COLUMNASIsabel Ortega MoralesVioleta del Anáhuac

“Acompañamiento”

373 Vistas

VIOLETA DEL ANÁHUAC

Isabel Ortega Morales

SemMéxico, Chilpancingo, Guerrero, 11 de mayo, 2021.- En nuestra cultura mexicana, como en otras culturas del mundo, el acompañamiento es una acción de empatía, de fraternidad, de vecindad. La acción de “estar” con las personas que cruzan un problema, es una acción humanitaria de gran repercusión moral, que pesó mucho en el año 2020 sobre todo, cuando se dejó de hacer para no socializar como una medida de sanidad para evitar contagios por coronavirus.

En 1985 cuando el sismo de septiembre 19 se convirtió en una tragedia que dio un giro a la forma de gobierno en materia de prevención civil, se hizo presente el entonces Presidente de México, Miguel de la Madrid Hurtado. Fue evidente el 20 de septiembre que por algo había sido rebasado, la realidad lo golpeó en el rostro y solo logró llegar a esa posición sin mayor gloria y con más pena. Así como su programa “renovación moral”.

¿Por qué se hace necesaria la presencia de quienes gobiernan en los espacios de tragedia? Quizá parezca que no solucionarán, es más, que debieron prevenir, pero es evidente que en un primer momento se debe trabajar en una vía paralela, la de investigar para deslindar responsabilidades y acompañar, como un acto que proviene de un interior de persona sensible.

Cuando se dio la inundación en Tabasco, el actual Presidente tardó en ir al lugar de la tragedia. Cuando acudió presionado por la propia sociedad, no le fue tan bien, y le abonó al hecho que él mismo corroboró de que había sido una acción pensada y tomada desde el gobierno mismo. Y evidentemente quedó la acción grabada en el pueblo.

En la tragedia de la línea 12 del Metro una nueva expresión del Presidente de México marca lo que parece será la nueva forma de gobierno. “al carajo” es una expresión usada para desdeñar algo y hasta para marcar distancia, de algo que nos es ajeno, antipático, molesto, estorboso. Dice que no hará lo mismo que otros en tiempo de tragedias y también pidió no se haga política de ellas, entendiéndose como crítica.

En 1985 la sociedad mostró que era organizada, solidaria, atenta y afectuosa. Que el dolor no le era ajeno, que era dolor de un mismo pueblo. Que no tenían que tener parentesco para sentir la imperiosa necesidad de ayudar. Que cada vida rescatada era un ser, y que cada mano que se sumaba era el mismo México.

Ahora debemos considerar que “al carajo”, si proviene de un Jefe de Estado, es una indicación de las formas como se deben asumir los próximos eventos y que el ejemplo de ellos es una guía a seguir. Pero afortunadamente, como en 1985, el entendimiento mexicano está más allá de lo que nos diga

No podemos ser insensibles, no debemos ser ajenos, ni debemos ser comparsas que no investiguen si hay más notas musicales que las que extraer de  una flauta de tres orificios. Quienes murieron y quienes están hospitalizados, así como aquellas y aquellos que vivieron la tragedia, incluido el conductor, merecen nuestro respeto y consideración. 

Comment here

Accesibilidad