Lupita Ramos Ponce

Coordenada

551 Vistas

Mujeres que al hablar, deciden romper el silencio

#MeToo #Palabra de Mujer #YoLesCreoAEllas

Lupita Ramos

SemMéxico. 05 de abril 2019.- Palabra de Mujer. Eso es lo que aflora con el MeToo, la palabra de mujeres que han sido objeto de violencias machistas. Mujeres que al hablar, deciden romper el silencio y todas las opresiones que les impedían denunciar a sus violentadores.

La palabra de mujer irrumpe en el espacio público y como cascada corre a borbotones por las redes sociales. Sus palabras son denuncias de las violencias sufridas, pero también de las omisiones y de las complicidades de una sociedad que mira con ojos atónitos e hipócritas lo que ya se sabía. La palabra de estas mujeres también es la exigencia de justicia, la sanción a los responsables, la garantía de no repetición. Las violencias denunciadas implican en todos los casos abusos en una relación de poder: El periodista, el escritor, el activista, el maestro, el novio progre de izquierda, el músico famoso etc. Todos ellos unidos por un común denominador: machos violentos solapados por universidades, colegios de enseñanza, medios periodísticos, organismos institucionales o no gubernamentales, unidos entre sí por pactos patriarcales entre hombres e instituciones.

La respuesta a la palabra de las mujeres ha sido impresionante. Va desde la sororidad de otras muchas mujeres, que se suman, abrazan y denuncian; hasta el pasmo de las instituciones académicas, gubernamentales y de la sociedad civil que reactivamente comienzan a anunciar los cambios que obligadamente tendrían que haber incorporado a sus códigos de ética y protocolos de prevención de la violencia por lo menos desde hace 11 años que entró en vigor la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. También hubo respuestas vergonzosas del tipo: ¿por qué no habían denunciado antes? O ahora que ya se atrevieron a denunciar en redes ¿Porqué no van a la fiscalía y presentan su denuncia? ¿Tienen pruebas? ¿Por qué no las presentan? En esas preguntas va implícita la noción de que las mujeres mienten, de que su palabra no es suficiente, de que su palabra no vale. 

Es imprescindible creer en la palabra de las mujeres que denuncian; la Corte Interamericana de Derechos Humanos en las sentencias de Inés Fernández y Valentina Rosendo así lo ha señalado: el testimonio de la víctima toma especial relevancia ya que esta es la única forma para garantizar que se incorpore una perspectiva de género. Las víctimas de violencia sexual pueden tardar años en revelar lo sucedido, o incluso pueden jamás contarlo. La violencia contra las mujeres se ha naturalizado de tal forma que muchas de las víctimas pueden no saber que lo que vivieron fue un acto de violencia y un abuso sexual en su contra. En ocasiones se está bajo la impresión equivocada de que estaban en una relación consensual y no frente a un delito sexual.

La revictimización también se ha hecho presente, se enfrentan las denunciantes a una ola de desacreditación, de culpabilizarlas por sus formas de actuar y hasta porque no se defendieron. Algunas incluso han sido amenazadas con ser denunciadas penalmente por el delito de “difamación”. El caso Armando Vega Gil bajista de botellita de jerez es lamentable, cualquier suicidio es lamentable; pero lo que es inaceptable es la criminalización de las mujeres que denunciaron las violencias sufridas por parte de este personaje. Toca crear los mecanismos de actuación y de prevención de las violencias contra las mujeres a través de protocolos de actuación inmediata, crear órganos de Acompañamiento a Víctimas de Violencia Sexual, generar espacios de denuncia segura en los que se garantice el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia. Y sobre todo, toca Creerles. #YoLesCreoAEllas

lupitaramosponce@gmail.com

@lupitaramosponce

Comment here

Accesibilidad