Bellas y AirosasCOLUMNASElvira Hernández Carballido

Bellas y Airosas| 4 de diciembre de 1887: Nace Violetas del Anáhuac

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Elvira Hernández Carballido

“Venimos al estadio de la prensa a llenar una necesidad: la de instruimos y propagar la fe que nos inspiran las ciencias y las artes… La mujer contemporánea quiere abandonar para siempre el limbo de la ignorancia y con las alas levantadas desea llegar a las regiones de la luz y la verdad.”

SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 7 de diciembre del 2022.- Este fragmento pertenece al primer editorial de un semanario cuyo lema decía: “Periódico literario, redactado por señoras”, su directora y fundadora fue la mexicana Laureana Wrigth González, quien hizo de esta publicación periodístico un verdadero espacio de colaboraciones que dieron voz a las mujeres del siglo XIX.

Llamadas en un principio Las hijas del Anáhuac, comenzaron a circular el 4 de diciembre de 1887, pero debido a que una hoja suelta circulaba en la ciudad con el mismo nombre, optaron por el nombre de Violetas del Anáhuac, el 22 de enero de 1888. La publicación circuló hasta el 24 de junio de 1889. Se publicó todos los domingos. Su formato incluyó siempre una bella portada ilustrada con la imagen de una mujer cuya semblanza escribía la misma Laureana, eran mujeres contemporáneas, algunas colaboradoras del semanario.

Una de las primeras columnas insertadas fue “Miscelánea” que por medio de notas breves daba a conocer acontecimientos de variados tipos: citaban noticias internacionales, basándose en diarios extranjeros o folletos, por ejemplo, un comunicado del Observatorio de Greenwich, el descubrimiento médico para prevenir la rabia por parte de Pasteur o las elecciones municipales en Kansas. Otros asuntos que publicaba se relacionaban con aspectos sociales del país, defunciones, matrimonios o fiestas. En ocasiones hacían el anuncio de una nueva colaboradora para el semanario o citaban el nombre de alguna mujer que había sobresalido en el campo profesional.

“Higiene, dedicado a las madres de familia” fue otro espacio que tenía la finalidad principal de orientar a las señoras para que dieran un trato adecuado a sus hijos e hijas, principalmente a las y los recién nacidos, por lo que explicaba con sencillez y exactitud la manera de vestirlos/as, cómo alimentarlos/as, la forma debida de tratarlos y tratarlas, etc. La columnista utilizaba el seudónimo de “Madreselva”, y no sólo aportaba consejos útiles sino también severas críticas a las damas de sociedad que por apatía, presunción o temor “al qué dirán”, no daban la atención debida a sus pequeños/as. Censuraba su manera de reaccionar cuando por amor, capricho o inexperiencia, quedaban embarazadas y negaban a su hijo/a, enviándolo en ocasiones a un hospicio.

Es importante mencionar que se les dio un especial interés a las mujeres obreras con hijos/as. Madreselva describió la difícil situación que vivían esas mujeres para atender debidamente a sus pequeños/as, así como los problemas que enfrentaban para conseguir o mantener algún empleo, pues frecuentemente eran rechazadas u obligadas a renunciar, ya que el patrón del taller les exigía una completa dedicación a su labor sin la menor posibilidad de ofrecerles a sus críos/as un poco de atención. Ante tal hecho, las obreras se veían precisadas a colocarse como nodrizas, ocupación que, según Madreselva, no desempeñarían con acierto, debido a su mal estado físico y a la angustia sufrida al recordar que estaban dando el alimento de su hijo/a a otro/a.

En las demás páginas del periódico, aparecieron diversos artículos que no tenían una sección o espacio definido, quizá porque su contenido variaba continuamente, se leía desde aspectos científicos o sociales, hasta temas religiosos, históricos, pedagógicos, definiciones de conceptos políticos, investigaciones acerca de la conquista e independencia de México, semblanzas de mujeres célebres del país y opiniones en las que cada periodista demostraba tener un verdadero conocimiento en música, literatura, o teatro nacional. También se insertaron, sin interrupción alguna, charadas, sonetos y versos que representaban a la perfección el sentir de aquellas mujeres, por medio de ellos nos describían sus impresiones ante un hermoso paisaje, durante el recorrido de un viaje a cualquier estado del país, o durante un simple salón de baile. También publicaron poemas románticos, patrióticos y varios más donde ofrecían una visión particular de lo que para ellas significaba ser mujer. Incluyeron por igual novelas por entregas, cuentos y anécdotas, donde la mayoría de veces el personaje central era una mujer que se enfrentaba a diversos problemas, ya fueran sociales, amorosos o morales, ubicaban a la heroína en la época que se estaba viviendo.

Fue común hallar en el semanario una gran cantidad de artículos que comentaban la situación de las mujeres. En algunos se continuaba con la idea de que sólo podían ser consideradas madres o esposas abnegadas, pero hubo otros donde se vislumbraba un interés por mejorar la condición de las mujeres, principalmente en el aspecto educativo.

En cada una de las redactoras existía la firme convicción de que por medio del periodismo levantaban la voz para enseñar, ilustrar e iniciar a sus compatriotas en esta profesión del periodismo, así como para introducirlas en el campo de la ciencia, historia y filosofía, motivándolas a cuestionarse su realidad y a intentar recibir una mejor educación.

El semanario se consideraba el medio necesario para que las mujeres del siglo XIX pudiera ensanchar sus conocimientos, ya que, si las puertas de la cultura se le empezaban a abrir, era indispensable que diera a luz sus ideas para extenderlas a todas las mujeres, con la finalidad de convencer a la sociedad de su capacidad y para que todas las mexicanas se interesaran por participar en el campo periodístico que les ofrecía todas las facilidades para informarse sobre aspectos científicos, culturales y sociales, sobresaliendo aquellos relacionados exclusivamente con el sexo femenino. A su juicio, ponían en circulación un periódico, no sólo para entretener o divertir a sus lectoras, se proponían con afán ilustrarlas, permitiéndoles al mismo tiempo la posibilidad de explicar, por experiencia propia, su sentir ante la realidad que vivían, rechazándola o aceptándola, pero haciéndolas poseedoras del espacio necesario para explayar sus ideas y así manifestar el verdadero pensamiento de las mujeres del siglo XIX.

Violetas del Anáhuac abrió una amplia brecha en el camino del periodismo nacional hecho por mujeres, cada semana sus planas ofrecían variados artículos firmados por ellas.

Entre las más importantes, debido a su constante participación destacaron las siguientes:

  • Laureana Wright
  • Mateana Murguía
  • Titania (Fanny Nataly de Testa)
  • María del Alba
  • Ignacia Padilla
  • Rosa Navarro

Existieron más escritoras que a pesar de no haber colaborado continuamente, dieron a conocer interesantes artículos sobre las mujeres de su época, acerca de aspectos relacionados con la historia, la ciencia o la literatura. Sus nombres fueron:

  • Madreselva
  • María de Luz Murguía
  • Concepción Manresa de Pérez
  • María del Refugio Argumedo
  • Dolores Correa de Zapata
  • Anémona
  • Francisca Gonzá1ez
  • Margarita Kleinhans
  • Emilia Rimbló
  • Elvira Lozano Vargas
  • Catalina Zapata de Puig
  • Dolores Puig de León
  • Josefa Espinoza de P.
  • Felicitas González
  • Asunción Melo Río
  • Ernestina Naville
  • Antonia Rosales
  • Carolina Morales
  • Consuelo Mendoza
  • Micaela Hernández
  • Ángela Lozano de Begovich
  • Blanca Valmont
  • Rita Cetina
  • Dolores Mijares

Al leer sus artículos relacionados con la ciencia, el arte, la educación, la historia y, principalmente, aquellos donde las mujeres fueron el tema principal, podemos afirmar que Violetas del Anáhuac, llevó a cabo sus objetivos y propósitos con determinación, hasta el último número publicado. Por eso, este diciembre del siglo XX las evocamos y las celebremos, agradeciendo el camino que nos abrieron.

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