COLUMNASDulce María Sauri Riancho

Fortalezas, debilidades, amenazas FODA

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Dulce Ma. Sauri Riancho*

SemMéxico, Cd. de México, 9  de junio, 2021.-Llegó el día después. La jornada electoral dominical transcurrió con tranquilidad en todo el territorio nacional.

El análisis de los resultados llevará semanas; su asunción, meses para las distintas fuerzas involucradas que busquen “aprender la lección” hacia el 2 de junio de 2024.

Una matriz FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas) ayudará a ordenar estas reflexiones.

Fortalezas. La mayor es el Instituto Nacional Electoral y la ciudadanía involucrada en la organización de la elección. Más de un millón y medio de personas instalaron las 163 mil casillas, recibieron y contaron los votos de casi 49 millones de mujeres y hombres (52.6%) que, con cubrebocas y gel, se acercaron a ejercer su derecho y cumplir su obligación cívica. El Conteo Rápido permitió irse a la cama con certidumbre sobre las tendencias, tanto en la elección de diputados federales como de gobernadores en 15 entidades.

El Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) comenzó a fluir desde las 8 de la noche del domingo pasado, hasta concluir los registros 24 horas después con más del 99% del total de actas computadas. Todo un logro para una institución que refrendó la confianza ciudadana depositada en ella, a pesar del “fuego graneado” a la que ha estado sometida por parte de distinguidos actores políticos, comenzando por el presidente de la república.

La elección muestra también la fuerza del sistema de partidos como forma de canalizar la participación electoral y la disputa pacífica de la representación popular. Se afianza la despectivamente denominada “partidocracia”, integrada por las organizaciones políticas que nacieron el siglo pasado, con la excepción de Morena.

Debilidades. Menudearon las acusaciones de utilización electoral de los programas sociales del gobierno federal. Habrá que ponderar la actuación de los “súper-delegados”, nombrados por el presidente López Obrador. No es casualidad que todos, excepto uno (Chihuahua), quienes contendieron por Morena para la gubernatura de su estado, hayan sido triunfadores.

La eficacia de la estrategia territorial del partido oficial descansó en estos actores partidistas camuflados bajo el disfraz de funcionarios federales. Los partidos políticos mostraron asimismo sus puntos flacos.

Sorpresivamente para Morena, lo fue Ciudad de México (CDMX) y su zona metropolitana, donde sufrieron dolorosos reveses. Parece que los tres partidos de nueva creación serán solo flores de un día electoral, pues no alcanzarán el 3 por ciento de la votación nacional, indispensable para mantener su registro.

En el PRI deben de prenderse todas las señales de alarma pues su presencia territorial nacional se vio seriamente menguada: solo conserva expectativas de retener una de las 8 gubernaturas que, hasta el domingo, conservaba.

Si el PRI no asume el reto de reparar esta debilidad estructural, podría llegar a 2024 sin gobernar alguno de los 31 estados y la CDMX.

Amenazas. La mayor, sin duda alguna, es la violencia que se entronizó en candidatos y campañas en distintas regiones del país. Asesinatos, secuestros, lesiones y amenazas fundadas de dañar o privar de la vida a quienes pretendían aspirar a un cargo o a sus familiares, inhibieron o evitaron la participación política de cientos de personas que representaban distintas opciones electorales. En nada ayuda el dicho presidencial: “la delincuencia organizada se portó muy bien (durante la jornada electoral, DMSR), se portó peor la de cuello blanco”.

También es una amenaza real la creciente violencia política contra las mujeres en razón de su género. Celebramos sin reserva la llegada de 5-6 gobernadoras, que casi duplica el número de quienes hemos tenido el honor de encabezar el Poder Ejecutivo de algún estado desde 1979. También para ellas la violencia en sus múltiples manifestaciones será una amenaza latente, como para las presidentas municipales, diputadas locales y federales, mientras no se normalice la participación femenina en cargos de representación popular como parte de la cultura democrática de México.

Oportunidades. Restablecer los equilibrios políticos en la próxima legislatura federal es, desde mi perspectiva, la de mayor relevancia.

Morena y sus aliados legislativos no alcanzarán la mayoría de dos terceras partes (calificada) y tendrán dificultades por sí mismos para lograr la mayoría absoluta de 50 por ciento más uno. La cifra mágica de 251 diputados se aleja de las posibilidades de Morena y, con ella se va la presidencia de la Junta de Coordinación Política por tres años; en consecuencia, se restablece el principio de rotación entre las tres primeras fuerzas representadas en la Cámara de Diputados.

El primer y más importante reto de la nueva legislatura será lograr los dos tercios que permita elegir a la presidencia de la Mesa Directiva el primer año de su ejercicio, que tiene como fecha límite el 29 de agosto próximo o como máximo, el 5 de septiembre.

Cada organización política tendrá que hacer una cuidadosa evaluación de sus resultados electorales de cara al 2024. Para esa fecha los partidos políticos podrán construir coaliciones para disputar la presidencia de la república y el próximo Congreso federal. Pero antes vendrán las “aduanas” de importantes comicios locales, como las gubernaturas de 2022 —Hidalgo, Quintana Roo, Oaxaca, Aguascalientes, Durango— y de 2023 —Coahuila y Estado de México— que permitirán aquilatar si la “lección de la elección” fue cabalmente comprendida. Un error de estrategia pondría a varios partidos políticos en riesgo de desaparecer en 2024, incluyendo al PRI y al PRD. Qué sigue.

El 1 de agosto se llevará al cabo la consulta popular sobre los juicios del pasado. Y como se requiere que, cuando menos, participe el 40 por ciento de las y los electores (37.5 millones de personas) para hacerla vinculante (de resultados obligatorios), será un reto mayúsculo suscitar el suficiente interés para llevar a las urnas a este elevado número de ciudadanos. Más delicado y complejo es el asunto de la Revocación de Mandato.

A finales de diciembre de este año, el 3 por ciento del padrón electoral (alrededor de 2.8 millones), distribuido en 17 entidades de la república, cuando menos, podrá solicitar al INE la activación del mecanismo. Si así fuere, en marzo siguiente (2022), seremos llamados a las urnas para definir sobre la permanencia o no del presidente de la república hasta la conclusión de su encargo el 1 de octubre de 2024.

Si una mayoría de ese 40 por ciento de participantes —indispensable para hacer vinculante el resultado— dice que no, entonces tendría que ser sustituido por quien en ese momento ocupe la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Una razón más para subrayar la importancia de la primera decisión que tomará el pleno de la LXV Legislatura. Muchos más comentarios y reflexiones se derivan de esta elección. Avanzaremos en ellos en las próximas semanas. Por hoy, gocemos el triunfo de la democracia y la pluralidad en el enrarecido clima político de México.

  • Exgobernadora de Yucatán y presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados; dulcesauri@gmail.com Licenciada en Sociología con doctorado en Historia.

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