Emergencia COVID-19

Familia discriminada por posible COVID19 termina aislamiento y vuelve a su casa

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Josefina Aguilar Pastor

SemMéxico. Chilpancingo, Guerrero. 4 de mayo de 2020.- Sana y más unida que nunca, terminó el aislamiento de la familia Meza Camacho, luego de permanecer 14 días en el cuarto de un hotel, donde fue acogida después de que los pobladores de Barra de Tecuanapa, en el municipio de Marquelia, los hicieron caminar por la playa bajo el sol abrasador, cargando a una bebé de escasos 4 meses de edad, recién operada.

Su voz denota alegría, “ya estamos en la casa”, responde la señora Lizeth Ariana Camacho, quien, junto con sus hijos, Juan Alberto, Melvin, la pequeña Syli de 4 meses y su esposo Santos Meza Camacho, salió este miércoles, al filo de las 9 de la mañana, del hotel donde permanecieron los últimos 14 días.

El 16 de abril, Lizeth Ariana, regresó junto con su familia, de la ciudad de México, a donde con la ayuda de algunos pobladores de la comunidad de Barra de Tecoanapa, municipio de Marquelia en la región de Costa Chica de Guerrero, de donde es originaria, tuvo que trasladarse, para salvarle la vida su bebé de cerca de 4 meses, quien requería una operación urgente.

Al llegar encontraron un filtro sanitario en la entrada de la comunidad, ante el temor de contagiarse de coronavirus, los pobladores, impedían el paso a toda persona ajena a Barra de Tecoanapa, e incluso a los habitantes que como en el caso de la familia Meza Camacho, hubieran tenido que salir. Los acusaban de “traer el coronavirus”, al venir de la Ciudad de México.

Ante la insistencia, la comisaria Nancy Ventura, accedió a dejarlos pasar, con la condición de que se mantuvieran aislados, tras hacerlos caminar por la playa, bajo el sol quemante, con una bebé recién operada, y cargando grandes maletas, primero los llevaron a la secundaria, después a una casa en construcción, con apenas un colchón y algunos trapos. La familia fue acogida por la propietaria de un hotel, quien no solo les dio alojamiento, sino alimento durante estos 14 días de confinamiento.

Ese miércoles 29 de abril, al filo de las 9 de la mañana, salieron del cuarto del hotel, al salir nadie los esperaba. Durante el encierro, solo en una ocasión, fue personal del DIF municipal, una doctora y una enfermera de revisarlos, les tomaron la temperatura, los signos vitales, a la pequeña Syli, revisaron y limpiaron la herida, ofrecieron regresar, pero nunca lo hicieron. Solo levantaron un reporte donde asentaron que se encontraban sanos.

Ningún poblador, ni siquiera la comisaria, que es su familiar comenta la señora Lizeht Ariana, se acercaron se acercaron para decirles que ya había terminado el tiempo y podían regresar a su casa.

La señora Lizeth, agradece a sus paisanos que en su momento le ayudaron para poder operar a su niña, y no se esperaba el trato que recibió junto con su familia al regresar; “nos dieron alas para volar, pero ellos mismo nos decepcionaron, nos cortaron las alas, al ver cómo nos trataron”, sobre todo señala, la comisaria, de la que percibió un mayor encono, “no sé, nos veía de una manera espantada, como que traíamos el virus, fue algo que la verdad si me dolió, porque siendo mi familia, nos haya visto como peste, la verdad nos dolió mucho”, comenta y su voz se vuelve sombría.

Aun en el encierro, Lizeth Ariana, continuó siendo atacada, por su familiar, la comisaria Nancy quien molesta porque se difundió en medios de comunicación la forma en que fue tratada, que la hicieron caminar por la playa, que la metieron a una casa en construcción; se encargó de calificarla de “chismosa” poner no solo al resto de la gente en su contra, sino a su mismo padre, a quien le dijeron que nada más andaba peleando con la gente “la verdad si fue algo muy doloroso, porque después muchas personas comenzaron a sacarme en cara que nos habían apoyado”, comenta.

Recuerda lo doloroso que fue para ella ver a su bebe de 4 meses, entubada, hospitalizada por tres días, “y quisiera que se pusieran en mi lugar”, agrega, “y regresar para que nos trataran de esa manera fea”, recuerda que les decían que allá en México, se hubieran quedado, a pesar de saber que son de bajos recursos, y lo único que querían era llegar a su casa.

Sin embargo, no todo fue malo, este tiempo de encierro les sirvió como familia, comenta la señora Lizeth, “convivimos más como familia, los puse a estudiar –a sus hijos-, aunque sea yo diciéndoles, hablando con ellos, la verdad ni sentimos los 14 día, se nos fueron volando –suelta una carcajada-, como familia la verdad nos sirvió mucho porque nos acercamos mas todos, mi esposo, yo, mis dos niños, dialogábamos, estudiábamos y así, aunque al principio pensamos que íbamos a desesperarnos, pero no, no nos ofendió mucho estar encerrados ”asiente y se ríe “estamos sanos y en nuestra casa”, reitera.

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