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Avances 2019, pendientes 2020

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Claudia Almaguer

SemMéxico. 05 de enero 2020.- El pasado 20 de diciembre Naciones Unidas hizo una compilación de momentos cruciales para la igualdad de género que ocurrieron durante 2019. Allí se encuentra la primera caminata espacial realizada por Jessica Meir y Christina Koch en el mes de octubre, el movimiento ambientalista construido por Greta Thunberg, el Premio Nobel de Economía otorgado a Esther Duflo y la labor de la científica Katie Bouman que condujo a la primera imagen de un agujero negro en la galaxia, estos triunfos son en definitiva el resultado de un tesón extraordinario y sirven de referente a las nuevas generaciones de niñas y jóvenes.

Hubo también movimientos políticos y culturales importantes como la exigencia de grupos de mujeres profesionales del deporte para ganar un salario igual al de los hombres, las sentencias sobre violencia sexual de España, el abatimiento de estereotipos y tabúes para abordar la sexualidad en temas como la menstruación y los derechos reproductivos, estuvieron allí las nuevas representaciones de las mujeres, lideresas de sus comunidades y políticas implicadas en la toma de decisiones a la par de cambios legales como la prohibición del matrimonio infantil, la aprobación del matrimonio igualitario y la despenalización de la homosexualidad en determinados países.

Sin embargo la meta de la igualdad aún se ve obstaculizada por prácticas discriminatorias, la misma entidad internacional al abordar los pendientes otorga algunas cifras: todavía las mujeres reciben un ingreso económico menor en un 23% al de los hombres, representan dos tercios de la población mundial que son analfabetas, dedican tres veces mas horas que los hombres al tareas domésticas y de cuidados no remuneradas y apenas ocupan el 24% de los escaños parlamentarios.

Y precisamente la discriminación de género que prevalece en el mundo genera diversas formas de violencia que impiden el desarrollo de las mujeres y constituyen un riesgo para su integridad. Porque sigue siendo una realidad vigente para este 2020 que 1 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida principalmente por parte de su pareja al igual que en México nos encontramos ante una práctica social extendida en todo el país ya que 66 de cada 100 mujeres de 15 años y más experimentó al menos un acto de violencia de cualquier tipo, ejercida por distintos agresores y en diversos ámbitos.

Pero para cambiar estas circunstancias es indispensable que la sociedad erradique primero los estereotipos que tiene de nosotras porque sólo así se dará cuenta de las formas en que nos condiciona el sumarse la búsqueda de una protección eficaz por parte de los gobiernos y el reconocimiento del derecho a una vida libre de violencia.

Del mismo modo en que antiguamente la ley exigía de la mujer calidades subjetivas como ser casta y honesta para protegerla de determinadas prácticas de violencia sexual, todavía persisten los discursos que se manifestan aliados de las mujeres pero anteponiendo la utilidad de los roles tradicionales tal y como sucede con aquellos personajes públicos y políticos que hacen propias algunas de las exigencias feministas para la promoción personal o electoral en tanto minimizan y atacan el activismo de las mujeres el resto del tiempo.

Buen ejemplo de este tipo de mensaje lo dio recientemente el líder de la iglesia católica Jorge Bergoglio quien manifestó públicamente que la violencia infligida a la mujer es una profanación porque es «fuente de vida» y la «carne más noble del mundo» ya que por medio de ella en su rol esencial de madre trajo la salvación de la humanidad y es donante y mediadora de paz.

Justo toda esa carga anacrónica y cosificante es lo que ya no debe continuar.

Es inviable absolutamente proteger a las mujeres y pronunciarse en su favor en tanto cumplan con nuestros estereotipos porque salir de una situación de violencia y desigualdad implica necesariamente transgredir los roles tradicionales de sumisión.

Que quede claro. Es obligación de los Estados protegernos de la violencia y es deber de nuestro entorno respetarnos sea cual sea nuestra forma de vivir y nuestras decisiones.

Que quede claro. Las mujeres vamos a ocupar otros espacios y vamos a representar otros papeles muy lejanos a los que las sociedades están acostumbradas, así debe de ser no sólo porque es nuestro derecho sin distinción alguna sino porque de lo contrario la civilización no avanza. A más ver.

Twitter: @Almagzur

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