Juego de PalabrasYaneth Tamayo Ávalos

Juego de Palabras

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La que con feministas se junta, a luchar aprende

* Ya no hay justificación, nos ven

Yaneth Angélica Tamayo Ávalos

SemMéxico, 12 de marzo 2020.- El 8M marcó un hito en el desarrollo del feminismo mexicano; millones de mujeres en el territorio se unieron en una sola voz, para exigir alto a la violencia de género.

Mares de mujeres inundando las avenidas principales de las entidades federativas, parecían desbordarse ante cada paso y cada consigna; mujeres que nunca se habían manifestado, contestaron al llamado de cada colectiva convocante.

Todas ellas cansadas y hartas del abuso, la misoginia, del miedo a no regresar a casa o de ser violentadas dentro de su espacio; de no poder decidir sobre su cuerpo, su vestimenta o sobre su vida.

Quizás algunas de ellas aun no consideran el feminismo como parte de su vida; pero lo que sí es seguro es que todas ellas reconocen la desigualdad, la opresión y la violencia que sufre la mujer, y entienden la necesidad de transformar la situación de subordinación de cada una.

Saben que para ello se tiene que desafiar a una sociedad que encuentra su origen en una estructura históricamente machista y que para lograrlo tienen que unirse a otras mujeres para luchar por la liberación de nuestro sexo y género.

Y es así como muchas mujeres que hoy abiertamente nos declaramos feministas iniciamos; y es a partir de este 8M que podemos afirmar que le hemos arrebato al patriarcado miles de mujeres que, empezaran a luchar por sus derechos y empezaran a cuestionarse profundamente desde una perspectiva nueva, todas las estructuras de poder, incluyendo, pero no reducidas a, las de género.

El Estado ahora no tendrá justificación para no vernos, ahora deberá calcular y entender el impacto que ha generado su indolencia y omisión; no bastara con calificar a las mujeres de provocadoras y aliadas de la oposición. Ni mucho menos habrá lugar a ocultarlas tras una rifa.

No habrá más silencio de las mujeres frente a la violencia, ahora se escuchará la denuncia que dará cuenta de la incapacidad que las instituciones tienen para asegurar el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres y de su derecho a una vida libre de violencia.

Tal vez, las afirmaciones antes mencionadas parezcan tendenciosas o soberbias, pero este 8M tan solo contando a Puebla, CDMX, Querétaro, Jalisco, Morelia y Monterrey, se manifestaron más de 300 mil mujeres -no menciono otras entidades porque los números siguen saliendo-, pero fuimos más que otros años.

Esta lucha no se construye de la noche a la mañana y falta tiempo para que más mujeres se unan en una sola voz para exigir nuestros derechos y concretar no solo una vida libre de violencia, sino también una igualdad sustantiva.

Mientras no exista voluntad e interés social y político para asumir los errores históricos y deconstruir las estructuras sociales que imperan en la colectividad será difícil que alcancemos una igualdad real, donde las mujeres seamos valoradas por nuestras cualidades y no seamos discriminadas ni violentadas para desistir de nuestro ideales y necesidades.

Como mujeres debemos recordarnos a diario qué nos unió y cómo es que logramos detener el país por un día, a tal grado que sin nosotras perdió un aproximado de 30 mmdl (CONCANACO); entonces, imaginemos que más podemos lograr las mujeres si seguimos unidas.

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