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Difícil tarea

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La genuina política se opone a maniobras de simulación.

Agustín Yáñez.

Por: Florencio Salazar

SemMéxico. 09 de febrero 2021.- La pobreza es condicionante para la formación ciudadana. Quien se ocupa en sobrevivir carece de la suficiente conciencia cívica para intervenir políticamente en los asuntos que interesan a la sociedad.

 “Primero comer que ser cristianos”, dice el adagio; en ese supuesto, en la pobreza la mayoría ciudadana se mantiene ausente de lo que también debe importarle.

En la sociedad, sin embargo, siempre existen sectores sociales que tienen conciencia de lo que significa la vida democrática y generalmente orientan su esfuerzo a estimular la participación ciudadana a favor de las mejores causas de la población.

¿Y cuáles pueden ser esas mejores causas a favor de la población? Evidentemente, aquellas que favorezcan su bienestar, como es la construcción de caminos, electrificación de comunidades, hospitales, escuelas y, en general, la aplicación de los recursos públicos según la planeación para el desarrollo, que se debe traducir en empleos.

Para que tal cosa ocurra es necesario escoger para gobernar a los más aptos. El gobierno es una estructura política-administrativa de lo más compleja y gobernar es sumamente complicado, la tarea más difícil.

El Presidente López Obrador ha dicho –y con razón- que el gobierno es un elefante reumático. Imaginemos a esa mole, temida por todas las especies de la vida salvaje, caminando con lentitud pasmosa. Para que el paquidermo sea rápido, eficaz, necesita un conductor experimentado; es decir, hacer que el gobierno cumpla con su razón de ser y no termine –como dijo Ruiz Massieu– administrándose a sí mismo.

Gobernar no es sacarse la fotografía montando al elefante. Es hacer que el elefante haga su trabajo. Y para lograr tal cosa, es indispensable que la tarea de gobernar esté en manos de los mejores, los más responsables, los que puedan enfrentar satisfactoriamente los problemas.

En Guerrero un buen porcentaje del tiempo el gobernante lo emplea en atender y resolver problemas de diferentes condiciones y tamaños. El gobernante debe tener paciencia para escuchar, conocimiento para decidir y carácter para que sus decisiones se cumplan.

La paciencia no significa la subordinación al interés particular; el conocimiento no es para condescender sin responsabilidad; y el carácter tampoco debe confundirse con despotismo. El poder debe ejercerse con honorabilidad y mesura.

Para distinguir entre lo correcto e incorrecto, se requiere experiencia. ¿Y qué es la experiencia? La acumulación de lo conocido a lo largo del tiempo en la actividad pública, distinguiendo entre el acierto y el error, con el fin de tener el registro mental para oprimir los botones correctos y ser asertivos. En la política hablan los resultados.

En el caso de los políticos se genera un valioso recurso adicional con la experiencia; se trata de la llamada sensibilidad política. Don Manuel Garza González decía que desde que una persona entraba a su despacho –por su forma de caminar, saludar– sabía a lo que iba; y el gobernador Caritino Maldonado Pérez, refería que un político debería tener una mirada 180 grados para saber quienes estaban en un evento o antesala, sin necesidad de volver la mirada.

En Guerrero, quien gobierne siempre administrará la escasez. Por lo tanto, para lograr buenos resultados, el gobernante debe tener la capacidad de saber gestionar recursos adicionales, atraer inversiones y generar confianza. Se entiende, actuando según el mapa de la planeación para el desarrollo.

No se gobierna con ocurrencias ni la popularidad es garantía de buen gobierno. Fernando Alfonso Collor de Mello –apuesto, popular– electo presidente de Brasil (1991), fue el primer presidente después de la dictadura militar y el más joven que haya ocupado ese cargo. El parlamento lo echó de la presidencia por corrupto. Los escándalos los salpican hasta de actos criminales.

Otro triste ejemplo, es el ex primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi. Propietario de una cadena televisiva. Igualmente defenestrado por corrupción, que ha exhibido una vida frívola, acusado de abuso sexual.

Por eso, la conciencia cívica y la responsabilidad política, se deben comprometer con la probada capacidad para conducir, porque el nivel de atraso de Guerrero lo coloca en situación de riesgo. El mundo avanza y los países y entidades que se queden rezagados ya no tendrán oportunidad de ser prósperos. Parece excesivo, pero eso indica el mundo que vivimos.

Ciudadanía y partidos políticos tienen el deber insoslayable de hacer sus mejores propuestas de candidatos/tas y de sus respectivos programas. No se trata de que ofrezcan ilusiones; se trata de que ofrezcan rutas posibles para que, con el trabajo de todos, se pueda vivir mejor y en paz.

Guerrero merece destino.

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