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Futbol femenil, de la patada

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A las futbolistas se les prohíbe embarazarse de lo contrario se les obligaría a renunciar.

Las jugadoras de futbol ganan mucho menos que los varones que juegan fútbol

Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico, 23 enero 2017.- Mucho gusto nos dio saber que en México el futbol femenil finalmente es profesional, lo que ocurrió desde 2017, cualquiera imaginaría entonces que las brechas de desigualdad entre mujeres y hombres se acortan, nos habíamos quitado algo de encima.

Pero no. Las cosas no son tan simples. Tenemos peros que valen. Porque la historia se repite. Las mujeres han luchado persistentemente por ganar espacios en la ciencia, el deporte, la política, la economía, la docencia universitaria, en fin, en todo lo que existe y que, por años y años, se creían… ¿Se creían? Espacios exclusivos para los hombres, como el fútbol.

Cierto, hemos avanzado y mucho. Estudios realizados por las instituciones oficiales y confiables como el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI) revelan que las mujeres ganan 30 % menos que los hombres sin razón aparente alguna en 2016 y en 2017 de acuerdo con la OCDE, la brecha salarial fue del 17 % en México. 

Sin embargo, las cosas en el fútbol femenil están de la patada. Las jugadoras de futbol ganan mucho menos que los varones que juegan fútbol profesionalmente a pesar de la muy buena aceptación que tienen entre el público que paga su boleto en cada partido.

Aunque el problema de la desigualdad salarial parece generalizado en todos los países, el caso mexicano revela el abismo que existe entre hombres y mujeres, donde de acuerdo con los especialistas deportivos el 90 por ciento de las mujeres obtienen salarios cercanos a los seis mil pesos mensuales, mientas que el futbolista mejor pagado en la liga mexicana supera los 300 mil pesos mensuales, el francés André Pierre Gignac, en el equipo de los Tigres.

Eso sin considerar que un 10 % gana poco más de 3 mil pesos y alguna de ellas solo mil 500 pesos mensuales, como refieren varios diarios deportivos.
En suma, las mujeres ganan menos que los hombres, en el fútbol y en otras actividades pese a que realizan un trabajo semejante y pese a que muchas veces tienen la misma o mejor preparación que ellos.

¿Existe alguna razón para esta discriminación salarial?

Ninguna, aparentemente. O al menos no debería suceder ni en el fútbol ni tampoco en otras áreas de trabajo. 

Así mientras en los trabajos “convencionales” se ha trabajado para eliminar el requisito de “no gravidez” para acceder a un puesto laboral, las futbolistas, dice un trabajo de Marlene Santos del diario LaJornada, a las futbolistas se les prohíbe embarazarse de lo contrario se les obligaría a renunciar.

¿Dónde están las autoridades del trabajo y otras instancias protectoras de los derechos humanos de las mujeres? Quién sabe. Pero esta condición, ni duda, significa en materia laboral y en materia de derechos humanos de las mujeres un retroceso para este país, lejos muy lejos de tomar las determinaciones sustantivas para otorgar igual salario por igual trabajo en cualquiera de las actividades y más aún en la todavía naciente Liga Femenil MX.

SEM/GR/SJ

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