Emergencia COVID-19

La contingencia sanitaria no detiene la explotación sexual

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  • Tratantes regresaron de Nueva York para operar en Tlaxcala paquetes de prostitución a domicilio
  • AbolicionistasMX y CATWLAC demandan una legislación de “cupo laboral” para las víctimas

Elda Montiel

SemMéxico, Cd. de México, 11 de mayo, 2020.- La contingencia sanitaria por COVID 19 no detiene la explotación sexual. Tras 26 años, el retorno desde Nueva York de tratantes y proxenetas y, al menos 5 mil mujeres en condición de trata, enciende las alertas, explica Teresa Ulloa Ziáurrich, quien sostiene que esta es la oportunidad para una legislación de “cupo laboral” a favor de las víctimas.

Al igual que lo hacían antes de la pandemia de COVID 19 en la capital más global del planeta, Nueva York, ahora comenzaron a operar de la misma manera en Puebla y Tlaxacala, en la vía corta que va de Santa Ana Chiautempan a la ciudad de Puebla.

Escaparon de la pandemia pero podrían morir por VIH-Sida, señala el testimonio de una de las víctimas.

Teresa Ulloa Ziáurrich, directora de Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC), informó que en plena fase 3 de contingencia sanitaria, se estima que en el país alrededor de 5 mil mujeres en explotación sexual siguen operando en hoteles que fueron “cerrados” por la pandemia en la Ciudad de México, Mérida, Puebla, Tlaxcala, Zacatecas –todas capitales de entidades mexicanas del mismo nombre-, así como en Cuernavaca, Cuautla y Jojutla, en el estado de Morelos.

En marzo, cuando la Organización Mundial de la Salud declaró al COVID-19 como pandemia, tras 26 años de ausencia regresaron los tratantes de la región, para pasar la crisis sanitaria en sus pueblos y con sus familias, ya que Nueva York es la ciudad de Estados Unidos con mayor cantidad de personas que han dado positivo al COVID-19 y quizá del mundo.

Pronunciamiento de Abolicionistas y CATWLAC

Por ello, Abolicionistas Feministas Mexicanas y CATWLAC, expresan su preocupación en un pronunciamiento, por la situación de extrema vulnerabilidad y riesgo de las personas en situación de prostitución, agravada por la pandemia del COVID-19 y exigen al gobierno federal y los gobiernos de las entidades federativas, que expidan una Ley abolicionista, inspirada en el Modelo Nórdico.

Que el Congreso Federal y los Congresos de las entidades federativas legislen una ley de “cupos laborales” que les garantice a las mujeres oportunidades de trabajo decente, de acuerdo a la definición de la OIT o bien una renta básica universal, además de una ley que les garantice derechos sociales, económicos y culturales, con el fin de contar con un piso básico de bienestar.

En el pronunciamiento advierten sobre la depresión económica severa que viene, por lo que piden a los gobiernos que pongan en marcha opciones de salida digna y fondos de emergencia para apoyar las necesidades básicas de estas mujeres y niñas a quiénes se les han negado oportunidades de vida digna, que les permitan reconstruir su proyecto de vida.

Explican que las víctimas y sobrevivientes confían más en las OSC que en las instituciones gubernamentales, lo que haría sentido al fortalecimiento económico de las Organizaciones de la Sociedad Civil, que son las que han acumulado experiencia.

Que se garantice que las 5 instalaciones de asistencia, los programas de protección, las investigaciones y los tribunales sigan funcionando durante las posibles futuras medidas de confinamiento y distanciamiento social. Tomando en cuenta la posibilidad de una segunda ola de COVID-19 a finales de este año, para que se planifique con anticipación y se pueda responder adecuadamente.  

Exigen rendición de cuentas a los mecanismos contra los delitos en materia de trata de personas, tanto al federal como a los de las entidades federativas, sobre las medidas y políticas que han echado a andar para ofrecer opciones de salida dignas a las mujeres, adolescentes y niñas en situación de prostitución y otras formas de explotación durante la pandemia.

Consideran que todas las políticas que justifican, promueven o califican la prostitución como “trabajo sexual” son incompatibles con la legislación internacional en materia de Derechos Humanos, e incumplen los compromisos internacionalmente adquiridos por el Estado mexicano.

México es Estado parte de los tratados mencionados y tienen la obligación inexcusable de contribuir a la eliminación de cualquier forma de explotación y violencia sexual, trabajar hacia la prevención y la erradicación de la prostitución y la protección de las víctimas.

La prostitución no es ni sexo ni trabajo, es una actividad ilícita

Las Abolicionistas Feministas Mexicanas y CATWLAC explican que la raíz del problema está en cómo socialmente se ha naturalizado la prostitución, la mercantilización y la explotación sexual del cuerpo de las mujeres, y la escasa importancia que generan las violencias que se ejercen contra ellas en las y los servidores públicos del gobierno federal y los gobiernos locales.

Si se concibe a las mujeres como mercancías y no se reconoce la prostitución como una modalidad de violencia contra ellas y una actividad precarizada que las mantiene en constante riesgo, se favorece a las redes delincuenciales del sistema prostitucional y a los hombres que las violentan y las consumen.

La prostitución no es ni sexo, ni trabajo y representa un constante peligro para las mujeres que son explotadas en esta actividad ilícita.

La trata cumple la función de adquirir y proveer de mujeres y niñas a la industria sexual, se mueve primordialmente por la demanda de prostitución y pornografía. Los prostituyentes o puteros alimentan a una industria global ilícita multibillonaria.

Por eso debemos abordar la demanda de prostitución y pornografía a través de leyes y políticas públicas, destacan.

Ante la situación de emergencia sanitaria y con el propósito de no disminuir sus ganancias, se han ideado nuevas formas para seguir explotándolas, ya sea por servicios eróticos por Internet o llevándolas a brindar los servicios a domicilio, lo que las coloca en grave riesgo de ser infectadas con el nuevo coronavirus.

Precisan que gobiernos locales y municipales decidieron cerrar los hoteles, lo que provocó que, sobre todo, las víctimas de trata, se quedaran sin techo, porque ellas vivían ahí. Cuando se dieron cuenta que era un error, les volvieron a permitir entrar a los hoteles, pero no se ha verificado si siguen dando servicios o sólo utilizan los hoteles como vivienda para resguardarse durante el confinamiento.

El cierre y reapertura de hoteles representaba una oportunidad que las autoridades desdeñaron, pues se pudo haber investigado las condiciones en que las mujeres se encuentran en la prostitución. ¿Si tienen o no proxenetas?, Sus necesidades para salir de la prostitución. ¿Si tienen hijas e hijos?, ¿Dónde están y quién los tiene?

En lugar de eso, se les proporcionó una ayuda económica mínima que de ninguna manera representa una política pública que ofrezca opciones de salida digna para las mujeres.

Esta crisis es una oportunidad para nuestros gobiernos para perseguir sin tregua a los proxenetas y los prostituyentes que están determinados a explotar a las mujeres más vulnerables a pesar de los riesgos sanitarios masivos, para ellas y para la sociedad en general. Las únicas mujeres que quedan ‘trabajando’ en este clima de riesgo son las más desesperadas.

Las Abolicionistas Feministas Mexicanas y la CATWLAC se unieron este pasado 9 de mayo a la Segunda Marcha Abolicionista Europea virtual con los hashtags  #M2MarchaAbolicionista y #9M2anAbolitionistMarch y a la Jornada Abolicionista que concluirá el 26 de septiembre.

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