Juego de PalabrasYaneth Tamayo Ávalos

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¿Cómo entender el feminismo?      

Yaneth Angelica Tamayo Avalo

SemMéxico. Cd. de México. 28 de agosto de 2019.- En una sociedad que ha normalizado la violencia de género, es común escuchar como en diferentes ámbitos -privado y público- las personas tratan de deslegitimar las teorías feministas; comúnmente esta situación se genera, por el desconocimiento sobre el tema; porque no son conscientes sobre la violencia que se genera contra las mujeres y/o porque las personas ven en peligro sus privilegios.

Esta última circunstancia generalmente impacta en los hombres, debido a que la sociedad patriarcal se encuentra estructurada bajo el sistema de relaciones de poder, lo cual sitúa a lo masculino por encima de lo femenino.

Por lo cual, es muy común que cuando se suscitan acciones donde las mujeres se movilizan para defender y exigir sus derechos, estas personas que están en contra se sienten agredidas; este sentimiento genera una especie de fobia, que se reproduce por el fomento de la desidentificación entre personas que se creen diferentes. Esta creencia refuerza la tesis de que sólo pueden identificarse positivamente, entre sí, las personas y grupos semejantes.

De ahí, que resulte necesario que se conozca y reconozca la labor que realizan las mujeres desde su activismo feminista; sin embargo, para realizar esta acción se requiere analizar las diferentes teorías feministas, ya que solo así, se puede estar en condiciones de tomar una postura crítica desde la objetividad, pero, además, se puede estar en la posibilidad de construir una convivencia humana basada en el respeto a la diversidad y la igualdad.

Bajo este contexto, lo primero que se debe tener en claro es que el feminismo es lo relativo a todas aquellas personas y grupos, reflexiones y actuaciones orientadas a acabar con la subordinación, desigualdad, y opresión de las mujeres y lograr, por tanto, su emancipación y la construcción de una sociedad en que ya no tengan cabida las discriminaciones por razón de sexo y género.

En donde la pluralidad ideológica y las prácticas de cada mujer permite comprender cómo y qué tan profundamente se encuentra arraigada la ideología patriarcal en todas las cosmovisiones, el conocimiento y hasta los sentimientos más íntimos.

Por esta pluralidad, se debe saber que la teoría feminista se puede dividir por lo menos en tres grandes perspectivas (ya que existen otros enfoques), desde el feminismo liberal, el feminismo marxista y socialista y el feminismo radical.

En donde, el primero sostiene que las personas por naturaleza son asexuada, motivo por el cual el sexo no debe considerarse como un rasgo distintivo de importancia social y política, su propuesta está orientada a cambiar la subordinación de la mujer y lograra la igualdad con los hombres, la cual solo será posible si se consigue la reconstrucción de la sociedad, en donde hombres y mujeres compartan tanto el mundo público como el privado y sin que existan roles de género.

En el feminismo marxista y socialistas, sostienen que la opresión de las mujeres son producto de dos factores históricamente combinados: el capitalismo y el patriarcado.

Por lo que respecta al feminismo radical, este es más contemporáneo y considera que la causa del sometimiento de las mujeres es el patriarcado, cuyo origen se deriva de un conflicto sexual histórico que los hombres han resuelto a su favor, controlando los cuerpos, la sexualidad y los procesos reproductivos de las mujeres.

Por ello consideran que la opresión de las mujeres no puede erradicarse reformando las leyes y haciendo que hombres y mujeres compartan por igual las responsabilidades (como sugieren las feministas liberales), ni compartiendo en igualdad las instituciones políticas y económicas (como defienden las marxista y socialistas), sino mediante reconstrucción radical de la sexualidad; este feminismo radical suele defender formas de separatismo.

Sin embargo, aunque en esta diversidad de feminismos existen consensos y disensos, todas comparten principios comunes:

1.       La creencia de que todas las personas valen igualmente, por el simple hecho de ser humanos.

2.       Todas las formas de discriminación y opresión son igualmente denigrantes; descansan las unas en las otras y se nutren mutuamente.

3.       El feminismo se opone al poder sobre las personas y propone a cambio el poder de las personas.

4.       La empatía, la compasión y los valores orientados hacia la persona, son los que deben ser valorados y afirmados no sólo en la familia y el hogar sino también en el diseño de políticas, en la diplomacia y en la forma en que se practica la política.

5.       Todas las mujeres tienen el control de sus cuerpos y nadie puede decidir por ellas.

6.       Lo personal es político en donde las discriminaciones, opresiones y violencia que sufren las mujeres no son un problema individual, que sólo concierne a las personas involucradas, sino que la expresión individual de esa violencia en la intimidad es parte de una estructura que por tanto responde a un sistema y a las estructuras de poder. Se trata entonces de un problema social y político que requiere de soluciones en ese nivel.

 Llegado a este punto y conociendo brevemente sobre el feminismo, el siguiente paso para entender la lucha de las mujeres, debe ser sin duda, analizar el contexto social en el cual se vive.

En el caso de México, se puede decir a groso modo, que las mujeres viven bajo una desigualdad social, en donde la discriminación y los estereotipos de género las sume en la pobreza, en la falta de oportunidades para desarrollarse; pero sobre todo las envuelve en una violencia continua que las pone en peligro a diario.

El sistema cultural machista que prevalece en el país invisibiliza y normaliza la violencia cometida en contra de las mujeres, de ahí, que los abusos sexuales y feminicidios en contra de niñas y mujeres este al alza y prevalezcan impunes.

Pero, además, el sistema estatal mantiene en opresión el cuerpo de la mujer, sometiéndola a las reglas religiosas y moralistas de una sociedad que no se corresponsabiliza en sus acciones, en donde los embarazos no deseados las condena a morir por abortos clandestinos o las destina a estar presas.

Ahora bien, en un ejercicio de reflexivo, se puede decir que una sociedad que no se conduele ante la desigualdad, la violencia y el sufrimiento que estas ocasiona en las mujeres; que no se informa, que las señala de exageradas y generadoras de disturbios sociales por exigir el respeto y la garantía a sus derechos humanos y fundamentales; es una sociedad cejada que se niega a aceptar su responsabilidad y reconocer sus actos violentos, es una sociedad que involuciona y que no está preparada para progresar.

 Ante estos panoramas, se debe ser una sociedad más reflexiva y responsable, no se debe seguir emitiendo juicios desde el desconocimiento, ni mucho menos promover la burla, el odio y la violencia hacia las mujeres feministas, solo porque no se comparten sus ideales o no se consideran en una situación de vulnerabilidad.

Se debe tener en claro que el feminismo Involucra un deseo de cambio y la emergencia de un orden social y cultural en el cual el desarrollo de las potencialidades humanas esté abierto tanto a las mujeres como a los hombres. Se trata, en definitiva, del cambio de una forma de vida y de la ideología que la ha sustentado por miles de años.

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