Periodistas

En los inicios del Siglo XXI en México han asesinado a 35 mujeres periodistas

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  • Esta cifra representa a un 14 por ciento de las y los periodistas asesinados en México, que ascienden a 250 durante el mismo período.
  • En casi todos los casos destaca la corrupción, el crimen organizado y la impunidad.

Sonia García

SemMéxico, Barcelona, España, 25 de julio del 2022.- Desde el crimen de Norma Alicia Moreno Figueroa, la primera periodista registrada en morir violentamente por su trabajo, ocurrido el 17 de julio de 1986, más de 30 comunicadoras han sido asesinadas en México, en el ejercicio de sus labores informativas. En la mayoría de los casos sólo han encontrado una pequeña repercusión en algunos medios locales y únicamente algunos crímenes han tenido una mención internacional.

Una cifra que puede parecer no tan estremecedora si según el Observatorio Iberoamericano de la Libertad de Prensa en este país han matado a más de 250 periodistas. Además, teniendo en cuenta que, si hablamos de Latinoamérica, la cifra aumenta a 1.300 crímenes de esa naturaleza.

Algunos casos de periodistas asesinadas ni siquiera se han tomado en cuenta dentro de estas cifras, como ha ocurrido con la fotoperiodista María del Sol Cruz Jarquín. Su madre, Soledad Jarquín Edgar, realizó una gira por Europa en la que exige justicia para su hija, antes de que el gobernador del Estado de Oaxaca, donde tuvo lugar el crimen, termine su sexenio y no haya castigo a los responsables del crimen que se produjo en el 2018. La periodista y defensora de los derechos humanos ha denunciado que no hay avances en ninguna de las seis carpetas de investigación que se abrieron por el caso. Además, en 2020, esta periodista, Premio Nacional de Periodismo en México, recibió amenazas de muerte.

México es uno de los estados que peores cifras presenta, seguido de Honduras y Brasil, según fuentes consultadas como el Observatorio Iberoamericano de la Libertad de Prensa y el Comité para la Protección de Periodistas. Han matado a periodistas en Matamoros, Nuevo Laredo, Reynosa, Ciudad Victoria (estado de Tamaulipas), Iztapalapa (Ciudad de México), Ciudad Juárez (estado de Chihuahua), Ecatepec y Toluca (Estado de México), Tehuantepec, Putla de Guerrero y Juchitán de Zaragoza (estado de Oaxaca), Zamora y Morelia (estado de Michoacán), Coyuca de Benítez (estado de Guerrero); Xalapa, Boca del Río, Papantla, Cosoleacaque y Veracruz (estado de Veracruz), San Luis Potosí (estado de San Luis Potosí), Benito Juárez y Monterrey (estado de Nuevo León), Ixtlán del Río (estado de Nayarit), Tehuacán (estado de Puebla), Huimanguillo (estado de Tabasco) y Tijuana, (estado de Baja California). Si bien, como puede comprobarse la inseguridad se ha generalizado, cuatro estados mexicanos presentan el mayor índice de violencia hacia las mujeres periodistas: Tamaulipas, Chihuahua, Oaxaca y Veracruz.

En la mayoría de estos crímenes, los culpables no han sido detenidos. Las causas son diversas y la revictimización de las mujeres asesinadas también, porque en torno al crimen se han generado diversas hipótesis, algunas que restan importancia a la muerte de las mujeres por su profesión y otras que son directamente absurdas.

Quizá porque las salas de redacción vieron incrementado el número de mujeres en los años 80, es cuando comienza el registro de las periodistas asesinadas. Sara Lovera, una reconocida periodista y activista mexicana, señala que, en la década anterior, las pocas reporteras que había en México se encontraban en lo que se conoce como “la cocina del periodismo” (en fuentes de salud, educación y moda). Todo cambió cuando las mujeres empezaron a estudiar la carrera de comunicación y pasaron a la sección de información general. Sin embargo, el Censo General de Población y Vivienda del año 2000, verifica que sólo el 30 por ciento del sector de información en los medios de comunicación masiva estaba ocupado por mujeres.

Noemí Pineda, investigadora del área de Protección y Defensa de la organización Artículo 19 para México y Centro América, explica en la web de Aristegui Noticias, que en las agresiones a mujeres existe un doble riesgo a considerar: la profesión y el género. En 2020, de las 692 agresiones que esta organización registró, el 30% fueron agresiones a las mujeres periodistas.

En 2021, la Alianza Global de Medios y Género (GAMAG, sus siglas en inglés) realizó una encuesta a 150 mujeres periodistas mexicanas y obtuvo resultados similares. Aimeé Vega, coordinadora del análisis, dice que se detectó el acoso a través de mensajes privados, en los que el lenguaje de odio y amenazas de afectar la reputación se sumaba a las agresiones.

Desde 2020, unos 23 comunicadores han sido asesinados en México, cuatro eran mujeres. A continuación, un breve relato de cada uno de los casos documentados de las periodistas fallecidas.

Lista de periodistas asesinadas

Norma Alicia Moreno Figueroa fue asesinada el 24 de junio de 1986, en Matamoros, Tamaulipas. Tenía 24 años y ha sido considerada como la primera periodista mexicana exterminada en ejercicio de sus labores periodísticas, mientras cubría noticias relacionadas con el narcotráfico.  Días antes de su muerte escribió en su columna Buscando Caminos que se publicaba en el diario El Popular, una crítica de la gestión del entonces alcalde, Roberto Guerra Velasco (1984-1987), familiar del fundador del Cartel del Golfo, Juan Nepomuceno Guerra y primo hermano del narcotraficante Juan García Abrego. El día de su muerte iba acompañada de su editor, Ernesto Flores Torrijos. Ambos fueron acribillados.

Clementina Herreros Andrade, de su crimen, ocurrido el año de 1987, en la Ciudad de México, mientras ella trabajaba en el periódico La Prensa, no hay más información.

Hermelinda Bejarano León, fue asesinada en 1988 junto a su esposo, Manuel Gómez Martínez. Ambos eran profesionales reconocidos en Ciudad Juárez. Él como corresponsal de un diario de sucesos en Ciudad de México y ella como directora de un programa de un canal de televisión independiente.

Elvira Marcelo Esquivel murió en 1989, en la Ciudad de México, por disparos efectuados por policías preventivos del Distrito Federal, ahora Ciudad de México. Trabajaba en la Agencia Notimex y de su caso se escribió hasta una tesis por Wendy Murillo Banda.

Jessica Elizalde de León, la reportera que trabajaba en una radiodifusora de Ciudad Juárez, Chihuahua, fue asesinada en su domicilio por un individuo que le disparó, en el año 1993. Tenía 27 años.

Araceli Caballero Hernández fue violada y asesinada de un balazo en la cabeza, en el año 1993, en Ecatepec, Estado de México. Tenía 24 años y trabajaba como corresponsal de la sección Metrópoli, del periódico El Día.

Yolanda Figueroa Ojeda, escribió el libro El capo del Golfo, vida y captura de Juan García Abrego,biografía del reconocido narcotraficante Amado Carrillo, “el señor de los Cielos”. Fue asesinada junto a su esposo y tres de sus hijos en la Ciudad de México, en 1996.

Dolores Guadalupe García Escamilla, de 39 años, recibió en el año 2005, nueve impactos de bala cuando llegaba a su trabajo en la emisora XHNOE Stéreo 91, de Nuevo Laredo, Tamaulipas, en la que era conductora del programa Punto Rojo dedicado a temas judiciales.

Flor Vázquez López, era una repartidora de periódicos del diario El Imparcial del Istmo, en Tehuantepec, Oaxaca, de forma temporal. La mataron a balazos en octubre del 2007, mientras acompañaba a dos de sus compañeros a repartir el periódico en una furgoneta.

Claudia Rodríguez Llera, de 47 años. La mataron en el año 2008 en el Estado de México. Fundó la Revista CineMagazine y condujo el programa En Pantalla Grande, que se transmitía por la estación de Grupo Acir: Radio Mix del municipio de Ecatepec.

Teresa Bautista Merino y Felicitas Martínez Sánchez eran locutoras de la emisora comunitaria La Voz que Rompe el Silencio, en la población de San Juan Copala, Oaxaca. Las comunicadoras de 24 y 22 años pertenecían a la etnia trique y realizaban programas en lengua indígena y castellano. En 2008 murieron por impactos de balas.

María Esther Aguilar Cansimbe, era empleada del periódico local El Diario de Zamora, en el Estado de Michoacán. Tenía 32 años cuando, desapareció misteriosamente. La periodista, que llevaba cuatro años cubriendo la fuente policíaca, salió de su domicilio el 11 de noviembre de 2009 y no volvió a aparecer.    

Elvira Hernández Galeana fue asesinada a balazos junto a su esposo, Juan Francisco Ríos, también periodista, en Coyuca de Benítez, Guerrero. Tenía 36 años. Los delincuentes entraron a un cibercafé de su propiedad donde también se encontraba su hijo, un joven de 17 años que salió ileso, el 28 de junio del 2010.

Selene Hernández León fue hallada muerta en el año 2010, en un hotel del centro de Toluca, Estado de México. Tenia 36 años y trabajaba en la revista de Cultura y Sociedad Nuestro Tiempo, donde divulgaba aspectos del budismo.

Yolanda Ordaz de la Cruz tenía 48 años cuando fue secuestrada. Era el año 2011. Dos días después su cadáver fue encontrado decapitado muy cerca de Boca del Río, Veracruz. La periodista trabajaba para Notiver, un diario que ya había sufrido el asesinato de tres periodistas más, justo un mes antes de su muerte.

Ana María Marcela Yarce Viveros y Rocío González Trápaga fueron asesinadas en 2011, en Iztapalapa, Ciudad de México. Sus cuerpos –con signos de violencia– fueron abandonados en un parque de la delegación Iztapalapa. Ana María, de 48 años, ejercía como gerente de relaciones públicas de la revista Contralínea, medio del cual fue reportera y fundadora. Rocío, de 50 años en el momento de su muerte, también había sido reportera de Televisa, pero cuando murió trabajaba de manera independiente.

María Elizabeth Macías Castro desapareció el 23 de septiembre de 2011. Al día siguiente su cuerpo apareció decapitado en una avenida de Nuevo Laredo, Tamaulipas, donde residía y trabajaba. Era jefa de redacción del blog Primera Hora en Nuevo Laredo, Tamaulipas, en el que exponía a grupos criminales de la ciudad bajo el pseudónimo “NenaDLaredo”. Tenía 39 años y dos hijos.

Regina Martínez Pérez fue asesinada a golpes el 28 de abril del 2012, en Xalapa, Veracruz. Tenia 49 años y era corresponsal de la revista Proceso. Unos meses después fue arrestado un sospechoso que confesó públicamente haber cometido el asesinato para robarla. No obstante, el presunto delincuente retiró su confesión y declaró que había sido torturado y amenazado por oficiales para mentir y admitir el crimen. Con solo su confesión, los investigadores lo incriminaron.

Ana Irasema Becerra Jiménez estudio la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana. Realizó sus prácticas profesionales en el noticiero Notiglobo de la estación FM Globo. Al morir tenía 33 años. El día 2 de mayo de 2012 tres reporteros gráficos que cubrían información de sucesos habían desaparecido. Sus cuerpos desmembrados, estaban dentro de bolsas negras.

Adela Jazmín Alcaraz López desapareció el 26 de octubre del 2012 en San Luis Potosí. Presentadora del noticiario estelar de Canal 12: CNL Noticias, un programa nocturno por cable en el Canal 12 de Rioverde, un pueblo pequeño en el estado central de San Luis Potosí, la comunicadora aún continúa desaparecida.

Rosa María Ríos Campos, de 28 años, exconductora de un programa de género “grupero” (música regional mexicana), en la televisión local, fue asesinada a tiros al oponerse a un asalto, según fuentes policiacas. El homicidio se registró en una estética de su propiedad ubicada en la ciudad de Morelia, Michoacán.

Marlén Valdez García Benito, reportera del semanario La Última Palabra, fue asesinada por medio de un arma blanca en su domicilio ubicado en el municipio de Benito Juárez, Nuevo León. Tenía 20 años.  Cuando llegaba a su casa observó que una mujer era perseguida por un hombre armado con un cuchillo. La mataron cuando intentaba defenderla.

María del Rosario Fuentes Rubio fue secuestrada por hombres armados la mañana del 15 de octubre del 2014, cuando salía de la clínica Tierra Santa, en Reynosa, donde trabajaba como médico. La comunicadora colaboraba con el portal informativo Valor de Tamaulipas, que difunde información sobre la violencia y las actividades del crimen organizado en el estado de Tamaulipas. Había recibido numerosas amenazas a través de las redes sociales. Su familia dejó el país, tras denunciar el crimen.

Jazmín Martínez Sánchez, la ex reportera de Televisa Tepic, de 29 años, y su esposo Alejandro Ramírez Topete, fueron hallados muertos al sur del estado de Nayarit, en el municipio de Ixtlán del Río. Días antes de fin de año, la periodista había terminado de grabar un documental en el que reflejaba cómo la violencia del crimen organizado en Nayarit afectaba a los jóvenes, el cual no pudo ser rescatado de su ordenador.

América Maribel Alva Larrazolo, conductora de un programa de televisión por cable, fue ejecutada en 2015, cuando llegaba a su casa, junto con uno de sus tres hijos, un menor de 7 años que resultó ileso. Un mes antes, la joven, de 27 años, había señalado ante las autoridades a los hombres que asesinaron a su pareja, Alejandro Barrón. Hasta ahora no hay detenidos por ese crimen.

Anabel Flores Salazar, reportera de El Sol de Orizaba, fue hallada muerta en el estado de Puebla, según confirmó la procuraduría de Veracruz. El cuerpo sin vida de la periodista, de 36 años, quien también laboró para medios como El Mundo de Orizaba y El Buen Tono, fue encontrado en una carretera del municipio poblano ubicado a 15 kilómetros de los límites de Veracruz.

Zamira Esther Bautista, la informadora y profesora, de 44 años, quien colaboraba en los periódicos El Mercurio y La Verdad, de Ciudad Victoria, capital del Estado de Tamaulipas, fue asesinada a tiros por un grupo armado, afuera de su domicilio, cuando a bordo de su automóvil se disponía a trasladarse a la escuela en la que era educadora. Los autores materiales, después de cometer el cobarde crimen, en el año 2016, le “sembraron” al cadáver un letrero que vinculaba a la periodista con el crimen organizado.

Miroslava Breach Velducea. Según información disponible en medios de comunicación, una persona disparó en contra de la periodista, de 53 años, cuando ésta salía de su domicilio, el 23 de marzo del 2017. Falleció camino al hospital. Fue corresponsal durante más de 15 años del periódico nacional La Jornada y trabajaba para la agencia El Norte de Juárez, en Chihuahua, Chihuahua.

Alicia Díaz González fue encontrada muerta en su domicilio de la ciudad de Monterrey, (estado de Nuevo León), víctima de un asesinato, informó el periódico El Financiero, medio para el que trabajaba. Fue la quinta periodista asesinada en México en 2018.

María del Sol de la Cruz Jarquín fue asesinada el 2 de junio del 2018, junto a la candidata del PRI, en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca. La joven fotógrafa, de 27 años, era la jefa de comunicación social de la Secretaría de Asuntos Indígenas (SAI) del Gobierno del Estado de Oaxaca, e hija de la periodista Soledad Jarquín Edgar. La  campaña “Justicia Para Sol es Justicia para Todas” a 3 años del feminicidio, puede consultarse en  https://bit.ly/3v6M2zy #JusticiaParaSol  Ni uno sólo de los delitos, sustanciados a lo largo de estos tres años, ha sido castigado.

Norma Sarabia Garduza, de 46 años,fue tiroteada por dos motociclistas en la puerta de su casa en Huimanguillo, en el Estado de Tabasco (sur de México). Fue corresponsal del diario Tabasco Hoy por más de 15 años. En 2019, México sumaba ya seis periodistas asesinados en lo que iba de ese año. 

María Elena Ferral Hernández, corresponsal del Diario de Xalapa, del Heraldo de Poza Rica y directora del medio Quinto Poder, con más de 30 años de trabajar en los medios de comunicación, falleció la noche del 30 de marzo de 2020, después de que dos sujetos desconocidos le dispararan en Papantla, Veracruz. Ferral fue víctima de varias agresiones.

Lourdes Maldonado fue asesinada el 23 de enero del 2022, en Tijuana, Baja California, tras ganar un caso judicial a un exgobernador, propietario de un canal de televisión local. La reportera de 67 años había pedido amparo al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Para ese momento del año ya habían sido asesinados tres periodistas más.  Maldonado pertenecía al programa de Protección para Periodistas de Baja California, pero la vigilancia que se le brindó no fue permanente. El posible autor intelectual sigue libre.

Yessenia Mollinedo Falconi y Sheila Johana García Olivera fueron asesinadas a balazos en mayo del 2022, en Cosoleacaque, Veracruz. Yessenia, de 45 años, era directora del portal El Veraz. Había recibido una amenaza telefónica en la que se le exigía que abandonara la cobertura de noticias policiales. Sheila hacía seis meses que había comenzado a trabajar en ese medio digital. La Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) aseguró que ya se activaron los protocolos necesarios para investigar estos asesinatos. Hasta ahora no hay ningún detenido.

Red de familiares de periodistas asesinados y desaparecidos

El pasado 19 de junio, se creó en Veracruz, la Red de Familiares de Periodistas Asesinados y Desaparecidos, que unidos buscan acabar con la impunidad, que impide haya justicia para las y los comunicadores muertos en los últimos años en México. El anuncio de la creación de esta red se realizó en la ceremonia en honor al periodista Miguel Ángel López Velasco, “Milo Vela”, quien hace 11 años fue asesinado junto con su esposa y uno de sus hijos en su domicilio particular, sin que hasta ahora se haya esclarecido el crimen y mucho menos detenido al o los responsables.

A la Red se suman Reporteros sin Fronteras en México (RSF),  Artículo 19; La Red por la Libertad de Expresión contra la Violencia a Comunicadores,  académicos de múltiples universidades, periodistas, organismo defensores de comunicadores; consejos que aglutinan a carreras de comunicación; asociaciones de investigadores de la comunicación de México y América Latina; organismos en defensa a los derechos de la información y diversas asociaciones de la sociedad civil, afines a la problemática.

En un país como México, donde se asesinan 10 mujeres cada día y se agrede a millares, quizá no es cuantificable la muerte de 35 comunicadoras ocurrida en diferentes ciudades mexicanas durante los últimos 36 años, pero para los compañeros y compañeras periodistas, estas historias nos han marcado y nos han hecho percibir una época de terror y de total indefensión contra el periodismo mexicano.

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