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Entrevista| “Cueste lo que cueste”

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  • La del 22 de octubre fue la segunda manifestación estatal para la abolición de la prostitución, el laicismo, contra los vientres de alquiler y la Ley Trans convocada por “Futuro de todas – La fuerza de las mujeres”.

Fab Llanos

SemMéxico/LaIndependent, Barcelona, España, 28 de octubre del 2022.- La primera, hace un año exacto en Madrid, marcó una agenda propia por esta fracción de feministas que no está de acuerdo con las políticas de gobierno central ni las autonómicas, con el incumplimiento de las leyes contra las violencias machistas y con las nuevas leyes, como la “Trans”.

Según las organizadoras, fueron más de tres mil quinientas mujeres de Cataluña y de toda la península, una cifra muy diferente a la que señaló la Guardia Urbana de Barcelona (400 personas). “¡Esto es imposible! Solamente en un autocar que llegó de Valencia veníamos entre 60 y 70 mujeres”, señala María, riendo.

La lucha por “la agenda feminista”

Al principio de la manifestación nos encontramos con Nuria González, abogada feminista, autora de “Vientres de alquiler: la mala gente”, una de las principales impulsoras del “Futuro de todas. La fuerza de las mujeres” y organizadora de esta segunda edición estatal del llamado “feminismo radical”.

¿Cuál es el objetivo de esta manifestación?

Queremos rescatar la agenda feminista, pero este año nos centramos en dos ejes fundamentales. Uno es la abolición de la prostitución, porque Barcelona se ha convertido en la capital del turismo sexual del sur de Europa gracias al hecho que las administraciones no hacen nada para evitarlo. Barcelona es una ciudad prostituida y por eso estamos aquí: para denunciarlo.

El otro eje es la defensa del laicismo. Cataluña es tristemente un lugar donde no se respetan los derechos humanos de las mujeres debido a supuestas tradiciones religiosas y es por eso que están aquí las Mujeres de Contextos Islámicos, para denunciar que no hay ningún tipo de tradición que se pueda refrendar y que viole los derechos humanos de las mujeres, específicamente.

¿Ha habido cambios desde la última manifestación a Madrid?

Todo está peor. No se ha mejorado nada. Además, el que estamos viendo ahora es una ofensiva directa a los derechos de las mujeres a través de las leyes de identidad de género que pretenden borrar a las mujeres de los marcos jurídicos, eliminando sus derechos basados en el sexo, todos los derechos de las víctimas de violencia sexual y todos los espacios seguros para las mujeres, niñas y niños.

¿Cuáles son los miedos que tienen las feministas contrarias a estas leyes?

Que todos los derechos conseguidos por la lucha feminista desde hace trescientos años se borren, porque si el concepto “mujer” no existe, ya no existe el machismo ni sus violencias.

Silvia Carrasco, presidenta de Feministas de Cataluña y coautora de “La coeducación secuestrada. Crítica a la penetración de las ideas transgeneristas en la educación” nos comenta que esta es una convocatoria de varios colectivos que se agrupan alrededor de la plataforma “La Fuerza de las Mujeres. El Futuro de todas”. “Hemos querido hacer referencia especial a uno de los cuatro puntos centrales de la agenda feminista, que es la lucha contra la explotación sexual de las mujeres, porque si las mujeres son “objetos”, si pueden ser violadas a cambio de dinero, no hay ni política de igualdad ni jefe otra política que se pueda sostener”, nos comenta Carrasco.

¿Esta manifestación tiene los mismos objetivos que la de hace un año?

Sí. Defendemos los puntos de la agenda feminista que desde hace trescientos años se empezaron a gestar después del feminismo ilustrado: la abolición de la explotación sexual de las mujeres, la abolición de la explotación reproductiva que hoy por hoy es más grave que nunca con la comercialización de «vientres de alquiler», por supuesto contra todas las violencias machistas y ahora, contra la ofensiva patriarcal de borrar las mujeres, reduciéndonos a un “sentimiento”, a un “pensamiento” en los cerebros de los hombres, de forma que quedemos totalmente desprotegidas a las leyes de igualdad. La agenda es la misma. Sólo que el caso de Barcelona tiene un elemento añadido de nuestros propósitos, y es que es la capital del turismo de explotación sexual con la connivencia y complicidad de instituciones públicas de todos los colores políticos con el proxenetismo y el tráfico de mujeres. Por eso Barcelona es el lugar de encuentro este año.

¿Cuál es la convocatoria que esperáis por hoy?

Nosotros sabemos que hay mucho miedo, que es un tema del cual no se habla, pero han venido muchas mujeres y muy diversas: jóvenes, grandes, de todo el territorio del estado, haciendo esfuerzos, viajando por la noche, pagándoselo ellas de su bolsillo, naturalmente. Hoy llegaremos a ser miles, pero que este año haya más miedo también se entendería, porque hemos estado recibiendo agresiones con el silencio absoluto de los medios generalistas y de los poderes políticos. Nos agreden y amenazan. Nos tiene que proteger la policía y ya lo estáis viendo. Si somos menos, no quiere decir que haya menos interés, sino que hay más miedo y es todavía más injusto.

Al menos no se ven protestas contra la manifestación…

Ha habido un trabajo interno de policía y mozos para intentar que no se acerquen transactivistas, proxenetas que nos dicen que somos “fascistas”, cuando no ha habido más progreso a la humanidad (que todavía perdure) que lo ha aportado el feminismo. Hoy probablemente no habrá ataques directos de quienes ya se han encargado de organizar sus propias contramanifestaciones diciendo que somos nosotras las fascistas, cuando está claro que las mujeres hemos sufrido más que nadie el fascismo, se denomine o no “fascismo”. Con el código napoleónico, con los fascismos del siglo XX y con todas las ofensivas patriarcales como el transgenerismo, que hoy mismo nos quiere borrar del mapa y de las políticas de igualdad.

¿Por qué crees que hay este giro ideológico incluso de las administraciones, con el que muchas se identifican?

Existe una alianza como nunca ha habido entre el patriarcado de siempre y la subordinación de las mujeres y el capitalismo neoliberal que intenta regular nuestros cuerpos: somos una mercancía, materia prima del tercer negocio criminal más importante del mundo que es el tráfico de mujeres, niñas y niños para la explotación sexual, la explotación reproductiva y que aumenta la subordinación de las mujeres, borrándonos de las leyes, cambiando la definición de lo que significa ser mujer: una ofensiva conjunta con intereses económicos, políticos, sociales y culturales.

Portavoces estatales

Maria Viu, representando el Espai Figa y de la Plataforma por la igualdad Raspeig, de Alicante, nos comenta que ya habían participado el año pasado en Madrid “La Fuerza de las Mujeres”.

“Creemos que teníamos que estar en Barcelona para dar un toque de atención a la ministra de igualdad”.

Y, ¿cuál sería el mensaje para la ministra Montero?

Que las mujeres no somos un objeto para mercantilizar. La prostitución tiene que abolirse; que ser mujer no es un sentimiento y que con las infancias no se juega con estas “hormonaciones gratis para todo el mundo”.

Lo dices por la “Ley Trans” que seguramente se aprobará…

Las niñas no serán educadas en coeducación que era nuestra lucha desde hace décadas. Al fin y al cabo, que te guste jugar al fútbol, llevar chándal, el cabello corto, divertirte en general y no “madurar” obligatoriamente porque “eres una niña”, en definitiva, no es nada más que querer ser “libres”. Esta ley lo que dice es que si tienes estas «inclinaciones a la libertad» es que probablemente eres un niño y que tendrás que cambiar para que te adecues a la sociedad misógina que tenemos.

Y sobre la participación de mujeres de contextos islámicos y sus reivindicaciones, ¿qué pensáis?

Hay muchas culturas de origen que son misóginas. Si todo el mundo sabe que el maltrato no puede ser cultura, ¿por qué motivo el sometimiento de las mujeres sí que lo es? Hemos venido aquí a poder gritar que exigimos la abolición de la prostitución, de los vientres de alquiler (que es ilegal y de lo que cada día recibimos publicidad), y para gritar también que “No solo está pasando en Irán”.

Con lo que está pasando estas últimas semanas con las mujeres de Irán y con el posicionamiento de las administraciones apoyando a líderes islamistas ante procesos de expulsión nos preguntamos: si la cultura consiste al someter a una parte de la sociedad que no es nada más y nada menos que la gran mayoría de estas sociedades, ¿es esto cultura? ¡Esto es el machismo de siempre!

Marisa de Vigo, ante la pregunta de por qué ha viajado hasta Barcelona, nos dice “somos mujeres feministas abolicionistas de la prostitución, del género y de los vientres de alquiler y exigimos que se cumpla la agenda feminista de manera inmediata”.

¿Qué consideras que no se ha cumplido en España durante este gobierno?

Las leyes de protección contra la Violencia Machista del 2004 y del 2007 de Igualdad, no se están cumpliendo en ninguno de sus términos y de ninguno de las maneras. Lo único que hay es un marketing político de legislaciones que no se llevan a cabo.

Cuando dices que no se llevan a cabo, ¿a qué te refieres específicamente? Porque se supone que actualmente tenemos más recursos que nunca para proteger a las mujeres.

Esto no es cierto: los recursos no llegan a su destino. Se pierden por el camino. Desde los servicios de información para las mujeres que se supone que nos tendrían que dar asistencia (en Galicia y otras comunidades autónomas), no nos la dan. No se está cumpliendo el artículo 23 del 2004 para la acreditación de las víctimas de violencia de género y nos están obligando a presentar denuncias en los juzgados penales, revictimizándonos.

Contra nosotras se ejerce una violencia institucional brutal basándose en el género y el sexo.

Todas estáis contra la “Ley trans”. ¿Qué se supone que pasará con las mujeres al aprobarse esta ley?

A las mujeres nos borran completamente: no reconocen nuestra biología y seremos invadidas en los pocos espacios de seguridad que tenemos por hombres que dicen identificarse como mujeres solo por sus “sentimientos”. Hay una deriva terrible de este sistema capitalista y neoliberal donde el individualismo y el deseo se convierten en derechos. Somos mujeres que hemos sido invisibilizadas durante toda nuestra existencia y ahora hay una reacción patriarcal enorme a través de la ley trans y del lobby que se esconde detrás para volver a anularnos. No nos quieren siquiera definir ni dejarnos hacerlo. Solo ellos pueden decirse a sí mismos “mujeres”. Nosotras solo somos cuerpos gestantes, menstruantes ¡Yo no soy solo un cuerpo! ¡Soy un ser humano con derechos!

“El velo no es mí identidad”

Compartiendo bloque, algo más adelante nos encontramos al colectivo de Mujeres Laicas Procedentes de Contextos Islámicos, parte de “La fuerza de las Mujeres”, que iban en su gran mayoría sin velo, pero muchas “enmascaradas” y con consignas bastante claras. Una de sus representantes más conocidas es la escritora Mimunt Hamido (“No nos taparán. Islam, velo, patriarcado a fondo”), quien declara que su presencia es para la abolición de la prostitución y para volver al laicismo.

¿A qué te refieres con esto del laicismo?

Mira, es muy fácil: la izquierda se ha olvidado del laicismo. Necesitamos que la izquierda recupere su ideología de izquierdas y reivindique el laicismo, que salva a las mujeres en todo el mundo.

Verás a muchas mujeres con carteles que hablan sobre el uso del velo, sobre el derecho en el propio cuerpo, a tener el derecho de no taparlo porque “mi cuerpo no es pecado”. Ya hemos dicho basta. Estamos hartas. Es doloroso y muy hipócrita hablar de la situación de las mujeres en Irán y permitir a la vez que haya niñas de siete años «veladas» aquí mismo, en Barcelona.

¿Qué respuesta os da la administración pública ante vuestras quejas?

La administración pública es cómplice de la ideología islamista, porque disfrazando de “cultura” lo que es opresión, hace que la vida de estas niñas sea un infierno. Estamos aquí para que las instituciones reflexionen, para que nos hagan caso: somos más de la mitad de la humanidad: no queremos ser vendidas, no queremos ser prostituidas, no queremos que se nos imponga el velo y no queremos que el patriarcado continúe siendo el amo de nuestros cuerpos, con la connivencia de instituciones que se llaman y consideran “feministas”.

Con mascarilla, otro tipo de protección, iban las “Bolleras Radicales”, un colectivo de mujeres lesbianas de Madrid que denuncian haber perdido completamente sus espacios, invadidas por hombres que se autodeterminan “mujeres y lesbianas”.

“Hemos perdido nuestros espacios de seguridad para relacionarnos entre nosotras. Queremos volver a tener estos espacios donde solo mujeres y lesbianas podamos compartir nuestras experiencias vitales, sin tener miedo a ser violentadas, boicoteadas por hombres”.

Otra militante de la misma colectiva denuncia que está desapareciendo “la adolescencia lésbica”. “Las mujeres lesbianas son la mayoría de las personas que transicionan y detransicionan. Es muy peligroso que, añadida a la pérdida de estos espacios de lesbianas, se pierda también la oportunidad de mujeres jóvenes de identificarse, de verse reflejadas en otras lesbianas más grandes que ellas, iguales que ellas, para decir “mirad, yo soy esto”. Ha habido una “vuelta” al género más rancio y muchas chicas se piensan que si no son femeninas o que si no cumplen con los roles de género de esta sociedad, es que entonces posiblemente «son hombres.”

Se borra a las lesbianas. Se transiciona a las lesbianas. Desaparecemos.

Esta “desaparición” de las lesbianas ¿se produce tanto en el ámbito social, como legal y político?

Y en el ámbito de comunidad ¿Qué pasará de aquí a 10-15 años? Nuestra comunidad estará llena de mujeres mutiladas que detransicionan. Es un escándalo médico impresionante el que están haciendo con nosotras. Los profesionales saben perfectamente que la inmensa mayoría de las adolescentes que tienen estas dudas y que quieren empezar la transición son lesbianas. No se está haciendo nada para investigar este fenómeno y se está haciendo una especie de eugenesia, de castración con bloqueadores de la pubertad y la hormonación cruzada (del sexo contrario) que provocan esterilidad.

Ves fotos de niñas de 13, 14, 15 o 16 años con doble mastectomía, con cortes en sus cuerpos (por qué están tan mal que se cortan) y las y los cirujanos exponen sus fotografías como si fuera una situación fantástica. Nadie de estos “profesionales” investiga por qué una mujer puede odiar su cuerpo de este modo (hasta el punto de cortarse, de mutilarse) y nosotros sabemos que posiblemente es por lesbofobia interiorizada, por presiones de la sociedad.

¿Esta lesbofobia existe también en el colectivo LGTBI? ¿Y la nueva ley, que os aportará?

La lesbofobia dentro del colectivo existe. El lesbianismo no se considera una opción. Por el contrario, nos dicen que estamos en un cuerpo equivocado y se promueve la transición, cuando en realidad el que tendría que pasar es que estas mujeres que estiman otras mujeres, puedan sentirse orgullosas de ser lesbianas. Esto es lo que sería vivir realmente sin lesbofobia.

Con esta ley, cualquier hombre heterosexual que se identifique como mujer, automáticamente para el colectivo LGTBI pasa a ser una mujer lesbiana ¿Desde cuándo es que las lesbianas nos preñamos las unas a las otras o tenemos que utilizar un condón que no sea el femenino? Esto es un disparate: son hombres.

Nosotras no nos relacionamos en base a nuestros gustos, de llevar o no talones o ir maquilladas. Estamos hablando de nuestro sexo, que es lo que nos atrae. Un hombre puede decir lo que quiera, pero lo que dicen no es real. Cogerte el pene e invertírtelo quirúrgicamente no es tener vagina.

El colectivo LGTBI es muy grande y diverso, con luchas que muchas veces son paralelas a las del feminismo. En estos momentos, ¿existe un cisma en su interior?

No somos lesbianas que formemos parte del colectivo LGTBI, porque no nos consideramos representadas por este colectivo. Somos lesbianas feministas radicales, que luchamos por espacios solo para lesbianas, no para gays, ni por bisexuales o trans. Solo para nosotras. No tenemos nada en contra de los espacios exclusivos para gays (por ejemplo), porque el caso es que ya los tienen y no se ven amenazados. Te vas a un barrio supuestamente LGTBI y todo es “gay”. Este colectivo los representa a ellos y a sus derechos sexuales. Hay mucho rollo BDSM, KING, fetiches de todo tipo. Nosotras estamos en contra, porque representan una desigualdad en las relaciones y simple fetichismo. El LGTBI es un colectivo que lucha por los derechos sexuales de los hombres y para los hombres, básicamente. No nos representa. Y la lucha no es solo esto: es, por ejemplo, ir a la contra de la explotación sexual y reproductiva.

Hablando de esto: hay lesbianas que defienden el porno feminista…

El porno feminista no existe. La explotación de las mujeres ya sea al porno, ya sea a la prostitución, en ningún caso puede ser feminista.

La mayoría de la gente piensa que las lesbianas asumen leyes como la trans como parte de sus reivindicaciones. Está claro que no es del todo cierto ¿Qué reivindicaciones tenéis como lesbianas LGB?

Reivindicamos la importancia de que las lesbianas recordemos nuestro lesbianismo: que este lesbianismo deje de ser considerado como una “segunda opción”, sino la opción de amor entre mujeres y reivindicar nuestra cultura lésbica heredada de la segunda oleada del feminismo.

Preguntamos a muchas mujeres cuales eran sus motivaciones para su presencia en esta manifestación y sus objetivos.

¡Qué te quede bien claro -gritaba una mujer desde el bloque gallego- muchas no han podido venir, porque el feminismo nos sale muy caro y la gran mayoría somos muy precarias!

¡Compañera! -le responde otra- ¡Esto corresponde solo a las que no tenemos ninguna subvención ni ningún partido!

«Es muy evidente lo que nos moviliza.» Nos decía María, de Madrid. «Ninguna mujer nace para ser puta, ni para ser una incubadora, ni para que le digan cómo puede o no puede ir vestida. Nos tienen mucho miedo”. Tienen mucho miedo a las urnas, a comprobar que somos más de cuatro colegas y, por eso, nos silencian. Es que has visto a muchos de tus colegas cubriendo “la mani”? No, ¿verdad? Por alguna razón será…»

“Es absolutamente emocionante tener aquí a mujeres de todo el estado, porque queremos el fin del proxenetismo y de la desigualdad contra las mujeres en Barcelona. ¡Gracias!”, decían las organizadoras al final de la lectura del manifiesto en castellano, árabe y catalán en la Plaça Sant Jaume.

Y era verdad. Gallegas, canarias, aragonesas, valencianas, desde Madrid, de Alicante y de toda Catalunya, lesbianas, racializadas, de origen magrebí, jóvenes y mayores, mujeres diversas como sus capacidades, de orígenes muy diferentes y unidas a través de consignas diversas como ellas mismas. “No nos taparán”, “No compres, adopta”, “Fuera el racismo institucional” “Ninguna mujer nace para puta” “Putero: pagas por violar” “Ni trabajo, ni libre elección. Abolición prostitución” “La infancia no se toca” o “No quiero consentir. Quiero desear” consignas que desfilaron con la lectura de un manifiesto que exigía acabar con la violencia machista y sexista en todas sus expresiones y ejercidas contra las mujeres y las niñas; abolir la explotación sexual y reproductiva de las mujeres (como la prostitución, la pornografía o los vientres de alquiler); que no se aprobara ninguna «ley trans»; acabar con las desigualdades en el ámbito económico con el fin de la precariedad económica y laboral de las mujeres, reconocer a las mujeres profesionalmente; acabar con la brecha salarial, el techo de cristal y la imposición de roles sexistas en el trabajo, y la exigencia de una sociedad laica donde no se permita la violación de los derechos humanos de mujeres y niñas en base en ninguna creencia o religión mediante símbolos como el velo islámico.

El próximo año tendrían que encontrarse por tercera vez. ¿Cuáles serán sus objetivos?

SEM/MG

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