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El plagio y la integridad académica

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  • Sectores sociales y académicos, piden que se aclare para bien de todas y todos.
  • Una petición pide a la ministra Yasmín Esquivel Mossa su renuncia como ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Redacción

SemMéxico, Ciudad de México, 4 de enero del 2023.- La discusión sobre el plagio de la tesis de licenciatura de la ministra Yasmín Esquivel Mossa no debe quedar en el olvido, por la trascendencia que tiene y porque está en peligro la justicia en México, señalaron esta semana sectores académicos y sociales. Incluso circuló una petición para que la ministra de la Suprema Corte de Justicia renuncie.

El grupo plural del Senado de la República, que encabezan entre otras y otros, los senadores Germán Martínez y Emilio Álvarez Icaza, consideran que el asunto debe quedar plenamente aclarado.

Una petición en redes, sostiene que no hubo dolo en la denuncia de plagio y que no tiene relación con un acto discriminatorio o de violencia de género, como lo señaló en su momento, la ministra Esquivel Mosa.

Un llamado a la integridad académica hace aquí Aida del Carmen San Vicente Parada, difundido por Ceprovysa, y lo anexamos para la reflexión y el análisis, puesto que se habla de numerosos casos de plagio en la vida universitaria.

La profesora en la picota

Una investigación del portal informativo Animal Político, informa que Martha Rodríguez, profesora de la UNAM y quien ha hecho pública su exalumna, -Esquivel Mossa- dirigió otros ocho trabajos que también presentan elementos idénticos entre sí y con los que ocho alumnos se titularon entre 1986 y 2008. 

Sostiene AP que hizo revisión de las 507 tesis asesoradas por Martha Rodríguez registradas en TESIUNAM, donde al menos ocho de ellas tienen títulos parecidos, índices, introducción y conclusiones casi iguales y en algunos casos, hasta los mismos agradecimientos.

Se trata de las tesis: “La estabilidad en el empleo y la crisis económica”, presentada por Carlos Arturo Loranca Olguín en 1985 y “La estabilidad laboral en época de crisis” de María Elena Galguera González publicada al año siguiente. “El reglamento interior de trabajo” presentada por Guadalupe Zarate Morales en 1987 y una década después, con una tesis con el mismo título se graduó Blanca Barragán Robles. 

“El trabajo del reo” fue la tesis de Olivia Mauleón Pérez en 1991, pero en 1993, Maribel Briseño Miranda presentó la tesis “El trabajo de los sentenciados en las penitenciarías”. Mientras que Sagrario Reyes Kimball presentó la tesis “Análisis del aviso de despido” en 2007, y al año siguiente, Rigoberto García Carvajal se tituló con una tesis con el mismo título. 

En todos los casos, la constante -además de los textos prácticamente idénticos- es que tienen a la misma asesora: Martha Rodríguez, la misma que dirigió la tesis de la ministra Esquivel Mossa y que la UNAM reconoció que se trata de un plagio este 31 de diciembre. 

Por su parte el portal Eje Central, hizo una entrevista con Édgar Báez Gutiérrez, autor de la tesis registrada antes que el texto de la ministra, donde sus aclaraciones y dichos -también en video- evidenciaron que la ministra además ha mentido reiteradamente, sobre el origen y desarrollo de su tesis.

Un día -hace 72 horas- se informó que la ministra denunció a Báez Gutiérrez por haberla plagiado, que lo hizo en la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y que esa fiscalía habría determinado que le iba la razón. Lo que aumentó los diferendos y la confusión.

Pero un día después -ayer martes- la FGJCDMX desconoció el documento difundido en el que supuestamente determinó que la ministra Esquivel Mossa no plagió su tesis de licenciatura.

“Esta Fiscalía no se ha pronunciado en ningún momento sobre el tema ni ha hecho pública alguna conclusión en el sentido de que la denunciante fuera víctima de plagio”, escribió en sus redes sociales.

La importancia del tema, donde está involucrada la ministra, y que hoy está en manos de los órganos académicos y éticos de la UNAM, será esta instancia quien terminará por aclarar lo que realmente ha pasado y cuáles serán las consecuencias.

El Presidente defiende

Ayer en la mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien propuso a Esquivel Mossa, incluso para ocupar la presidencia del poder judicial, dijo que el plagio es constitutivo de corrupción. No obstante, consideró que la difusión del asunto, tiene que ver con una campaña mediática en su contra, “conservadores que no tienen vergüenza”, por lo que se piensa que se echará tierra sobre tan ominoso asunto.

Dada la discusión reproducimos un texto de la maestra Aida del Carmen San Vicente Parada, difundido por Ceprovysa, para la reflexión, y el análisis de estos hechos:

“En las últimas semanas se ha escuchado sobre plagio, en mis 10 años de experiencia docente he visto infinidad de plagios, unos más graves que otros, intencionales y no intencionales; no hay nada nuevo, porque la mayoría de los alumnos si pueden hacer trampa lo hacen, debemos de recordar que ellos están en formación, que aún no distinguen la trascendencia de sus acciones, por consiguiente el papel del profesor es esencial, para prevenir, eliminar y sancionar prácticas que atenten contra la integridad académica.

La ministra Esquivel Mossa, voto por la nueva presidenta de la Corte.

Antes de hablar del papel del profesor en la integridad académica me permito compartir 3 casos de plagio de los muchos que he visto:

1) En 2015 cuando trabajaba en el seminario de derecho penal de la Facultad de Derecho de la UNAM, llevaron a revisión una tesis que resultó ser un plagio de una tesis de maestría de la Universidad Autónoma de Nuevo León y un blog de internet. Al leer el trabajo se evidenciaba drásticamente el estilo de redacción, en la introducción se apreciaba una introducción propia de un estudiante de nivel licenciatura y el cuerpo de la tesis -que era parte de la tesis de maestría- la redacción era analítica, técnica y profunda. Esto me llevó a buscar párrafos de la tesis en internet y de manera inmediata arrojó la tesis de maestría y otro blog de derecho penal. Le informe lo anterior al maestro Carlos Barragán, director del seminario, y me dijo imprime todas las evidencias y cita a la alumna. Procedí y hablamos con la alumna, no supo qué decir, el plagio era evidente, la sanción fue dar de baja la tesis en el seminario. Aquí lo más triste es que esa tesis fue aprobada previamente por el asesor de tesis, quien nunca se percató del plagio, porque mucho me temo que jamás leyó la tesis ni se tomó la molestia de revisar a profundidad el trabajo, solamente expidió el oficio de aprobación y eso adelanto desde ahora, es falta de integridad académica.

2) En 2019 dos hermanos (hombre y mujer) aspiraban al grado de especialista en derecho civil, ambos entregaron el trabajo de manera extemporánea, yo era parte del sínodo y no deseaba aceptar los trabajos porque no los entregaron en tiempo y forma, pero el presidente del sínodo aceptó los trabajos, así que procedí a revisarlos, de igual manera los estilos de redacción y la falta de citas me pareció sumamente sospechoso, incluso algunas ideas me parecían conocidas, así que busqué y encontré que los chicos habían copiado y pegado de 3 artículos publicados por la UNAM y uno de ellos era de mi asesor de tesis, con quien he trabajado casi 10 años, por eso se me hacía muy familiar la redacción y las ideas. El día del examen pregunté al sínodo sus opiniones sobre los trabajos de los hermanos y me dijeron están pésimos, pero ninguno mencionó el plagio. Me tocaba la primera réplica y sabe dios que me dio mucha pena porque los chicos habían llevado a sus padres al examen, pero tuve que ser dura, porque ellos tenían esa actitud de descaro y despreocupación, pues creían que nadie se había dado cuenta, pero en la réplica los empecé a cuestionar y les saqué las fuentes originales, total que me tocó salirme porque me llamaron de la dirección, cuando regresé me dijeron los maestros: usted se los puso parejos, ya no teníamos nada que agregar así que suspendimos los dos exámenes de inmediato. Unos meses después me encontré con uno de ellos, el chico me dijo lo siguiente: gracias maestra por el regaño de aquel día, ahora estoy consciente de lo que hice y estoy elaborando mi tesis, espero contar con su ayuda para la revisión.

3) Hace dos años, un aspirante al grado de maestro en derecho, que por cierto era servidor público, presentó un trabajo que, si bien no era como tal un plagio, sí era un compendio de parafraseo de otros trabajos que encontré en internet, así que en la réplica procedí a cuestionarlo, por ejemplo, le dije: ¿qué es el retraso cognitivo? Porque tú hablas de ello en tu trabajo, explícame por favor, obvio no me supo explicar; luego le leí un párrafo que hablaba sobre la diferencia entre retraso cognitivo y  enfermedad mental y le dije no entiendo este párrafo me lo explicas, porque tú lo redactaste, procedió a balbucear incoherencias, porque él tampoco entendía lo que había en su trabajo, esto me llevó a concluir que él pago para que le hicieran el trabajo, pues no conocía ni entendía lo que había redactado y perdón pero para redactar un trabajo de ese calibre necesitas entender el tema. Las otras réplicas fueron peores y el examen se suspendió.

En los casos anteriormente narrados, las y los maestros fueron esenciales para prevenir el plagio, sobre todo en el primer caso, y en los otros dos, no tenían director de tesis por la forma de titulación, pero el sínodo, como revisor y aval, tenía la responsabilidad de sancionar el plagio. Esto implica que, si bien las y los alumnos deben actuar conforme a valores, también es esencial que la maestra y el maestro pugnen por la integridad académica. La facilidad con la que procedieron los alumnos/as y la desfachatez implica que lo habían hecho antes y que nunca fueron sancionados, porque nadie detectó el plagio, pues sus profesores/as no solían revisar sus trabajos ni darles retroalimentación.

El profesor/a es guía y compañero/a, es quien debe zanjar actividades que comprometan la integridad académica. Todas las acciones educativas y académicas deben estar inmersas en la cultura del respeto, honestidad, sentido de justicia y responsabilidad para impulsar al individuo a vivir con valentía todos los aspectos de su vida. No se trata solo de brindar infinidad de conocimientos ni materiales didácticos sofisticados, necesitamos formar a los estudiantes en el ámbito de la virtud para que vivan con honestidad su vida personal y profesional.

Las y los profesores deben revisar, conocer la normatividad de la institución en la que trabajan y amonestar a los alumnos que incurran en este tipo de prácticas, además de reflexionar con ellos entorno a la ética y los valores. Por eso es tan difícil ser profesor/a, no es llegar a clase y entablar un soliloquio es comprometerse a revisar y retroalimentar los trabajos de los alumnos/as.

Los alumnos/as son inexpertos/as por su juventud y algunos/as les gustan las cosas fáciles y para eso está el profesor/a, para prevenir, en la medida de lo posible y atajar esas malas prácticas. Vamos a tenerlo en cuenta cuando hablemos de un asesor de tesis que las revisa a vapor y por eso tiene una alta productividad. En ese caso tiene más de un 50 por ciento de la culpa si hay plagios o deshonestidad académica.

SEM/MG

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