendieron, por lo que terminó aquella noche con Edwin N quien llegó a su casa para hablar con ella, ante tanta insistencia ella accedió a platicar dentro de la casa, donde ella estaba sola en ese momento, sin acceder a volver con él. Entonces el agresor se abalanzó sobre ella y con las dos manos la asfixiaba, ella cómo “el poco aire que tenía, suplicó que la soltera”.

Pero él, temeroso de ser denunciado por la periodista, volvió a ahorcarla con sus manos asegurando que “mejor terminaba con lo que había empezado”.

En esos momentos, dice, pensó en su mamá, en que la encontraría muerta dentro de su casa asesinada, en que quizá nunca sabría quien la había matado.

Desde entonces su vida es una constante tensión, sufre ataques de ansiedad, su hermana y su madre, como ella también tienen miedo, despiertan por la madrugada ante el temor de que el victimario regrese y la mate.

Explica que hay deficiencias en la integración de la carpeta por parte de la fiscalía. La médica no tomó fotografías de las marcas en el cuello y otras partes del cuerpo; la psicóloga la entrevistó por una hora y eso le bastó para dar un diagnóstico, condiciones que dejan en indefensión a las víctimas.

Además de la actitud de la jueza Elsy del Carmen Villanueva Segura quien no juzgó los hechos con perspectiva de género y aseguró que esta no es la primera vez que actúa de esa manera, hay antecedentes de haber liberado a un agresor ante otro caso de tentativa de feminicidio en la que el agresor es un prácticamente de artes marciales y en otra ocasión calificó como homicidio un evidente feminicidio.

Por ello, solicitó la intervención de la judicatura para que revisen la actuación de la jueza, se valore el delito cometido por su agresor, y le devuelvan la tranquilidad a ella y a su familia.

También entregó una carta al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Yucatán, Mario Castro Alcocer, exponiendo los hechos en los que cuestiona ¿cómo es posible que la jueza le dé la razón a la defensa alegando que mi percepción de la realidad estaba alterada y malinterpreté el hecho de que mi agresor quería matarme cuando en realidad sólo quiso agredirme?

La jueza dijo que por el reporte médico legista del Centro de Justicia para Mujeres de la FGE sí es probable que me haya ahorcado, pero que no cree que fuera con las dos manos porque sólo tuve enrojecimiento de un lado.

Apela porque su agresor permanece en la impunidad, mientras ella tiene que vivir con miedo.

SEM/sj/MG

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