Internacional

Cuba: Debate aboga por desterrar prejuicios racistas y coloniales

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  • Activistas de Costa Rica, España, Colombia y Cuba analizan diversas temáticos, como los aportes del feminismo en la lucha anticolonial
  • Fortalecer esos lazos para poder cambiar realidades no significa renunciar a la identidad propia

Redacción

SemMéxico/SEMlac, La Habana, 15 noviembre, 2021.- Desarticular siglos de dominación colonial es un gran desafío, que pasa incluso por enfrentar posiciones como la negación de la existencia del racismo, coincidieron académicos y especialistas participantes en el I Taller Internacional Diversidad afroamericana: estrategias educativas, culturales y comunicacionales para la lucha anticolonial.


El intercambio, convocado y desarrollado por la Casa de las Américas entre el 9 y el 11 de noviembre, abogó entre otros temas, por la necesidad de promover en las personas conciencia étnico-cultural; es decir, de sus raíces, orígenes y herencia culturales e historia, además de conciencia política y social para generar alternativas y no reproducir prejuicios y estereotipos coloniales.


En el espacio, que puso a dialogar a estudiosos, líderes comunitarios y activistas de Costa Rica, España, Colombia y Cuba, tuvieron cabida temáticas tan diversas como los aportes del feminismo en la lucha anticolonial; las interrelaciones de la acción política, la solidaridad y el arte; los efectos de la esclavitud, la colonización y la opresión racial vistos desde el marxismo, y la lectura etnocrítica de textos.


En foros, talleres y debates en formato virtual se reflexionó sobre la necesidad de establecer alianzas estratégicas entre quienes sufren opresión, para poder hacer frente al poder; así como la urgencia de incorporar las herramientas teóricas, que son resultado de la producción académica, a las luchas de los movimientos sociales y en favor de la emancipación.


Zuleica Romay, directora del Programa de Estudios sobre Afroamérica en Casa de las Américas, remarcó en uno de los foros que las alianzas estratégicas tienen que trascender colores, sexo, identidad de género y orientación sexual.


«El esencialismo tiene carácter estratégico y, cuando lo postulas, estás asumiendo que vas a combatir desde el bastión que representan determinadas identidades, pero la aspiración es ser parte de la especie humana», añadió.


Fortalecer esos lazos para poder cambiar realidades no significa renunciar a la identidad propia, o permitir que otros nos roben la voz, consideró. «No podemos cederle nuestro discurso, nuestra representación, nuestra capacidad de lucha a otros, pero que otros hablen de nosotros a nuestro favor, se identifiquen con nuestras causas, es parte de las alianzas que tenemos que construir y que nos van a ayudar a salir adelante», enfatizó.


Participantes en el intercambio señalaron que una de las formas más comunes de estereotipar al negro en la actualidad proviene del consumo cultural y pusieron como ejemplo las representaciones que muestran los seriales de televisión, donde casi siempre se les asocia con la delincuencia.


El movimiento de Black Lives Matter (Las vidas de los negros cuentan) ha traído al centro de los medios de comunicación la problemática racial, se ejemplificó en el debate. Sin embargo, Hollywood y las televisoras han creado, inmediatamente, todo un sistema para ocultar la manera en que el racismo está permeando la sociedad, a partir de crear falsas realidades históricas.


Varias personas coincidieron en que es común que se ubique a personajes negros en medio de la realeza británica, un asunto que no ayuda en nada a crear conciencia sobre la gran herida que es la esclavitud.


En opinión de Silvia Solano, de Costa Rica, la lectura etnocrítica contribuye, justamente, a desenmascarar los distintos sistemas de dominación neocoloniales que están representados en manifestaciones culturales y artísticas.


«La lectura etnocrítica nos permite establecer un diálogo con el texto y aportar las herramientas para identificar diferentes representaciones sociales», acotó. En tanto, su compatriota Jorge Ramírez refirió que facilita la comprensión e interacción con los fenómenos étnico-culturales de nuestras sociedades.


Comentó, además, la experiencia que tuvieron con la aplicación de estos análisis de las representaciones de las etnicidades en los libros de textos, en un taller con ilustradores y diagramadores, de manera que entendieran muchos de los estereotipos que reforzaban con su trabajo, sin ser conscientes de ello.


«El racismo es un resultado histórico del capitalismo, que dividió la fuerza de trabajo en categorías raciales para continuar explotando a las personas», sostuvo Juan Vicente, de España, al intervenir en el foro «Pensamiento crítico contra la colonialidad del saber», uno de los espacios de intercambio que propició el taller.


Pablo Gilolmo, también de la nación ibérica, apuntó que los marcadores de raza han servido históricamente para definir qué sujetos pueden ser superexplotados y dijo que es preciso desnudar esos entramados para que todos los oprimidos puedan situarse en la misma trinchera de lucha, en lugar de excluirse o discutir unos con otros.
El reto, según Luis Canal, de Colombia, está en acortar la distancia que existe entre los movimientos sociales y la producción de conocimiento en la academia, pues persiste el criterio de que esta tiene un pensamiento eurocéntrico y «blanquea» a los afrodescendientes que pasan por ella.


En lugar de ganar en emancipación y pensamiento liberador, estos graduados aportan muy poco a romper con el racismo y otras formas de dominación, consideró Canal.


Sobre el particular, Elvira Edward, de Cuba, llamó a agilizar, activar y dinamizar todo el proceso académico con nuevas maneras de construir los objetos de estudio y en general las prácticas teóricas.


«Crear y consolidar herramientas epistemológicas desde la afroepistemología, es decir, desde la voz de los sectores de los negros, de los oprimidos, es bien complejo, pues a veces se edulcora tanto la voz del oprimido que no se capta realmente cuál es el problema, cuáles son los procesos hegemónicos que están golpeando las realidades de la vida de estas personas, y se alejan de esa realidad con una construcción teórica que no parte de la base», argumentaba.


«La academia debe preguntarse constantemente, criticarse y cuestionarse qué nuevas ventanas abre para el activismo social, para cambiar la sociedad», añadió.
Es un momento que demanda integración profunda de saberes y acciones para desmantelar no solo el racismo, sino también todo aquello que genere desigualdad y exclusión, afirmó Diarenis Calderón, educadora popular de Cuba.


En ese camino, Milena Annecchiarico, doctora en Ciencias de la Universidad de Buenos Aires, Argentina, insistió en la relevancia de compartir las mejores experiencias de lucha.


Silvia Solano, de Costa Rica, ejemplificó que su país es uno de esos lugares donde cuesta mucho hablar del racismo, porque no se considera un tema de relevancia, mientras hay grupos que lo sufren y son invisibilizados; una realidad que se repite en otras naciones.


«Lo que está en la mente de las personas no se puede cambiar solo con activismo y estudios, se necesitan muchos años de actuación», subrayó Deyni Terry, de Cuba, y aludió a lo que sucede en la realidad cubana, donde el racismo persiste solapado, pese a las múltiples acciones que se realizan.


El costarricense Jorge Ramírez llamó a eliminar arquetipos mediante la intervención en el arte y la religión, que son expresiones cercanas al sentir de las personas y, por tanto, pueden tener un mayor impacto.

SEM-SEMlac

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