Sonia del Valle LavinUncategorized

Buenos días maestra

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Escasa ha sido la discusión entorno a qué tipo de maestros y maestras necesita México.

La tercera generación de docentes.

Sonia del Valle

SemMéxico. 24 de septiembre de 2018.- Le cuento que en el centro de la discusión pública en torno a la reforma educativa están sin duda los maestros. Para nadie es una novedad que la polémica gira entorno a la Ley General del Servicio Profesional Docente. Una ley que se aprobó en el año 2013, con múltiples dificultades. Incluso, sólo para recordar el momento, las y los diputados aprobaron la ley prácticamente cercados por policías y granaderos, ante las protestas del magisterio, entonces sobre todo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) provenientes de la Ciudad de México, Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán.  El SNTE guardó silencio absoluto ante la aprobación de la Ley, que reglamentaba el artículo tercero de la Constitución, una de las poquísimas reformas constitucionales que se aprobó fast track en el Congreso de la Unión y al menos 16 congresos locales.

A los senadores les tocó más complicado el asunto, pues ellos tuvieron que sesionar en Centro Bancomer ante la falta de condiciones, por las protestas magisteriales, de aprobar la legislación en el recinto legislativo.

La reforma entró en vigor en el 2014 con los primeros concursos para ingresar al servicio docente, y en el 2015 con la primera ronda de la evaluación para la permanencia en el servicio, la cual también debió hacerse a contrapelo, en condiciones por demás complejas para el magisterio en general.

En estos años ha habido múltiples declaraciones en torno a la evaluación docente, y en la mayoría de ellas, ésta es sinónimo de reforma educativa; y escasa ha sido la discusión entorno a qué tipo de maestros y maestras necesita México.

¿Qué tipo de maestros requieren las y los niños en las aulas? ¿Deben ser diferentes a los que tuvimos los adultos que tanto opinamos sobre la reforma educativa? ¿Deben ser iguales? 

Recuerdo al Secretario de Educación Pública, Reyes Tamez, quien decía, en el primer lustro de este siglo, que la escuela requería transformarse porque parecía que el paso del tiempo le era inmune. Comentaba incluso que hacía 50 años que había pasado por las aulas de primaria, y la imagen era la misma: un maestro, un pizarrón, gis. Mientras que, comparaba el lugar de trabajo de un médico que se había transformado con el paso de los años y prácticamente un quirófano en el siglo 21, era irreconocible al de hace 50 años.

Por eso insisto con la pregunta: ¿Qué tipo de docente y escuela requiere hoy el país? 

Un reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo “Profesión: Profesor en América Latina”, refiere que los sistemas educativos deben abocarse a preparar a los docentes del futuro si lo que se desea es que niñas, niños y jóvenes alcancen su máximo potencial. 

Indica que ha habido dos generaciones de docentes:  la primera generación se reconoce a los profesores como trabajadores con derechos laborales amparados por el Estado. 

“Las carreras docentes se caracterizan por la estabilidad laboral, las estructuras salariales basadas en sueldos básicos, las promociones verticales y los ascensos fundados en un enfoque credencialista que premia la antigüedad y la acumulación de certificaciones. 

“En la segunda generación se reconoce que los puestosdocentes deben ser ocupados por los profesionales mejor capacitados. Las carreras docentes se caracterizan por la pérdida de la estabilidad laboral, los ascensos y salarios establecidos según el nivel de desempeño, y las promociones horizontales”.

Quizá es momento de repensar cuál es la reforma que sigue, centrada en los docentes sin duda, pero anclada en el interés superior de la infancia, pues ni la primera generación garantiza a las y los niños una educación de calidad si el mérito y la libertad de cátedra no se ejercen; ni la segunda, si precariza los derechos de los maestros y los pone contra la pared.

Por eso la pregunta es pertinente. ¿Qué tipo de maestro requieren hoy las y los niños; qué tipo de escuela, con qué recursos, y con qué conocimientos? ¿Todos los niños y las niñas de México son iguales? ¿Todos requieren el mismo tipo de maestro?  ¿Todos requieren que sea sólo la SEP la que dicte planes y programas de estudio para la formación inicial de maestros? ¿Y la misma formación continua? ¿O se requiere contar con docentes diferentes, objetivos nacionales y atender las vocaciones estatales para garantizarle a los estudiantes aprendizajes efectivos y útiles para el mundo que les tocará vivir y gestionar en el futuro?

La literatura especializada, tanto internacional como regional, reconoce al profesor como el elemento fundamental para que los estudiantes adquieran los aprendizajes y habilidades necesarias en las escuelas. ¿No es tiempo de hablar sobre la tercera generación de docentes?

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