Mujeres

Anuncia alcaldesa electa de Cuauhtémoc, regreso de programas de prevención del cáncer de mama, abandonados por la 4T

270 Vistas

Firma convenio con  Fucam institución eliminada por Salud en el 2020, considerando que se trata de la primera causa de muerte 

La alcaldía, centro del país, podría beneficiar a 100 mil mujeres en peligro de padecer algún cáncer femenino

Sara Lovera

SemMéxico, Cd. de México, 16 de julio 2021.-La alcaldesa electa de Cuauhtémoc, Sandra Xantall Cuevas Nieves junto con la Fundación de Cáncer de Mama FUCAM, inició la Campaña de Atención Médica a Mujeres con Cáncer de Mama y de Prevención para Mujeres de 40 años, para evitar la enfermedad  que en la alcaldía suma más de 100 mil mujeres con altas posibilidades de tener algún cáncer femenino.

La  empresaria, especialista en comercio internacional, una de las 8 alcaldesas que ganaron elecciones el 6 de junio,  consideró fundamental iniciar la transición en la alcaldía, el centro del país, con esta campaña, luego de que hace casi 3 años, los gobiernos Federal y de la Ciudad abandonaron  programas, proyectos y acuerdos para atender  a miles de mujeres con cánceres femeninos, donde se ubican las muertes más frecuentes en mujeres productivas. Ahora problema agudizado por escasez de medicamentos.

El cáncer de mama, según INEGI  es  el más frecuente en mujeres. Representó 19.1 por ciento  del total, seguido del carcinoma cérvico uterino, con 437 mil 300 casos nuevos. 

Esta tendencia se observa en todo país, en 2018 se registran 314 mil  499 defunciones femeninas: 44 mil  164 son causadas por tumores malignos, y de estas, 7 mil 257 son por cáncer de mama.

Importancia de la campaña  en Cuauhtémoc 

La alcaldesa electa en Cuauhtémoc, detalló que la campaña estará vigente durante toda su administración, además de que la atención y las mastografías serán de forma gratuita, ya que el objetivo es apoyar mensualmente a más de 100 mujeres de las 33 colonias de la alcaldía, para que adopten medidas de prevención contra el cáncer de mama.

En 2017, 24 de cada 100 egresos hospitalarios en la población de 20 años o más por tumores malignos son por cáncer de mama. En 2018 se registran 314 mil  499 defunciones femeninas: 44 164 son causadas por tumores malignos, y de estas, 7 mil  257 por cáncer de mama. En 2019, por cada 100 mil mujeres de 20 años o más se reportaron 35.24 casos nuevos de cáncer de mama.

La perredista indicó que por el momento la Campaña de Salud y Prevención se instalará  en la explanada de la alcaldía Cuauhtémoc, con dos Unidades Médicas de Fucam,  equipadas y atendidas  por cinco especialistas, cada una, a fin de otorgar un trato digno a las pacientes.

En el caso específico de la Alcaldía Cuauhtémoc, expuso, la campaña es  de gran relevancia si consideramos que de los 548 mil 884 habitantes, el 52.2 por ciento son mujeres; es decir que existen 91 hombres por cada 100 mujeres, de acuerdo a datos del Panorama Sociodemográfico de la Ciudad de México 2020 del Inegi.

La edad media en la demarcación es de 36 años o menos, es una realidad que el 50 por ciento restante rebasa 36 años y más, es claro que existe una población mayoritariamente femenina que obligan a enfocar acciones de prevención vinculadas al cáncer de mama. Destacó que la prevención puede salvar la vida, por lo que habrá una campaña paralela de enseñanza sobre ello.

Por todas las razones

Luego del cierre de programas por el proyecto de la 4T, situación agudizada por el Covid 19, las protestas no esperaron.

“Tener cáncer es como podrirse en vida. ¿Qué van a hacer las mujeres en situación de pobreza ahora con la decisión de López Obrador, simplemente irse a morir?”, cuestiona Mirna Fernández, una de las mujeres que se atiende de manera gratuita en la Fundación de Cáncer de Mama Fucam, oportunidad de la que fueron despojadas miles de pacientes con esta enfermedad en el país en 2020.

La alcaldes electa  Sandra Xantall Cuevas Nieves es maestra y tiene  un doctorado en el Centro de Estudios Jurídicos,  explicó  que el Convenio suscrito con el Presidente de FUCAM, Fernando Guisa Hohenstein, permitirá acceder al programa de mastografías en unidades móviles para la detección oportuna de cáncer de mama y la reducción de la mortalidad por este padecimiento. 

«En caso de que se detecte cáncer en alguna de las mujeres que acudan a consulta dentro de esta Campaña, se le dará seguimiento y tratamiento oportuno con la posibilidad, según sea el caso, de ayudarlas lo más posible con algunos gastos médicos.

«Y es que, el cáncer de mama debe detectarse a tiempo toda vez que es la primera causa de muerte en mujeres mexicanas. Además no respeta edad aunque normalmente se presenta en mujeres de 40 años y más», comentó.

Las cifras sobre el cáncer de mama en el país demuestran la necesidad de contar con campañas de esta naturaleza en la alcaldía, ya que se trata de un problema mayúsculo cuyo impacto rebasa la salud de la mujer en lo individual puesto que  afecta a la pareja y a la familia.

De acuerdo a los datos más recientes del Fucam, se estima que en México, durante el 2019, la incidencia del cáncer de mama fue de 20 mil 44 nuevos casos representando el 9.6 por ciento de todos los canceres a nivel nacional.

El 61 por ciento de los casos se concentran en los estados de Jalisco, Estado de México, Ciudad de México y Nuevo León. La prevalencia es de 75 mil 529 personas viviendo con cáncer de mama y una mortalidad anual de 5 mil 680, que significa que el de mama es la primera causa de morbilidad en mujeres de 20 a 50 años.

Historia

El 20 de febrero de 2020 la Fucam anunció a través de un comunicado que al no contar con un acuerdo con el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) como el que tenían con el Seguro Popular, mediante el cual recibían un apoyo económico del gobierno para así atender a las personas con cáncer de mama de bajos recursos, dejaría de brindar estos servicios de manera gratuita


 “Lamentamos comunicarles que el empeño de nuestros intentos […] no fue suficiente para concretar una alianza con el gobierno, lo cual nos deja imposibilitados para continuar brindando una atención gratuita a la población más desprotegida del país”, se lee en el documento hecho público a través de sus redes sociales.

Más allá de no haber llegado a un acuerdo, el Insabi no ha publicado las reglas de operación, por lo que ni siquiera se puede generar un convenio. La llegada de la pandemia, hizo esto casi imposible. 

Por lo tanto, el único compromiso que existe entre la actual administración y la Fucam es que el gobierno saldará en cuanto antes los adeudos que tiene con la fundación.

En el último acercamiento con las autoridades fue 2019, cuando  todavía no se habían  cubierto adeudos, por ello “tuvimos que dejar de recibir pacientes”.

El 19 de febrero de  2020, Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, indicó que se tomó la decisión desde el gobierno de ya no mantener ese esquema con este proveedor y dijo:

El Fucam es una institución privada sin fines de lucro que recibía  financiamiento del Seguro Popular; es una institución con  aciertos en la calidad de la atención que merecen ser reconocidos y era conveniente el esquema administrativo  característico del Seguro Popular, donde se hacía gasto directamente de los recursos públicos para el funcionamiento de una entidad privada.

En el periodo de 2017 a 2019, el Gobierno federal pagó a la Fucam más de 776 millones de pesos por la atención que brindaron a pacientes con cáncer de mama en todo el país.

Además, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, aseguró que ninguna mujer quedaría sin atención y que los tres hospitales que absorberían la carga de la Fucam serían  El Hospital Juárez de México, el Hospital General de México y el Instituto Nacional de Cancerología. Según el funcionario, estas instituciones de salud contaban  con todas las capacidades necesarias.

Abandono a pacientes del FUCAM

Para Mirna Fernández, Adriana Camacho e Isabel Flores, pacientes de la Fucam, las palabras de Hugo López-Gatell con las que justifica la decisión del Gobierno federal de retirarle el apoyo a la fundación de nada sirvieron.

Unas semanas después la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) exhortó a todas las autoridades del sector salud a garantizar a las mujeres usuarias de la Fundación de Cáncer de Mama (Fucam) la conclusión integral de sus tratamientos e implementar los mecanismos necesarios para quienes no puedan acceder a los esquemas de atención por falta de dinero para cubrir las cuotas de la fundación.

Esto, después de que, en aquel febrero (nota de Animal Político) una centena de mujeres protestaron frente al Palacio Nacional,  para demandar la gratuidad permanente en tratamientos y medicamentos para todas las usuarias de la fundación.

La protesta de las mujeres se generó porque al no estar cubiertos los tratamientos en Fucam por el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi), los costos serán muy elevados y muchas pacientes no tendrán cómo pagarlos.

Las pacientes del Fucam acusan que la fundación no atenderá a pacientes nuevas y solo se dará tratamiento a aquellas inscritas antes del 31 de diciembre del 2019.

Por ello, la CNDH pidió a todas las autoridades del sector salud dar cumplimiento a sus obligaciones contenidas en la Constitución General de la República, así como en los diversos instrumentos internacionales de los que el Estado mexicano es parte, para garantizar a toda la población su derecho a la salud, entendida como el disfrute del más alto nivel de bienestar físico, mental y social.

A junio de 2021, las pacientes no han sido atendidas, no hay suficientes medicamentos, según los reportes  de la organización Cero Impunidad. 

De igual manera, este organismo pide que las gestiones correspondientes, los trámites administrativos y acciones para la revisión de los procesos de adquisición de medicamentos e insumos para el tratamiento del cáncer, VIH y otras enfermedades se realicen con total apego a los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad de los derechos humanos.

Esto incluye contar con un plan integral que garantice la continuidad en la prestación de servicios y la disponibilidad de medicamentos.

Un testimonio recogido por Animal Político

Norma Toriz llegó a la Fundación de Cáncer de Mama (Fucam) en 2017 por consejo de una prima suya que trabajaba en el Instituto Nacional de Cancerología. “Me salía sangre del pezón, estaba asustada, hablé con mi prima y me dijo que donde ella trabajaba había mucha gente porque atendían a pacientes de todo tipo de cáncer y el proceso para que me dieran tratamiento iba a ser largo”. 

Así que le recomendó ir a Fucam y Norma le hizo caso. “Yo no sé cómo sea la atención en otros lugares, porque no he ido, pero aquí en la fundación son muy cálidos en el trato y dan una atención integral, me hicieron el diagnóstico, detectaron que estaba en fase inicial el cáncer de mama, me hicieron la mastectomía, no requerí quimioterapias, pero me han dado todo el seguimiento hasta ahora”, cuenta Norma. 

El cáncer que ella padeció tiene un origen hormonal, así que ha requerido no sólo el seguimiento para detectar que no reaparezca, sino también medicamento. “Ese también me lo han dado de forma gratuita”. 

Norma asegura que toda la atención fue muy rápida. “Llegué en febrero, me hicieron la biopsia, y para marzo ya me habían hecho la mastectomía”. Por prevención, ella requiere dos años más de seguimiento y fármaco, pero no sabe dónde se lo otorgarán ahora que Fucam no logró llegar a un acuerdo con el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi).

A partir de este 20 de febrero de 2020, Fucam ya no dará servicio gratuito a las pacientes que tenía bajo convenio con el desaparecido Seguro Popular.

En México, el cáncer de mama  es la tercera causa de muerte: 14 de cada 100 personas mueren por esta causa. Mientras el promedio de esperanza de vida en el país es de 74.95 años, para los pacientes de esta enfermedad se reduce a los 63.

Cáncer y desigualdad en la Ciudad de México

Según se lee en el estudio Cáncer y desigualdades sociales en México 2020, elaborado por la Red de Estudios sobre Desigualdades de El Colegio de México (Colmex), el problema  del cáncer, en general, es mayor en regiones de ingresos medios y altos, sin embargo, en zonas menos desarrolladas hay mayor mortalidad y se vive en contextos menos propicios para prevenirlo.

“En los estados más desarrollados, sobre todo Ciudad de México y varios estados del norte, pues la probabilidad de que te mueras cuando te enfermas es menor en comparación con los estados del sur como Chiapas, Oaxaca o Guerrero. Estamos hablando de que la probabilidad de muerte en los estados menos desarrollados es superior al 60 por ciento, mientras que en las regiones más desarrolladas es inferior al 50 por ciento.

Para las y los investigadores de El Colegio de México  es muy clara la brecha y se ve  cómo la desigualdad regional también juega un papel importante, como dice Carlos Moreno, coautor del estudio e integrante de la Red de Desigualdades del Colmex.

También es difícil, cuando no hay recursos, tener diagnósticos preventivos. Entre 1990 y 2017, el número de casos de cáncer en México se incrementó 2.5 veces, de 150 mil a 374 mil casos y las personas que fallecieron por esta enfermedad pasaron de 47 mil a 97 mil en el mismo periodo.

En el caso del cáncer de mama, el estudio señala que las mujeres de estatus socioeconómico bajo, residentes de zonas rurales, con bajos niveles educativos y que no cuentan con seguridad social se involucran menos en acciones como la autoexploración y las mamografías, lo que incide en que se detecte el cáncer en etapas avanzadas.

Laura Flamand, directora de la Red de Desigualdades de El Colmex y autora del estudio, explica que en México hay un buen número de especialistas en oncología, pero el gran problema es la concentración en áreas metropolitanas. 

Sistema de salud desigual: los más pobres quedan vulnerables

El estudio del  Colmex  señala  que existe una desigualdad en la atención en los servicios de salud públicos: las personas que no tienen empleos formales se ven desfavorecidas, debido a que no cuentan con seguridad social ni con recursos para acudir al sector privado.

Las personas que carecen de seguridad social porque laboran en el sector informal de la economía acuden a los servicios estatales de salud, que difieren entre sí en términos de los recursos y personal especializado.

El estudio, salpicado de datos globales y testimonios pone por ejemplo que Alma, tuvo que viajar desde Oaxaca para poder ser atendida, y corrió con suerte de que, sin diagnóstico previo de cáncer, le realizaran una biopsia y la ingresaran como paciente del Instituto Nacional de Cancerología, INCan, un Instituto de alta especialidad que atiende a personas sin seguridad social. No todos tienen la misma fortuna. Y el programa Micaela fue cerrado en 2019, que tenía un grupo de estudio fundamental para prevenir el cáncer de mama.

Las consecuencias de la pandemia

Debido a la pandemia el INER se convirtió en un hospital COVID, y los pacientes por otras enfermedades que atendía son atendidos en otros centros.

Pero además  la atención al cáncer vive  la fragmentación institucional del sector salud, lo que ocasiona que las personas tengan un acceso diferenciado a la infraestructura disponible, y la comunicación deficiente entre subsistemas complica la gestión de registros médicos de las personas, que en ocasiones deben atenderse en diferentes instituciones. 

El coautor del estudio, Carlos Moreno afirma  que  la política pública de atención al cáncer evidencia que “la atención está fragmentada en subsistemas ligados al empleo de las personas, ello entorpece la gestión de la atención para pacientes”.

“Lo grave de este tema es que si tú adquieres cáncer, depende a dónde esté tu afiliación es el tipo de protocolo con el que vas a recibir atención, al igual que el tipo de medicamentos y terapias.

 

Cómo sobrevivir al cáncer por  las limitaciones del sistema público

Patricia se autoexploró y encontró una bolita en un seno en 2011. Gracias a su trabajo es derechohabiente del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), y que vive en Guadalajara, una de las ciudades más desarrolladas del país, tuvo un diagnóstico temprano de cáncer de mama.

En Jalisco, donde radica Patricia, existen 14.73 establecimientos de salud, 0.76 médicos especialistas y 0.41 consultorios oncológicos por cada 100 mil habitantes.

El número de camas de oncología es de 1.99 y tiene 1.23 mastógrafos por cada 100 mil habitantes, apenas por debajo de la media nacional.

Afortunadamente, dice, no requirió quimioterapia y bastó con que se practicara una mastectomía, pero en 2015 tuvo un dolor en la ingle tan intenso que la llevó a buscar un diagnóstico médico y le dijeron que era una lesión lítica, provocada por el cáncer de huesos en grado de metástasis.

Para conocer mejor el estado de su salud, Patricia tuvo que buscar realizarse estudios en laboratorios particulares, pues en el IMSS no realizaban la tomografía que necesitaba, y que pudo pagar con descuento en un privado.

Cuando tuvo que realizarse una biopsia, acudió al Hospital Civil de la Universidad de Guadalajara, ciudad donde radica, porque en el Centro Médico de Occidente del IMSS se descompuso el tomógrafo. Ahí solo le tomaron la muestra, después tuvo que llevarla a un laboratorio particular para que la estudiaran.

Además de los medicamentos y estudios que ha tenido que conseguir por cuenta propia, Patricia narra que ha experimentado otro tipo de dificultades, como el día en el que le dijeron que se había perdido su expediente en el IMSS.

“Mi papá tiene la manía de sacarle copias a todo, y en el IMSS un día me dijeron que se perdió mi expediente. Afortunadamente lo tenía triplicado, imagínate si no hubiera sacado copias”.

“He ido aprendido todo el malabarismo y escapismo hospitalario en el IMSS. A veces hay que pelearse, es muy fácil desanimarse. Muchos sobrevivientes sacan fuerza de quién sabe dónde, porque está cabrón, el sistema es muy rígido… pero también pienso que si no tuviera seguro social ya no estaría viva”, cuenta.

“Estoy convencida de que mi recuperación fue comunitaria. El enfermo de cáncer no puede pelear solo, su organismo pelea solo, pero todo lo otro lo tiene que contener la comunidad”.

Alma Carolina coincide con Patricia en el hecho de agradecer que ha tenido el apoyo de muchas personas e instituciones para enfrentar el cáncer, a pesar de las dificultades que ha enfrentado en el proceso, incluido su diagnóstico tardío.

“Es difícil aceptar que no puedo tener más tratamientos, pero estoy echándole ganas, igual cuando me dicen que me tienen que operar, aunque no me gusta y me da mucho miedo. Ni modo. Luego digo que no me ha ido bien, porque tengo cáncer, pero tampoco me ha ido mal porque muchas personas me han ayudado”, señala.

Para los académicos Laura Flamand, Carlos Moreno y Rafael Arriaga, autores del estudio del Colmex, es indispensable que en México se coordinen los programas nacionales de control de cáncer, lo que permitiría establecer estrategias más sistemáticas y equitativas en el país.

El panorama a futuro apremia la necesidad de establecer una estrategia nacional para atender este padecimiento, pues de acuerdo con Moreno, la reconversión de hospitales por la pandemia de COVID provocó un descuido en la atención de casos de cáncer.

“El hecho de que ahorita COVID sea el foco de atención no demerita el problema estructural que tenemos como país en la enfermedad del cáncer. Es lógico que nuestra atención ahora esté puesta en esta crisis pandémica, pero no hay que olvidar el largo plazo y la tendencia histórica que existe en México con esta enfermedad”.

La falta de citas para el seguimiento de pacientes con cáncer o que están en etapa de detección se traducirá en que, nuevamente, las personas más pobres, con menos educación y con trabajos precarios son quienes padecerán en mayor medida las consecuencias de la detección tardía del padecimiento.

La falta de detección temprana afecta no solo en lo individual a los pacientes, sino al país, porque son vidas que se encuentran en edades productivas, personas que dejan huérfanos a miles de niñas y niños”, concluye.

Comment here

Accesibilidad