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Día Mundial contra la Trata: en busca de una Ley Integral

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En el Día Mundial contra la Trata, diferentes organizaciones han querido mostrar abiertamente su trabajo y apoyo a las víctimas de trata, así como la firme reivindicación de una ley integral que agrupe las diferentes formas de trata que existen y que no dejen en la indiferencia a la resonada explotación laboral

 Sonia Hortal Hurtado

SemMéxico/AmecoPress, Madrid, 30 de julio, 2022. – Este 30 de julio se conmemora el Día Mundial contra la Trata de personas. La trata en sus múltiples formas, sigue siendo una de las lacras más arraigadas pese a llevar años formando parte de la agenda política del gobierno. Hoy, desde las organizaciones se reclama una vez más la necesidad de aprobar una ley que identifique a todas las víctimas de trata y, todas las formas de trata que coexisten, con un enfoque de derechos humanos que ponga en el centro a las víctimas. Una ley que apueste por la prevención, identificación, protección y coordinación integral de todos los actores para que nuestro país no sea “un país fácil para explotar a ningún ser humano”.

En el año 2013 la Asamblea General de la ONU decretó el 30 de julio como Día Mundial contra la Trata de Personas. Fecha en la que los Estados Miembros adoptaron la resolución A/RES/68/192, que señalaba el día como una fecha «necesaria para concienciar sobre la situación de las víctimas de trata humana y para promocionar y proteger sus derechos».

La trata, en su definición más extendida en el Protocolo de Palermo, es «la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación.” Una definición amplia y disuasoria que muchas veces se traslada solo a la explotación sexual como si fuera la única modalidad de trata existente.

Y es que, pese a que, de forma contundente, la trata con fines de explotación sexual sea la forma más extendida y conocida de la trata, existen otras tipologías que muchas veces permanecen ocultas. Según Naciones Unidas, España es uno de los principales países de destino de la trata, sobre todo de mujeres con fines de explotación sexual. La Guía Básica para la Identificación, Derivación y Protección de las personas víctimas de trata con fines de explotación de APRAMP señala que se desconoce el verdadero alcance del fenómeno, por la ausencia de estadísticas oficiales anuales sobre el número de víctimas, así como de mecanismos de seguimiento.
Aunque no es lo mismo trata que prostitución, existe cierto consenso en establecer algunos vínculos entre ellas. El Instituto Nacional de Estadística estima que la prostitución constituye un 0,35% del PIB español y es una «enorme fuente de beneficios que favorece la proliferación de este delito». Se trata, nada menos que del primer país europeo y el tercero a nivel mundial líder en consumo de sexo de pago.

Sin embargo, la trata no solo alude a la explotación con fines sexuales, como comúnmente se idealiza, sino que la trata de personas se materializa en múltiples formas que muchas veces no se reconocen. Formas que se ignoran o se desconocen y que hoy las organizaciones han querido mencionar y reconocer, pues la plena identificación de todas ellas es algo que exigen recoja la nueva Ley Integral contra la Trata de Personas. Una ley que, pese a llevar años en la agenda política del gobierno, todavía es tan solo un borrador.
La trata no es solo explotación sexual

Desde Diaconía España, organización comprometida con los derechos fundamentales de las personas y, que forma parte de la Red Española contra la Trata de Personas, tienen muy claro que se tiene que hablar de todas las formas de trata que existen para abordar este movimiento y comercio ilegal de forma interseccional, nos cuenta Eva Márquez, directora del Área de Mujer y Lucha contra la Trata en Diaconía España. “Es importante llamar la atención sobre lo extendida que está la trata con fines de explotación sexual, pero también sobre las otras formas de trata que no son para nada puntuales o residuales y que existen de manera evidente en nuestro país.”

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), un total de 40,3 millones de personas sufren formas modernas de esclavitud. De ellas, 24,9 millones de personas son víctimas de trabajo forzoso (incluyendo la explotación laboral y sexual) y 15,4 millones de personas son víctimas de matrimonio forzoso. Así, la trata alude a otras formas de explotación, entre ellas, la trata con fines de comisión de actos delictivos desde plantaciones ilegales de marihuana, donde se les obliga a las víctimas a transportar o a formar parte de la cadena del tráfico de estupefacientes, hasta incluso víctimas que están obligadas a cometer hurtos en tiendas para robar ropa o bienes que luego se llevan a otros países. Eso es lo que se conoce como servidumbre forzada.

Del mismo modo, debemos hablar de la trata con fines de explotación laboral. Una vejación que hasta ahora, y en muchas ocasiones, pasaba desapercibida y que, sin embargo, reluce en nuestro país, sobre todo en los sectores de la construcción, la agricultura, los servicios domésticos… Sectores donde se da este tipo de trata de manera específica, y que muchas veces se confunde con abusos laborales. Al igual que no toda la prostitución es trata, no todos los abusos laborales son trata con fines de explotación laboral. Pero este tipo de trata existe en nuestro país.

Jornaleras, una trata mixta

Sin irnos más lejos, Huelva lleva la voz cantante en protagonizar la desarticulación de redes de jornaleras que se encuentran en situación de abuso. Una trata mixta que se da sobre todo en el sur de España en mujeres temporeras que vienen de diferentes países, especialmente del sur de África, a trabajar en busca de oportunidades. Mujeres que cruzan la frontera en busca de empleo y que al llegar ven sus condiciones traspuestas. Las condiciones de trabajo que firman no se corresponden con las que se encuentran. Vienen con la intención de trabajar todos los días, por horas, durante la campaña, para después no poder hacerlo algunas jornadas.

«Pueden venir perfectamente con contratos legales para trabajar una temporada, pero lo que se encuentran luego aquí es algo totalmente diferente”. Las mujeres vienen con la condición de permanecer en España solo a lo largo de la campaña, teniendo sus permisos una duración de 5 o 6 meses, que es lo máximo que se extiende la temporada. Después, deben volver a su país de origen para no quedarse en situación irregular. Las mujeres que son despachadas, tras el período de prueba de 15 días, se quedan en situación irregular y muchas acaban alojándose en chabolas.

Según cuenta Ana Pinto, fundadora de la organización Jornaleras en lucha, en esta situación de vulnerabilidad y trata son los empresarios quienes ejercen un abuso de poder al no pagar a las trabajadoras desviando, además, las horas extra que les deben a las recolectoras como productividad en la nómina para no pagarlas según lo regulado. Muchas incluso carecen de acceso a sanidad y llegan a España con contratos sin fecha límite y sin traducción. Condiciones coercitivas donde en muchos casos no se les permite llevar camiseta de tirantes o ropa que aguante mejor el calor; donde no pueden ir al baño cuando lo necesitan, donde no pueden hablar de otra cosa que no sea trabajo, y donde se castiga la no productividad con la sanción de no trabajar al día siguiente.


No todo son grandes redes articuladas

España, y Andalucía en concreto, es uno de los mayores países de tránsito y destino de trata de personas; las principales víctimas son mujeres de entre 18 a 25 años provenientes de países como Rumanía, Nigeria, China y Bulgaria.

Algo que destacan tanto desde Amnistía Internacional como desde Diaconía España, es que esto no ocurre solo a través de grandes mafias y redes. “Dentro de la trata con fines de explotación sexual no solo está la explotación sexual comercial o la prostitución. Tenemos que entender que no todos los tratantes son redes o grupos organizados, sino que pueden existir tratantes individuales”. Y eso es algo que queremos destacar. Los grandes abusos de trata no ocurren siempre bajo la imagen perfecta de una mafia, sino que son “muchas veces se visualiza la trata solamente como grandes redes criminales, mafias, etc., y es verdad que existen y en España se han desarticulado algunas de mucho renombre provenientes de Rumania o Nigeria, pero el problema es que no se está teniendo en cuenta que la trata también puede ser cometida por tratantes individuales o pequeños grupos informales”, comenta Martina Kaplun de Amnistía Internacional. Algo que ocurre, por ejemplo, en el caso de las mujeres rumanas, donde se encuentra la reconocida estrategia del loverboy, es un hombre el que obliga a ejercer la prostitución a su pareja. Hombres que enamoran a muchísimas mujeres y las hace ver que son su pareja afectiva para traerlas a España y después mantenerlas en la esclavitud para sacar el máximo rendimiento de ella.

No son redes sino personas que captan a personas de su comunidad a pequeña escala para explotarlas, algo mucho más desconocido y mucho más difícil de detectar porque existe un imaginario de grandes redes y grupos criminales cuando se habla de trata de personas.

La reivindicación de una Ley Integral contra la Trata de Personas

A finales del 2021, el Gobierno aprobó el Plan de Acción Nacional contra el Trabajo Forzoso. Sin embargo, este plan «no tenía previsto un presupuesto específico para poder garantizar y equiparar la atención integral que necesitan estas otras víctimas de trata» y debería ser especialmente importante que incluya la trata con fines de explotación laboral, señala Rocío Mora, directora de APRAMP.

De ese modo, ese mismo año, también se elaboró el denominado PENTRA, el Plan estratégico nacional de lucha contra la trata, donde también se incorporó una visión integral de la trata. Una serie de avances muy recientes que todavía en la práctica no se están viendo.

Pero fue en enero de este año cuando el Ministerio de Interior presentó el Plan Estratégico Nacional contra la Trata y la Explotación de Seres Humanos 2021-2023, el cual establece cinco objetivos prioritarios: detección y prevención de la trata de seres humanos; identificación, derivación, protección, asistencia y recuperación de las víctimas de la trata de seres humanos; persecución del delito; cooperación y coordinación, y, mejora del conocimiento. «Es un plan con un enfoque global que además prevé una Ley Integral contra la trata, pero que tiene una duración muy limitada e insuficiente», comenta Martina Kaplun de Amnistía Internacional.

Lo que hace falta, concuerdan cada una de estas tres organizaciones que han participado en este reportaje, es una Ley Integral contra la trata de personas «que cubra todas las finalidades de trata y que prevenga y proteja a todas las víctimas de trata».

“Queremos una ley que evidentemente hable de todas las formas de trata. Queremos que no se regule ni la prostitución ni la trata. Estamos hablando de que esto no es un trabajo de ninguna de las maneras, y no queremos que sea reconocido como tal”, nos dice Rocío Mora, directora de APRAMP. Y es que el Pacto de Estado de 2017 hablaba de explotación sexual, pero no se llegaba a un consenso en cuanto a la prostitución. Tienen muy claro, dicen, que ese Pacto de Estado delimita una serie de medidas, entre ellas la elaboración de una ley integral. “Queremos una ley que hable de prevención, de protección, de persecución, y de coordinación de todos los actores para luchar y para que nuestro país no sea un país fácil para explotar a ningún ser humano”

Eso es lo que, desde entidades especializadas, así como desde la Red, llevan años reivindicando. En el Código Penal y en la Ley de Extranjería se recogen una serie de medidas y derechos para las víctimas de trata, pero una ley de carácter «más amplio» es «imprescindible» para abordar la trata desde una perspectiva global. Y es que España no tiene una legislación específica integral contra la trata. Cuando hablan de “integral”, las organizaciones, reiteran, hablan de una ley que incluya a todo tipo de víctimas y a todo tipo de finalidades de la trata, no solamente a mujeres y niñas con fines de explotación sexual.

“Tenemos un protocolo marco que no deja de ser un acuerdo en relación a las instituciones para actuar de manera conjunta en relación a casos de trata, es decir, tenemos abordada la trata desde diferentes instrumentos jurídicos, pero no hay una ley que de alguna manera aúne y, sobre todo, tenga el rango de ley de obligado cumplimiento”, aclara Eva.

En marzo de 2021, el Ministerio de Igualdad, a través de la Delegación del Gobierno Contra la Violencia de Género, afirmaba el inicio de la elaboración de una Ley Integral Contra la Trata. De momento no ha salido a la luz. Hoy la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez, ha recordado que Igualdad envió un borrador de ley al Ministerio de Justicia. «Confiamos en que pueda salir adelante lo antes posible. Nos han podido escuchar, hemos participado en las consultas públicas que se han hecho en cuanto a esta iniciativa legislativa hace un año y vamos a confiar en que pueda ser una realidad”, señala Eva Márquez de Diaconía España.

Junto a ello, exigen por otra parte que la persona víctima de trata pueda ser acreditada o identificada formalmente como víctima. “Lo que pedimos desde las organizaciones es que esa identificación o esa condición de víctima pueda ser obtenida de manera colegiada y no como está sucediendo ahora, que recae única y exclusivamente sobre las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado”. Algo, que como comentan, no es muy coherente, pues en este momento, el mismo cuerpo y la misma institución que tiene como finalidad perseguir el delito, es también el cuerpo y la institución que decide si una víctima es víctima o no.

Esto, señalan, causa algunas distorsiones que está haciendo que las víctimas no están siendo identificadas como víctimas. Por eso hay que separar la investigación y la persecución del delito de la identificación y la condición de víctima.

Fotos: Archivo AmecoPress.

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