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Las trabajadoras de Hogar y de Cuidados reivindican sus derechos ante Relator Especial de la ONU

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  • El Centro de Empoderamiento de las Trabajadoras de Hogar y Cuidados ubicado en Usera se encuentra en riesgo de cierre después de que el Ayuntamiento de Madrid lo dejara sin subvención en los nuevos presupuestos

Por Gloria López

SemMéxico/AmecoPress. Madrid, 04 feb. 20. El relator especial de Naciones Unidas sobre extrema pobreza y derechos humanos, Philip Alston, visitó este domingo el Centro de Empoderamiento de las Trabajadoras de Hogar y Cuidados ubicado en Usera. Lo hizo porque sabe que uno de los colectivos más vulnerados y más empobrecidos es el de las mujeres migrantes empleadas del hogar y también porque el espacio, pionero en España y Europa, se encuentra en riesgo de cierre después de que el Ayuntamiento de Madrid lo dejara sin subvención en los nuevos presupuestos.

“Sabíamos que el relator iba a estar de visita en España y que él mismo solicitaba a las organizaciones de la sociedad civil informes y contribuciones, así que pensamos que era una buena oportunidad para visibilizar la situación de las mujeres migrantes en este país”. Julissa Jáuregui es técnica de Migraciones y Participación Ciudadana en Alianza por la Solidaridad Action Aid y ha sido la encargada de realizar el informe en el que, además de plasmar la flagrante vulneración de derechos humanos del colectivo migrante en España, también recomendaba la visita del relator al Cethyc.

Carolina Elías, coordinadora del Centro, que gestiona la asociación Servicio Doméstico Activo (SEDOAC), explicó al relator los logros y actividades desarrolladas en el local, que apenas cuenta con 6 meses de andadura. Más de 350 mujeres han recibido ayuda a través de las asesorías –jurídica, sociolaboral y psicológica- y más de 2000 han participado en los talleres que se organizan los fines de semana. «La mayoría no tenemos redes y en el centro las mujeres hacemos amigas y nos empoderamos», cuenta Carolina Elías, poniendo en valor el enfoque integral del espacio.

De hecho, los datos de participación han logrado sorprender a las propias promotoras y muestran que estas mujeres tenían “necesidad de tener un espacio que pudiera ser suyo”. Pero el Ayuntamiento actual de la ciudad no parece entenderlo así y ha decidido no financiarlo sin dar ningún tipo de explicación. “Nos hemos enterado de esto porque no tenemos ninguna subvención asignada en los presupuestos (aprobados por el PP y Ciudadanos en diciembre de 2019), pero no han querido hablar con nosotras, no aceptaron la invitación a participar en el II Congreso de Empleadas de Hogar y los Cuidados, celebrado el 14 y 15 de diciembre de 2019 en el Cethyc”, explica Carolina Elías en conversación con AmecoPress. “No han querido comunicarse con nosotras, nos han invisibilizado”, sentencia.

Alston las escuchó y empatizó con ellas. Con respecto al recorte económico por parte del nuevo consistorio, el experto independiente señaló: «Espero que se reconsidere o consigan otra fuente de financiación». El relator enfatizó en la importancia que tiene un centro de estas características. «Un centro como este es valiosísimo, porque sin solidaridad y sin capacidad para trabajar juntas no lograrán nada», advirtió. Su mensaje es totalmente compartido por Elías quien insiste en que “una de las mayores debilidades de las trabajadoras del hogar radica en el aislamiento, en el hecho de que no forman parte de una red». Además, como dijo Alston, el Gobierno actuará solo si nos empoderamos y damos visibilidad a las situaciones que vivimos”.

En el encuentro, Alston pudo escuchar testimonios en primera persona de mujeres migrantes que trabajan en el servicio doméstico, como el caso de Blanca que, con 72 años, sigue trabajando de interna porque no tiene derecho a jubilarse. O el de Sandra, que sufrió acoso sexual cuando un empleador le ofreció más dinero a cambio de “tocarle las tetas”.

Además de estos relatos, señalaron una serie de problemáticas que se dan en este ámbito, como trabajar hasta 18 horas sin descanso, que no se les cotice las horas reales trabajadas, no tener derecho a paro, o que se les contrate para una labor concreta cuando en realidad terminan haciendo “mil cosas”. Así lo sostiene Adriana, quien afirma que “somos limpiadoras, cocineras, cuidadoras, mayordomas… hacemos de todo, pero valemos menos que una licuadora”.

Por todo ello, los reclamos del relator, tras escuchar a las mujeres con atención, se dirigieron a abordar las circunstancias estructurales que atraviesan las empleadas del hogar y la invisibilidad de la labor que realizan.

Ratificación del Convenio 189 de la OIT sobre trabajo doméstico

En ese sentido, abogó por la ratificación del Convenio 189 de la OIT sobre trabajo doméstico por parte del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos. Así lo recogerá en su informe. Este convenio, que ya tiene 7 años de vigencia, recoge las bases para que los países mejoren en sus regulaciones internas las condiciones de trabajo de estas personas, como son la libertad de asociación y la libertad sindical, el derecho de negociación colectiva o la protección efectiva contra toda forma de abuso, acoso y violencia. Su aplicación permitiría equiparar los derechos de las empleadas del hogar a los de cualquier persona trabajadora afiliada al Régimen General: prestaciones por desempleo, baja por enfermedad, pensión de viudedad, entre otros.

Carolina Elías profundiza en el sentido de sus demandas. “El sostenimiento de la vida como objetivo de cualquier actividad humana es el camino para superar las desigualdades provocadas por un sistema injusto. Visibilizar y valorar a quien sostiene la vida es una cuestión de justicia”.

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