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Las trabajadoras del hogar celebran el subsidio extraordinario aprobado por el Gobierno, pero señalan sus fisuras

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  • Dos semanas después de anunciarse las primeras medidas sociales por la crisis de coronavirus, el Gobierno da un paso a favor del sector, pero deja fuera a 200.000 trabajadoras del hogar que no tienen contrato y sigue exigiendo a las familias lo que perdona a las empresas

Por Gloria López

SemMéxico/AmecoPress. Madrid, 03 abril. 2020. El Consejo de Ministros y Ministras aprobó el martes un Real Decreto-Ley que pone en marcha el subsidio extraordinario por falta de actividad para las personas integradas en el Sistema Especial para Empleadas de Hogar del Régimen General de la Seguridad Social, realizado en colaboración con el Ministerio de Igualdad. Por fin una iniciativa del Gobierno dirigida al colectivo, excluido hasta el momento de las medidas extraordinarias de protección social por la crisis sanitaria del coronavirus. Llega gracias a la presión ejercida por numerosas organizaciones del sector que reciben este subsidio como un logro, pero que también destacan sus fisuras.

Tendrán derecho a esta nueva prestación las personas dadas de alta como empleadas de hogar antes de la entrada en vigor del estado de alarma que hayan dejado de prestar servicios en uno o varios domicilios, total o parcialmente, para reducir el riesgo de transmisión a causa de la crisis sanitaria del Covid-19. También las que hayan sido objeto de despido o desistimiento de contrato durante la crisis sanitaria.

“Valoramos positivamente que se reconozca por primera vez un subsidio de este tipo, tanto para las trabajadoras despedidas como para aquellas a las que se les ha suspendido el contrato por la situación sanitaria. Solo esperamos que sea un paso decisivo para el reconocimiento definitivo del derecho a la prestación por desempleo del único sector laboral que permanece excluido, para la incorporación plena en el régimen general de la Seguridad Social y, que la declaración acerca de la ratificación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo, no vuelva a quedarse pendiente. No podría entenderse lo contrario”, explican las trabajadoras en comunicado difundido el 1 de abril, y firmado por más de una treintena de organizaciones de trabajadoras del hogar, mujeres migrantes y otras entidades de la sociedad civil de todo el estado.

El subsidio solo podrá solicitarse por aquellas trabajadoras que estén dadas de alta en la Seguridad Social. Son conocidos los altos niveles de economía sumergida en el sector. Según las estadísticas oficiales, más de 200.000 personas trabajan sin contrato laboral, representando, al menos, un tercio del conjunto y se quedan fuera. “Son las 200.000 trabajadoras más vulnerables y en situaciones más precarias. Muchas de ellas trabajan por horas en distintos domicilios; otras, cuidando como internas y muchas se encuentran en situación administrativa irregular, en virtud a una ley de extranjería que condena a la gente a ocupar trabajos necesarios, pero en la clandestinidad y sin derechos”, argumenta el texto.

Situaciones sin documentar

Para solicitar el nuevo subsidio será necesario acreditar la pérdida total o parcial de la actividad con la declaración responsable firmada de la persona empleadora, la carta de despido, la comunicación de desistimiento o la baja en el Sistema Especial de Empleadas de Hogar del Régimen General de la Seguridad Social, explican desde el Ministerio de Trabajo.

Pero, como destaca la Asociación de Trabajadoras de Hogar de Bizkaia, en un sector en el que casi nada se hace por escrito, las trabajadoras tendrán muchas dificultades para conseguir que empleadores con los que perdieron el contacto se presten a hacerles una constancia de que existió una suspensión o una reducción de jornada; lo mismo ocurre con la exigencia de prueba documental de los despidos, cuando en el 90% de los casos son verbales. “Exigimos que cada caso se estudie, y que la Administración se implique con sus medios, incluida la Inspección de Trabajo, para asegurar que la parte empleadora colabore entregando los documentos necesarios”, dice esta organización, que lucha desde 1986 por unas condiciones justas de trabajo tratando el empleo doméstico como cualquier otro.

En caso de despido, la fecha inicial del cobro de la prestación será la fecha de la baja en la Seguridad Social y siempre que esto haya sucedido a partir del 14 de marzo, cuando comenzó el estado de alerta. Pero en el marco de la situación excepcional que estamos viviendo, hay muchas trabajadoras que han sido despedidas y siguen de alta en la Seguridad Social porque sus empleadores no han gestionado su baja. Personas que en estos días asesoran a quienes se encuentran en situaciones de especial vulnerabilidad, por falta de recursos o por dificultades de distinto tipo, nos confirman que en 24 horas desde que se aprobó el Decreto que recoge el subsidio especial para las trabajadoras de hogar, ya se han encontrado varios casos de mujeres que han perdido el empleo y que llevan semanas sin cobrar, pero que no han sido dadas de baja por el empleador en la Seguridad Social.

Además, la medida aprobada por el Gobierno no tiene en cuenta situaciones nacidas los días anteriores a la declaración de estado de alarma de 14 de marzo. “Muchas trabajadoras fueron despedidas antes de la declaración formal de estado de alarma y al contrario de lo que sucede en otros sectores laborales, el subsidio no amparará situaciones que comenzasen antes de esa fecha”, explica Carolina Elías, de Sedoac. “En realidad es que la medida tenía que haberse adoptado junto con el primer paquete de medidas económicas que puso en marcha el Gobierno”, pero ha venido tarde y “gracias a la presión de la sociedad civil”.

El subsidio será equivalente al 70% de la base reguladora. Plataformas como el Observatorio Jeanneth Beltrán explican que teniendo en cuenta que en este sector se cotiza por tramos, que “muchas veces quedan por debajo de sus salarios reales”; que no se actualizan las cuotas, a pesar de que los salarios se incrementen y que, para abaratar costes en la cotización de la seguridad social, “es práctica común”, por parte de los empleadores y empleadoras, declarar salarios y jornadas inferiores a las efectivamente realizadas, “en demasiadas ocasiones este 70% quedará muy por debajo de lo que correspondería si la Seguridad Social hubiera atajado antes este fraude reiterado, denunciado insistentemente desde los colectivos y asociaciones de trabajadoras de hogar y cuidados”.

El SEPE tiene hasta el 2 de mayo para establecer el procedimiento para solicitar el subsidio

Hay otra discriminación sangrante en la aplicación de este subsidio que pasó desapercibida en las informaciones de los primeros momentos, pero que evidencia la grave desigualdad en la que se encuentra el sector de cuidados. Se le ha dado al SEPE un plazo hasta el 2 de mayo para que establezca el procedimiento para solicitar el subsidio. Mientras no esté regulado el procedimiento, no se podrá ni empezar a pedir. “Con lo cual siguen quedando en la desprotección muchas de las empleadas de hogar que fueron despedidas al principio de mes de marzo y tienen que esperar hasta mayo para iniciar los trámites del subsidio”, traduce indignada Elías.

En otras medidas implementadas en esta crisis, como por ejemplo los ERTES, se han agilizado los trámites para que trabajadores y trabajadoras puedan acceder a las prestaciones. En el caso de las empleadas domésticas no. Y no es la única diferencia respecto a los otros subsidios, señalan desde el Observatorio Jeanneth Beltrán: se ha puesto como tope el cobro del SMI -sin pagas extras-, esto es, 950 euros, y además, la medida no recoge la exoneración de cuotas de la seguridad social para empleadores afectados por la crisis, como sí lo hace para empresas.

“Si somos actividad esencial, nuestros derechos también lo son”

De nuevo, se requiere una mirada integral. Dadas las características específicas del sector y la multiplicidad de situaciones que este acoge, se hace imprescindible la apertura inmediata de la vía para solicitar el subsidio al SEPE, estableciendo un procedimiento claro y accesible tanto para las trabajadoras como para la parte empleadora.

Pero además, como vienen reclamando las organizaciones, muchas familias y personas deben acudir a la contratación en empleo de hogar para cubrir cuidados no atendidos con recursos públicos. Muchas lo hacen con escasos recursos y probablemente hoy también tengan mayores dificultades para llegar a fin de mes. ¿Cómo puede ser que este real decreto no incluya la exoneración de la cuota a la seguridad social para estas familias y que sí se haya tenido en cuenta para las empresas –algunas de ellas multinacionales- que tramiten expedientes de suspensión de contratos y reducción de jornada autorizados en base a fuerza mayor temporal vinculada al COVID-19?

Respuestas solidarias

Las organizaciones sociales y de trabajadoras de hogar, que conocen muchas situaciones concretas derivadas de esta crisis que atravesamos, advierten que la solidaridad y ayuda la están encontrando precisamente en las familias y personas para las que trabajan. No todas, pero en proporción mayor a lo que están acostumbradas. “No vengas, cuida tu salud y quédate en casa, pero dame una cuenta donde poder ingresarte la semana”, le dijo Elvira a Romina. “No vengas, estamos los dos en casa y tendrás que cuidar a tus hijos”, escribió Blanca a Doris, “pero cuenta con tu sueldo”. “Eso no ha pasado en otros momentos”, explica María, trabajadora social, “en vacaciones de verano, o Semana Santa, las familias prescinden de las trabajadoras y no les pagan”. Preguntamos al Observatorio Jeanneth Beltrán si ellas se están encontrando con este tipo de situaciones: “Sí, y eso también hay que resaltarlo”.

“Si somos actividad esencial, nuestros derechos también lo son. Y resulta esencial que éste sea el primer paso para alcanzar el reconocimiento de todos los derechos de forma definitiva para todas las trabajadoras, incluidas aquellas sin contrato o en situación administrativa irregular. Solo así nadie se quedará atrás. Si estas medidas pretenden proteger a los colectivos más vulnerables, es inadmisible que sean precisamente las trabajadoras más vulnerables las que sean excluidas”. 

Adjuntamos enlaces de comunicados y plataformas de interés para la consulta de derechos y situaciones concretas de las trabajadoras de hogar. Agradecemos el asesoramiento y la atención que nos prestan para la elaboración de las informaciones.

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