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El legado de Mercedes Olivera Bustamante, mi mirada

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Inés Castro Apreza

SemMéxico, San Cristóbal de las Casas, 7 de agosto, 2022.- Mercedes Olivera Bustamante, antropóloga feminista, militante de izquierdas e impulsora de procesos organizativos en Chiapas (México) ha fenecido el día de hoy. Las largas y constantes batallas emprendidas en la vida público-política, así como en la academia, las llevó durante los últimos años a su hermosa casa en la Colonia Maya en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas. Una casa reveladora de su trayectoria, con múltiples detalles.

¿Cómo pensarte hoy Mercedes? ¿Qué puedo decir de ti?

Uno de los nombres más importantes en la solidaridad organizada, política, con las y los refugiados de Guatemala por la cruenta guerra librada contra la población toda -ensañada, en particular, contra los pueblos originarios de nuestra república hermana. Una de las primeras feministas en fundar organizaciones de mujeres en la frontera Chiapas-Guatemala: Mama Maquín y el Centro de Investigación y Acción de la Mujer (CIAM). Uno de los nombres más emblemáticos de la primera generación de feministas en Chiapas; una de las grandes militantes feministas en la entidad, llamada desde diversas partes del mundo para impartir talleres y conferencias. Una de las feministas a quien más reconocen mujeres de distintas generaciones, formadas por ellas en la militancia activa zapatista y en las militancias feministas.

Enunciar todas tus iniciativas sería difícil cuando no directamente imposible. Tu misma casa abrió las puertas a muchas personas, hombres y mujeres, que buscaban mundos mejores, mundos alternativos, otros mundos… feministas. Recuerdo que te adscribías como feminista radical, pero en los últimos tiempos figuraste un feminismo popular, rural, que te describe mejor en tus largas andanzas políticas tanto en Guatemala como en México.

Todo esto se va contigo, pero también se queda, Mercedes.

Y el legado no es menor.

Justo hace unos días, reunidas las investigadoras del Núcleo Académico Básico del Posgrado en Estudios e Intervención Feminista con las estudiantes de maestría y doctorado, recordé tu importante papel en la introducción del pensamiento feminista y de los estudios de género en el Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica (CESMECA). En aras de la memoria y la historia hice un breve recuente. Teresa Ramos Maza fue la primera investigadora en impulsar los estudios de género y las investigaciones feministas en nuestro Instituto, el CESMECA, que ha puesto resistencias para el cambio de nombre, aunque el nivel de “Instituto” es superior al de “Centro”. Su ingreso sería un año o dos antes que yo, la segunda en ingresar hace casi 22 años a esta institución con el mismo interés. Conjugar la investigación con la militancia feminista. Por entonces, investigaba y militaba al lado de las mujeres que lideraban una Asamblea de Mujeres en Nicolás Ruiz, ícono de la organización de mujeres rurales con ascendencia tzeltal. Un trabajo que me marcó para toda la vida.

Tu arribo al CESMECA, Mercedes, varios años después de nosotras marcó un hito significativo en el impulso a tales estudios e investigaciones. Como parte del Comité Académico del Posgrado en Ciencias Sociales y Humanísticas impulsaste bajo argumentos teóricos poderosos que Teorías de Género, como la llamabas, fuera obligatoria en el primer semestre de la maestría. Impulsaste otros seminarios como Teorías Feministas y esto nos motivó para que otras, nosotras, hiciéramos más cosas dentro del Instituto. Yo misma instalé en 2012-2013 el primer seminario de cuerpo y corporalidades, cansada del género y de todas sus insuficiencias, pero también para buscar y fortalecer mi propio nicho dentro de una academia que nunca escapa a fuertes relaciones de poder.

Toda feminista consecuente ha de hacer esto, individual y colectivamente.

Sin embargo, tus logros son mayúsculos en la academia, primero en la Universidad Autónoma de Chiapas y luego en el CESMECA. Te impusiste sobre esas relaciones de poder con esa fuerza que te caracterizó toda la vida. Y así fue como lograste fundar el Posgrado en Estudios e Intervención Feminista (PEIF), junto a grandes colegas: Montserrat Bosch, la primera coordinadora; Teresa Ramos Maza, quien buscaba fortalecer la línea de los estudios de economía feminista, y Teresa Garzón Martínez, quien entraba justo en ese momento con los estudios culturales feministas. El PEIF es resultado así de largas batallas feministas de todas nosotras, tanto en la Ciudad de México como Chiapas, en el Sur del país y de los sures globales. Batallas en la academia y en la calle. ¿Por qué no reconocer que todas las mujeres que formaste en Chiapas son también impulsoras de este gran proyecto político-académico, académico-político? Hasta una colectiva se formó con tu nombre, Colectivo Feminista Mercedes Olivera Bustamante (COFEMO), donde han estado todas estas mujeres que tú formaste teórica y políticamente.

Todo eso te llevas, pero también se queda.

Recibiste varios reconocimientos, uno de ellos el Honoris Causa en nuestra Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH). Fue en el 2012 y en el 2018 buscaste renunciar al mismo porque la rectoría buscaba otorgarlo al General Cienfuegos (nuestras universidades públicas en la entidad han sido nichos de grupos políticos). Yo me quedo con tus palabras al recibir el Honoris Causa porque resonaron como nunca antes en el bello Teatro Emilio Zebadúa en el Andador. Me quedo con esas palabras. Me quedo con tu trayectoria como académica y militante feminista. Y me quedo con tu reconocimiento público a varias de nosotras que te acompañamos en la academia.

Todo te llevas y todo se queda.

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