Buenos días MaestraSonia del Valle Lavin

Buenos días Maestra

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El video que “explotó” las redes sociales

¿Qué pasó?

Sonia del Valle

SemMéxico, 11 septiembre 2018.-El video del periodista Mark LaGanga “explotó” las redes sociales o como mejor se pudiera describir, el recuerdo de miles, quizá millones de personas, que vivimos de cerca, y de lejos al mismo tiempo, los atentados del 11 de septiembre en el 2001.

El video arranca justo cuando ya se ha caído la primera de las Torres Gemelas. Miles de personas, policías y bomberos salen de entre la nube gruesa de humo blanco y polvo que deja la inmensa torre de acero que prácticamente se derritió. Y la primera pregunta que hace LaGanga es ¿qué pasó? y la primera respuesta que obtiene de un guardia de seguridad es: “Se colapsó. El edificio se colapsó” e inmediatamente después pide agua. “Necesito agua”.

Las imágenes revelan el caos total: Personas corriendo, bañadas en polvo, con dificultad para respirar, derrumbándose en el piso seguro después de presenciar la caída de la primera de las Torres.

Mientras el reportero corre hacia el lugar del derrumbe, capta con la lente de su cámara de video, personas heridas, algunas son ayudadas por bomberos, otros enojados le piden que no los grabe, otros acceden a responder su pregunta: ¿Qué pasó?

Una de las imágenes más angustiantes, al menos para mí, fue ver cómo el reportero se acercaba a los edificios aledaños que ya habían sido evacuados. La lente registra la desolación, la alarma que no deja de sonar, el polvo, la soledad del momento y el caos.

Y digo que es uno de los momentos más angustiantes porque el reportero no sabe que está a punto de caerse la segunda torre, eso lo sabe el espectador. Lo sabemos todos los que estuvimos ahí y los que lo vieron por televisión.

Un agente del servicio secreto le recomienda a LaGanga que abandone el lugar: “Creo que también debería irse”, pero LaGanga, insiste con su pregunta “¿Qué pasó?” y no despega la lente de lo que sus ojos ven.

Trae cargando la cámara, de esas que se cargaban al hombro, y lo mismo corre con ella, que camina. Sus ojos están en lo que después se llamó la Zona Cero. Está en el momento preciso en el que caos impera y no deja de asombrar, donde la seguridad es laxa, donde los bomberos se resguardan, los agentes de todas las corporaciones no atinan a poner orden. ¿Cómo podrían hacerlo? ¿Cómo se pone orden en el caos, la tragedia, el desconcierto, la sinrazón?

Después de salir y entrar de los edificios aledaños, de caminar entre los escombros, de registrar la destrucción, la cámara enfoca el incendio en los pisos superiores de la segunda torre, todavía de pie. Imponente.

La primera torre ha caído sobre todo, automóviles, ambulancias, carros de policías, edificios, postes, y la cámara lo registra todo, incluido el gran hueco que dejó la primera de las torres a lado de la que aún permanece de pie pero en llamas.

Un hombre desconcertado le platica que estaba en el piso 81, con 40 personas, que de pronto escuchó una explosión y se abrió la puerta, oyó personas que estaban en el baño, gritando, comenzaron a bajar, y había una mujer en silla de ruedas, la cargo 67 pisos con la silla de ruedas y en el quinto piso, la perdió porque era un caos total, contó el hombre.

A otro hombre que también sale desconcertado, lo aborda. ¿Puedo hacerle unas preguntas? Y el hombre responde: “No, es un mal día” y comienza a caminar, con sus cuatro portafolios en las manos, es la imagen de un hombre derrotado, que se voltea hacia el periodista y le pregunta: ¿Sabe a dónde fue toda la gente?

Y es en el minuto 18 cuando la segunda torre se colapsa y el humo, la gente corre sin cesar. La cámara se pone en negro. Solo se escucha que el periodista trata de resguardarse, que trata de salir de ese enorme humo, polvo, concreto, y se escucha que difícilmente puede respirar. Tose. Tose mucho. Seguido. Se oyen sus pasos. Se oye la escasa respiración, su dificultad para respirar.

Cuando reaparece la imagen, solo se ve el humo y la pregunta sigue siendo la misma ¿Qué pasó?

El video me ha regresado 17 años hasta Nueva York, donde ese mismo día comenzaba el curso sobre el sistema de Naciones Unidas para periodistas de los países en vías de desarrollo. Fui una de las becadas, junto con un grupo de 16 colegas de América Latina, África, Europa del este y medio oriente. Ese día muy temprano estaba parada en la fila de la oficina de prensa para obtener mi acreditación, cuando vi las imágenes de una de las  Torres Gemelas en llamas, pregunté ¿Qué pasó? a los colegas que estaban formado en la fila antes que yo. Respondieron que una de las torres del World Trade Center estaba en llamas, y en eso vimos cómo se estrelló el segundo de los aviones. Tomé el pase de prensa y eché a correr por la 5ª Avenida hasta llegar justo antes de que se derrumbara la segunda Torre.

Los tres colegas periodistas que me acompañaban, de Costa Rica, Ecuador y Nueva Guinea, nos resguardamos debajo de una camioneta al ver que el humo y piezas de concreto corrían hacia nosotros, mientras que el resto de las personas salían despavoridas en sentido contrario. ¿Qué pasó? preguntamos cuando pudimos incorporarnos y medio nos sacudirnos el polvo.

¿Qué pasó? Ésta sigue siendo, quizá, la pregunta vigente 17 años después.

Pasó que cambió el mundo y no sé si para bien: Los derechos humanos se hicieron más selectivos, el racismo se acrecentó, la tecnología se agudizó, las libertades disminuyeron, la desconfianza aumentó, aparecieron las fake news, y aumentó la inteligencia artificial y el big data. Al mismo tiempo, se fortalecieron las voces de las mujeres, la de los migrantes, los defensores de derechos humanos, la equidad, la no discriminación, el cambio climático.

Pero el mundo no es más seguro hoy. Los derechos humanos siguen siendo en muchas partes una conquista a proteger, la utopía un camino a andar y ante cada sin razón de la humanidad, la pregunta obligada sigue siendo ¿Qué pasó? Una pregunta que nos lleva a responder no sólo lo que pasó en lo inmediato, sino lo que como seres humanos debemos aprender para seguir reclamando un lugar seguro, digno, justo, libre y equitativo para vivir.

SEM/sv/IM

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