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Guillermo Soberón, científico y político

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Florencio Salazar Adame

SemMéxico. 20 de octubre 2020.- Al doctor Guillermo Soberón Acevedo le hubiese gustado nacer en el Siglo XIX. Afortunadamente nació en el Siglo XX y su legado trasciende al tiempo que vivimos. En realidad él es hijo legítimo del Renacimiento, cuando se divulgó la cultura y el conocimiento centrando su interés en el ser humano.

Científico, educador y servidor público de la salud sirvió con pasión a México. Nacido en Iguala de la Independencia en 1925, a los 48 años de edad fue electo rector de la Universidad Nacional Autónoma de México. Cargo que desempeñaría durante ocho años, correspondientes a dos periodos.

Los medios informaron ampliamente sobre su toma de posesión. Rindió protesta como rector en uno de los estacionamientos de Ciudad Universitaria. Un grupo de radicales había tomado la Rectoría y exigía la renuncia de Guillermo Soberón. Al asumir con ese conflicto, también asumió el riesgo y el liderazgo.

Dio una lección inicial en su rectorado: la universidad para mantener su universalidad, la libertad de cátedra y la libre circulación de las ideas, debe ser antes que nada universidad; a la cual no es ajena la política, pero sin militancia. La diversidad y la tolerancia sufrirían grave menoscabo si estuvieran sometidas a la ideología y al interés partidario.

El perfil paterno proyecta la vocación del doctor Guillermo Soberón Acevedo. Por vocación, se dedica a la investigación científica y muestra talento político.

La investigación científica es la búsqueda en la incertidumbre de la certeza; y el mundo de la política, la certeza en la incertidumbre. En las sociedades libres y democráticas, la ciencia y la política avanzan paralelas, con un diálogo que suele ser distante.

Ambos –el científico y el político– requieren de la soledad. Uno, para el avance de la ciencia; el otro, para no pervertir el poder. Como dice Max Weber, uno y otro necesitan la vocación apasionada. El fuego interno para trascender a sí mismos y a su época.

Era, como él mismo lo dijo, “curioso”. La curiosidad es el fundamento del conocimiento, lo mismo en Sócrates, que quiso conocer –en el último momento de su vida sacrificada– una nota de flauta; en Copérnico, que demostró la existencia de nuestro sistema solar; o la manzana de Newton.

Del empirismo a la investigación científica existe y existirá la fuerza impulsora de la curiosidad. En el por qué ocurren las cosas, se encuentran causas y consecuencias que conducen a responder antiguas preguntas y nuevas preocupaciones. Pero la curiosidad es observación, es la dilatada y profunda mirada a los propios seres humanos, a su entorno, a sus angustias. La curiosidad es creadora de experiencia útil y enriquecida.

Al recibir la Presea Sentimientos de la Nación de la LVI Legislatura del Estado, Soberón Acevedo, habló de los falsos dilemas en materia de salud, señalando: “Es tan importante combatir la pobreza y superar los rezagos de salud”, como enfrentar las enfermedades crónicas y letales, por lo cual “se deben instrumentar intervenciones costo-efectivas y formas de protección financiera para los pobres”.

El doctor Soberón Acevedo vio a la muerte con naturalidad consciente de que “sólo se viven las muertes de los demás”, y declaró querer ser recordado “léala sus principios y pugnó por metas importantes”. Observando su trayectoria, fue consecuente.

Por ese motivo, su fallecimiento el pasado día 12 de este mes de octubre, fue la conclusión de una tarea, el final de una vida satisfecha, una memoria que enriquece la nuestra.

Después de Ignacio Manuel Altamirano, no hay guerrerense más notable que Guillermo Soberón Acevedo.

Él, como Marco Aurelio, “dio fe de su filosofía no con palabras ni afirmaciones teóricas de sus creencias, sino con su carácter digno y su virtuosa conducta”.

Guillermo Soberón Acevedo, reposa en la conciencia nacional.

* Síntesis de las palabras del licenciado Florencio Salazar Adame, secretario general de Gobierno, a nombre del gobierno del Estado de Guerrero, en el homenaje luctuoso al doctor Guillermo Soberón Acevedo, presidido por el gobernador del estado, licenciado Héctor Astudillo Flores. Chilpancingo, Guerrero, 16 de octubre de 2020.

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