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Mujeres que cambiaron la historia: La Soldadera Nellie

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*MARY TERE SOTO SCHEPERS 

SemMéxico/Cerpovysa, Cd. de México, 17 de julio 2021.- Esta tarde les platicaré de una mujer, madre de un famoso actor mexicano que triunfó en Hollywood, unas de las películas que más éxito tuvo fueron ¡Viva Zapata! por la que obtuvo un Óscar, “Lawrence de Arabia” y “Zorba, el griego”, por el que fue nominado al Óscar a mejor actor principal, sí, me refiero a Anthony Quinn amigos.

Como les he comentado, más allá de las Adelitas, también hubo grandes mujeres mexicanas que lucharon en la Revolución desde otras trincheras, como soldaderas.

En la autobiografía que redactó el actor Anthony Quinn contó la historia de su madre durante la Revolución Mexicana. Es una historia verídica y que evoca todo el imaginario que conocemos sobre el papel de la mujer en la gesta revolucionaria.

Escribió así: “Las mujeres con sus enaguas de percal, sus blusas blancas, sus caritas lavadas, su mirada baja, para que no se les vea la vergüenza en los ojos, su candor, sus actitudes modestas, sus manos morenas deteniendo la bolsa del mandado o aprestándose para entregarle el máuser al compañero, no parecen las fieras malhabladas y vulgares que pintan los autores de la Revolución Mexicana. Al contrario, aunque siempre están presentes, se mantienen atrás. Nunca desafían.

Envueltas en su rebozo, cargan por igual al crío y las municiones. Paradas o sentadas junto a su hombre, nada tienen que ver con la grandeza de los poderosos.

Al contrario, son la imagen misma de la debilidad y de la resistencia. Las soldaderas son bultitos de miseria expuestos a todas las inclemencias, las del hombre y las de la naturaleza”.

La madre de Anthony Quinn, Nellie, le describió así a su hijo el inicio de su aventura como soldadera: “Un día, el muchacho, que se llamaba Francisco, se me acercó. Era un sábado en la tarde y me dijo: Me voy a incorporar al ejército y quiero que tú seas mi soldadera.”

Y así, una mañana, como si fuera una decisión pasajera, Nellie se fue a la guerra con un joven alto y apuesto del que sólo sabía el nombre. Juntos se subieron a un vagón de tren en la mañana. El tren estaba repleto de revolucionarios y sus mujeres.

Se dirigían a Durango, a la lucha, con el general José Doroteo Arango Arámbula, mejor conocido como El Centauro del Norte, Pancho Villa.

El tren se detuvo en el desierto y Nellie se tuvo que bajar a cumplir con su labor como mujer en el frente. Así que cocinó, por primera vez, junto a las otras mujeres, para su hombre.

Los tacos le quedaron buenos, al parecer, y Francisco invitó a otros hombres para que los probaran. Sonó una canción dulce y las luces comenzaron a apagarse en el frío del desierto.

Los hombres abrazaban a sus mujeres debajo de las cobijas extendidas al azar en el desierto entre las lámparas de keroseno.Reproductor de audio00:0000:00Utiliza las teclas de flecha arriba/abajo para aumentar o disminuir el volumen.

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