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Macromachismos| No es amor, es un vínculo traumático

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Lorena Piedad

SemMéxico, Pachuca, Hidalgo, 28 de septiembre, 2021.- A través de los siglos, nos han vendido la promesa de que no importa lo malo que suceda en nuestras vidas porque algún día llegará el amor verdadero, principio y fin de todo, el salvador de almas, la persona a la que debemos entregarnos incondicionalmente, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en la cordura y en la locura, aunque sí te excedes la misma sociedad que te educa de esa forma después podrá juzgarte por aguantar demasiado, así que… siéntanse en casa, hoy vamos a hablar sobre el vínculo traumático.

“Ya supéralo”, “no merece tus lágrimas”, “deberías conocer a otras personas” son frases que probablemente hemos escuchado alguna vez en nuestras vidas si consideramos que la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que cerca de 736 millones de mujeres (es decir, una de cada tres) sufren violencia infligida por un compañero íntimo, esperen, probablemente su machismo oculto les dirá, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? La respuesta es: la violencia silenciosa.

Cuando una persona tiene una relación en donde constantemente evalúa su forma de ser y su comportamiento para evitar que su pareja se moleste, cuando tu pareja usa los celos para elevar su autoestima y destruir el tuyo, cuando piensas todo el tiempo que algo hiciste mal y te sientes culpable porque no te quiere, cuando la inestabilidad y la inseguridad son la base de ese intercambio de emociones y experiencias significa que quizá eres víctima de abuso narcisista.

Nota. Si vives una situación similar ojalá este texto pueda ayudarte. Sí sucedió. Tú no lo causaste, ni tampoco lo merecías. Continúa.

El abuso emocional narcisista es difícil de detectar porque está oculto detrás de una cortina de bondad y respeto, es decir, cuando el victimario nos vende la idea de que es la pareja ideal que ha llegado a tu vida para enseñarte lo que ni siquiera imaginabas que existía y sí lo hará porque el infierno tendrá nombre y parentesco a su lado.

Para el mundo exterior es una persona intachable, una representación fiel de los moralistas que gustan de recrear la imagen del hombre protector que salva a la mujer indefensa, pero el pago de este boleto es padecer ansiedad, baja autoestima, comportamientos autodestructivos y una severa depresión.

El narcisista creará al principio un clima de confianza que en realidad es falso para después dinamitarlo al ocasionar que pierdas la confianza en la relación y te culpará de ello. Lo anterior es secundado por la triangulación narcisista, un mecanismo de defensa de manipulación indirecto donde alguien (real o imaginario) es una fuente de respaldo para el agresor. Un ejemplo es cuando el agresor te cuenta historias sobre los halagos e intenciones de otras personas de estar cerca de él. Aunado a ello, el abuso es reforzado con los gestos buenos ocasionales del narcisista lo que te conduce a un abuso crónico y a la codependencia emocional.

Descenso al inférnum* 

Una vez que la relación ha terminado (generalmente porque el agresor encontró a una nueva víctima), tal cual una adicción, en el proceso de abstinencia experimentarás lo que los anónimos llaman los Cuatro Jinetes: terror, aturdimiento, frustración y desesperación.

Voy a atreverme a asegurar que distanciarte de un narcisista sin ayuda psicológica es imposible. IMPOSIBLE, en mayúsculas. No porque seas débil sino porque va a preparar el terreno para generar el vínculo traumático, el cual consiste en un ciclo destructivo de comportamientos donde te hará creer que fuiste tú quien arruinó la relación, minimiza tus sentimientos y niega toda responsabilidad en el término de la misma, en esta etapa la víctima experimenta culpa interminable mezclada con necesidad de amor, reconocimiento y aprobación del agresor, lo cual vendrá acompañado de una manipulación compleja que hará cuestionarte sobre tus emociones y, peor aún, tu cordura.

Hay una solución

“Romantizar y extrañar una relación que anteriormente te ha destruido emocionalmente es un signo de vínculo traumático, no de amor” (sic), leí un día en redes sociales esas palabras que llegaron hasta lo más profundo de mi espíritu y le agradezco desde este espacio a la mujer desconocida que escribió ese tuit.

¿Cuántas veces hemos juzgado a alguien por no terminar una relación de abuso? ¿Cuántas veces las hemos dejado solas en su proceso de sanación? No es una obsesión, no es estupidez humana, no es “por pendeja”, no es “le gusta la mala vida”, es un vínculo traumático.   

El vínculo traumático es aquella situación cuando ves y sientes que una persona claramente te hace daño, pero no sabes por qué no te alejas de ella y no tener valor para hacerlo te tortura aún más. Está basado en la dependencia y borra tu identidad, tu esencia. Todo.

La psicología dice que existen tres factores clave para romper el vínculo traumático:

Separación física y emocional del abusador narcisista. Reconocimiento del abuso y desarrollo de una red de apoyo porque al tratar de liberarse emocionalmente, el narcisista se esforzará para que vuelva a estar bajo su control.

Hoy los invito a ser esa red de apoyo si conocen a una persona que viva una situación similar a lo aquí descrito. No juzguen. No presionen. Solo acompañen hasta que logre salir a la luz.

Por el contrario, si te sientes identificada con este texto, busca ayuda. No es amor, es un vínculo traumático.

Atentamente: una sobreviviente.

*Palabra en latín que significa infierno (por debajo de, lugar inferior, subterráneo).

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