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La política migratoria de México deja de lado los derechos humanos y militariza fronteras desde 2019

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Es indispensable la mirada feminista en las migraciones hay que ver el fenómeno de las caravanas

UNAM presenta libro de Alethia Fernández de la Reguera Ahedo, “Detención migratoria: prácticas de humillación, asco y desprecio”

Elda Montiel

SemMéxico, Cd. de México, 13 de febrero 2022.- La política migratoria de México ha dejado de lado los derechos humanos de las personas migrantes, no solo por la presión de los Estados Unidos que han convertido en moneda de cambio a las/los migrantes con nuestro país, sino también por la militarización de los cruces fronterizos desde 2019 por el actual gobierno. Así como el hecho de que las estaciones migratorias estén custodiadas por la Guardia Nacional.

“México se ha convertido en el contenedor de las personas sin vuelta atrás y no se les ha brindado protección” y ha tomado la decisión de tener como única opción para regularizar la migración el asilo con un presupuesto paupérrimo asignado a la Comisión de Ayuda a Refugiados (COMAR) que sólo tiene 19 funcionarios con poder de firma.

La doctora Alethia Fernández de la Reguera Ahedo, experta en género y migración, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, autora del libro “Detención migratoria: prácticas de humillación, asco y desprecio” revela como es el trato a las/los migrantes en la estación migratoria Siglo XXI de Tapachula, Chiapas.  

Es indispensable la mirada feminista en las migraciones hay que ver el fenómeno de las caravanas, “de algo nos están hablando, estas migraciones masivas donde de las mujeres son las más vulnerables con sus hijas, con sus hijos, con sus bebes, de adultos mayores, mayores contingentes de gentes donde los riesgos y los costos de ingresar en México son muy altos.

En un estudio que conmueve e indigna, como lo señalaron las panelistas durante la presentación a distancia, la doctora Alethia Fernández de la Reguera recoge testimonios del desprecio y la humillación a que son sometidas las personas migrantes mediante el asco, como política de control, al privarlos de las condiciones mínimas de salubridad, escasez de agua, ventilación, hacinamiento, colchonetas sucias plagadas de bichos.

Situación normalizada por las autoridades migratorias y custodios como la cubeta con un fuerte olor a orines y pinol que identifico, desde el inicio de la investigación que duro tres años, en el pasillo que da a los dormitorios de los hombres, en el cual orinan los migrantes cuando llegan después de un viaje de más de 12 horas desde Tijuana y es la opción ante los sanitarios rebasados y en condiciones de insalubridad. 

Expresa la investigadora que “se les castiga por una falta administrativa, que es entrar ilegalmente al país, con la humillación y el despojo de su dignidad al recluirlos en las estaciones migratorias en condiciones de insalubridad como una política de control”.

En el libro refiere que en 2018 visitó la Estancia Provisional de Huehuetán y el Centro de Atención Integral al Tránsito Fronterizo de Huixtla, en las que pudo constatar que las condiciones de insalubridad no tienen que ver necesariamente con falta de recursos ni de personal, sino que principalmente funcionan como un dispositivo de control que genera distancia y asco, lo que facilita despreciar a las personas en detención.

“En el caso de Huixtla, que además es una instalación “modelo” ya que es parte de la implementación de aduanas en zonas económicas especiales en la administración del presidente Enrique Peña Nieto, en el área de mujeres, los baños estaban clausurados con bolsas de basura y cinta canela. Sólo había un sanitario disponible en el área de adolescentes, sin puerta, por lo que las mujeres tenían que usarlo sin ningún tipo de privacidad.

En opinión de Marisa Belausteguigoitia titular del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la UNAM, (CIEG-UNAM), el asco es la ineficacia de un sistema, que industrializa las detenciones y la deportación. Propone que si es imposible cambiar la situación los académicos deben intervenir para cambiar las historia de los migrantes hasta que descubran el amor y la solidaridad.

Amarela Varela Huerta, socióloga dijo que tardó mucho en leer el libro por la indignación y el enojo y ver como se rompe a la mujer migrante con el asco. Del libro dijo que es muy valioso para la vida, las asambleas de mujeres, para las/los defensores de migrantes y para quienes construyen política pública, y muy útil para las/los migrantes. Comparo la descripción de las estaciones migratoria como campos de concentración.

Se refirió a la ignorancia social en donde se práctica la tortura como política pública: “los guardias, la cubeta que huele a orines, los pañales, los ratones”. “Vamos a politizar la indignación, abrazar la búsqueda de una vida que se pueda celebrar las queremos vivas y transitando”.

Mientras la socióloga especialista en análisis demográfico, Marina Emilia Ariza, señaló que la estación migratoria forma parte de un método global que criminaliza a las poblaciones migrantes.

El estudio, dijo, muestra claramente como se deshumaniza a las personas migrantes concebidas como seres contaminados. La cubeta, las manchas de sangre, la contaminación es el desprecio moral, es un ser al que se puede despreciar. “Seres contaminados, mediante el asco se materializa el poder”.

La estación migratoria es un apéndice de la soberanía estatal y como se ejerce la violencia institucional. Agrego que la investigación es también una contribución a la sociología de las emociones.

La autora destaca que México ha dejado de ser un país de transito por razones económicas a un país de contención de migración forzada. Así como la xenofobia local ante la ignorancia pues la población cree que la estación migratoria es un hotel que pagan con sus impuestos, cuando la situación es peor que si fueran criminales.

Depende del guardia en turno si les informan a que tienen derechos como que pueden pedir asilo, con mensajes contradictorios que solo generan incertidumbre en los debidos procesos de detención migratoria. De esta manera los destinos de las/los migrantes depende de la guardia en turno.

Le indigna a la autora que el Instituto Nacional de Migración se jacte de tener perspectiva de género por solo 2 artículos de la Ley de Migración que obliga a atender en el hospital a las embarazadas cuando dan a luz, a los dos días las regresan a la estación.

A las guardias de migración también se les discrimina y se les ofende por la violencia institucional que baja del nivel superior al inferior.

El libro recupera un esfuerzo de investigación que corre del 2017 al principio del 2020, con un estudio especialmente cuidadoso de la Estación Migratoria Siglo XXI, situada en Tapachula, Chiapas.

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