Mujeres

Entrevista| Norma Loto, periodista feminista y docente universitaria

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  • Por qué el lenguaje inclusivo causa tanto rechazo en sectores conservadores.
  • La autora de «La lengua no se calla» analiza las reacciones virulentas que genera el uso del lenguaje inclusivo. El papel de la RAE y sus intereses económicos. La prohibición porteña.

Mariana Carbajal

SemMéxico/Página12, Ciudad de México, 21 de diciembre del 2022.- “La sociedad es la obrera de la lengua”, dice Norma Loto, periodista feminista, docente universitaria y autora de La lengua no se calla. Apuntes sobre la expulsión y la inclusión del lenguaje, un ensayo en el que se explaya sobre un tema que genera un rechazo inusitado en sectores conservadores y de derechas, que acaba de publicar las editoriales Sudestada y Malamadre. En una entrevista de Página 12 cuenta sobre los insultos que recibe cada vez que escribe sobre el uso de la e y además, detalla el rol de la Real Academia Española y sus intereses económicos a la hora de gerenciar y marcar los límites de la lengua. También considera que la prohibición del lenguaje inclusivo en las escuelas porteñas “tiene un efecto antipedagógico y expulsivo”.

Hace tiempo que Loto suele trazar una diferencia entre el lenguaje inclusivo y el no sexista. El primero, define, tiene como objetivo nombrar para dar visibilidad a las diversas existencias que tiene la humanidad; por ejemplo, las personas con discapacidad, pueblos originarios, mujeres y disidencias. Es decir, el lenguaje inclusivo supone un campo semántico bien amplio y abarca muchas realidades, luchas, identidades. En cambio, apunta, el lenguaje inclusivo no sexista y no binario son expresiones comunicativas, contrarias el lenguaje sexista que invisibiliza a las mujeres y diversidades, las subordinan, violentan y estereotipan. “En lo personal, me gusta llamarlo lenguaje del reconocimiento, porque muchas veces las palabras llevan implícito una confirmación del ser, de la autopercepción”, señala.

Cuenta que empezó a estudiar el lenguaje inclusivo y no sexista cuando preparó una tesina sobre los discursos de la Revolución francesa y, dice, cayó en la cuenta de que aquel lema: “Igualdad, Fraternidad y Libertad” no incluía a todos los hombres y mucho menos contemplaba a las mujeres. También, le había inquietado la lucha de algunas mujeres por ser llamadas ciudadanas en vez de “mujeres”. Luego, en ese camino se nutrió de los aportes de muchas filólogas y lingüistas feministas.

Es autora de la Guía Para Contarla Mejor, Aportes para optimizar las narrativas periodísticas de los casos de violencias contra las mujeres (SemLac y SemMéxico 2018).

¿Qué fue lo que más le sorprendió en la investigación que plasma en este ensayo?

Hubo muchas cosas que me sorprendieron, por ejemplo: la constatación de que el lenguaje inclusivo no sexista y no binario molestan porque interpela el statu quo. A su vez los medios de comunicación hegemónicos, cada vez que se enfocan en el lenguaje inclusivo, lo hacen desde alevosos encuadres disciplinadores que fomentan la desinformación y la confusión. Pero sin dudas mi sorpresa más grande fue descubrir que la RAE no actúa sola en el gerenciamiento de la lengua porque hay otros poderes que la acompañan a través de alianzas institucionales y económicas como ser bancos, empresas de telecomunicaciones, entre otras.

¿A qué se refiere?

A través de apoyo económicos, esponsoreos, alianzas institucionales. Por ejemplo: la Fundación del Español Urgente (FUNDEÚ) y BBVA son eternos aliados. Microsoft y FUNDEÚ, también. (N.de R.: FUNDEÚ es fruto del acuerdo y participación equitativa en su constitución de la Agencia EFE y del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria).

¿Por qué cree que todavía pesa tanto en Argentina lo que diga o deje de decir la Real Academia Española sobre los usos del lenguaje cuando es y ha sido un organismo monárquico, patriarcal y colonialista?

Esto sucede porque se ha creado un sentido equivocado al hacernos pensar que hay una academia que nos enseña a hablar. Y en realidad hablamos como nos sale, la sociedad es la obrera de la lengua pero tiene una gerencia que administra diciendo qué es lo correcto y lo que no. Ese poder notarial le pertenece a la RAE y si no se respeta esa prescriptividad, te expulsa.

¿Cuáles son los intereses económicos detrás de esa batalla por imponer una forma hegemónica del habla en Hispanoamérica?

El panhispanismo explica acertadamente esa batalla porque se trata de una ideología de la lengua elaborada para sostener intereses institucionales y de mercado. Suelo seguir al sociolingüista español-estadounidense José del Valle que cuenta cómo en los años noventa la RAE asumió como objetivo la consolidación de la ideología panhispanista. En aquellos años las empresas españolas hicieron alianzas estratégicas con empresarios y políticos latinoamericanos y en ese contexto la RAE se trazó la misión central de construir una imagen de la lengua española como “base y vínculo inalienable de la comunidad panhispánica”. José del Valle alguna vez dijo que esta acción de la RAE fue una tarea de diplomacia y pensada en la extensión del poder blando de España.

Su ensayo tiene varias perlas muy interesantes como el lenguaje no sexista en el Poema del Mío Cid. ¿Cómo se entiende en ese contexto histórico la visibilización de las mujeres en un texto tan emblemático?

En la Edad Media se usaban las dobles formas en algunas lenguas. Pero no lo hacían con la intención de incluir de manera igualitaria sino porque la palabra existía y no había problemas en usar las dobles formas. Incluso, en el momento en que el Reino de España expulsó al pueblo judío de su territorio, se dijo: “acordamos de mandar salir todos los judíos y judías de nuestros reinos y que jamás tornen ni vuelvan a ellos ni alguno de ellos”. Con el tiempo esa costumbre se perdió, y lo llamativo es que no se refuta el uso en ese período histórico pero sí cuando ahora se lo propone como propuestas de lenguaje igualitario.

En el libro menciona algunas reacciones que ha recibido por usar el lenguaje no sexista en su cotidianeidad. ¿Cuál ha sido la que más le llamó la atención?

Cada vez que he publicado columnas referentes al tema en diarios digitales las reacciones en los comentarios son impiadosas, me dicen “pelotude”, “analfabeta”. Debo reconocer que muchas veces me causan risa pero suelo leerlas para entender cuál es el punto de tanta ira. Un comentario que recibí decía: “Ya veremos qué dice la Lengua misma cuando se pronuncie”. Y yo pensé ¿qué me quiere decir? Acaso, ¿la lengua es autoridad policíaca o mandarán una autoridad para hacerme callar? ¿Eso es el pronunciamiento de la lengua? Pero, lo que más me llamó la atención es que hayan cuestionado a un medio de tirada nacional que publicó un artículo de mi autoría e incluso pedían que nunca más me publiquen, que apliquen la censura.

¿Cómo resuelve el uso del lenguaje no sexista a la hora de escribir o en su oralidad?

Debo decir que no es espontánea porque aún me estoy deconstruyendo. En el caso de la escritura es más fácil porque muchas veces se puede leer y corregir. Sin embargo, en la comunicación oral y cotidiana es problemática cuando se trata de usar las enmiendas igualitarias porque exige una codificación más compleja e implica más tiempo. Es este caso suelo usar el femenino y expresiones con e, ambas a la vez. No uso el masculino. Al llegar a un lugar digo: hola a todas y todes.

¿Por qué cree que hay tanta hostilidad de sectores conservadores al uso de la “e” como marca inclusiva? ¿Qué se discute en realidad?

La oposición al uso de la e se basa en que es una propuesta que viene a romper un orden moral basado en el binarismo (hombre-mujer), viene a demostrar que el mundo es diverso y lo mejor es que es una propuesta totalmente plebeya que desconoce la gramática española que no solo funcionó como un estándar de corrección sino que amparó una cosmovisión biologicista.

¿Qué pasa en otros países?

Hay países como Francia que lo ha prohibido. En algunas ciudades de Brasil también está prohibido en proyectos culturales, en Uruguay el sector conservador también está arremetiendo contra su uso. En cuanto a cuánto lo usa la gente para expresarse, varía en cada país. Hay un estudio de FUNDEÚ junto al BBVA y que se focalizó en Twitter de 2020 y que dice que en Argentina, Costa Rica, Panamá, Paraguay y el Perú se emplea más la x como marca de género inclusivo; en Puerto Rico y Uruguay, la vocal e; mientras que en todos los demás, Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, EE. UU., Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Nicaragua, República Dominicana y Venezuela) triunfa la @.

¿Cree que la prohibición que impuso el gobierno porteño en las escuelas de la Ciudad tuvo o tendrá algún efecto?

La resolución 2566/2022 ignora que el lenguaje no sexista y el no binario posee, al menos, cuatro características que contribuyen a la pedagogía de la inclusión: aporta a la percepción de todos los matices de la humanidad; apela a la creatividad discursiva; fomenta la crítica de idearios dominantes y sobre todo apunta al reconocimiento, porque si bien la autopercepción empieza por cada unx, solo se consolida cuando otrx te reconoce como tal. Solo teniendo en cuenta estos cuatro aspectos se puede decir que la medida prohibitiva tiene un efecto antipedagógico y expulsivo.

SEM/MG

Norma Loto es autora de «La lengua no se calla», un libro de reciente publicación. Imagen: Verónica Bellomo

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