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Las feministas y “El Príncipe”

Primera Parte

Inés Castro Apreza

SemMéxico. 02 de Septiembre 2019.- La política –dice Maquiavelo- es la conjunción de virtud y fortuna. Andrés Manuel López Obrador retomó así, en su Primer Informe de Gobierno (o Tercero) al clásico teórico de la política que también era consejero de príncipes. “El Príncipe” es uno de los libros de cabecera para el tipo de política hegemónica (¿la única posible?) que se ha practicado en la historia y que al Presidente de la República le ha parecido oportuno citar. Hemos tenido “suerte”, dijo, la política es virtud y fortuna, o sea “suerte”. ¿Quién posee entonces la “virtud”?

El Príncipe: el Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador.

Al escucharlo en la mañana del domingo volví a creerle y a sentir esperanza en lo que llama cambio de régimen. Esperanza renovada porque, seguramente, a pocos políticos y políticas se les puede creer o porque, por ahora, no hay otra alternativa.

Sin embargo, ese tercer informe político o mensaje político, como analistas lo han llamado, prestó poca atención a la crisis de seguridad que vive el país y cero atención a los feminicidios.

No tiene más remedio el gobierno federal que aceptar las protestas sociales –aunque la Ley Garrote en Tabasco no le ocupó ni una mención-, pero las manifestaciones en varios estados del país el 19 de Agosto pasado han sido un llamado de atención fundamental al que pareciera prestar oídos sordos.

Las feministas jóvenes –y las feministas de varias generaciones- estamos cansadas de que no sólo no cese la violencia contra nosotras, sino que vaya en aumento. Lo sabemos, pero con el 19 de Agosto las feministas ganamos espacios en la opinión pública.

Ciertamente, los “destrozos” y el método de la “violencia” contra la violencia fue lo que se más se resaltó de la marcha de las feministas en la Ciudad de México. Lo mejor de todo, no obstante, y siendo optimistas, es la información que proliferó en los días subsecuentes.

Se anunciaron medidas en el gobierno capitalino –nada novedosas- para hacer frente a la violencia contra las mujeres y los feminicidios. Los periódicos ocuparon páginas para alertar sobre las cifras de violencia a las mujeres y los feminicidios.

Los feminicidios –se resaltó- aumentaron 150 por ciento en los últimos cuatro años y las violaciones se incrementaron 37 por ciento en el mismo periodo, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Lideran feminicidios Veracruz y Morelos.

Se incrementaron los homicidios dolosos.

Mucha información ganamos después del 19 de agosto. Ganamos en la opinión pública. Ganamos una batalla importante.

No hemos ganado, sin embargo, la guerra.

No hemos logrado un “sendero seguro” –como sí lo hizo el asesinato del estudiante Norberto Ronquillo- para las mujeres jóvenes y las niñas quienes son el blanco predilecto de las desapariciones y los feminicidios.

Una niña de 12 años desaparecida fue violada y asesinada; su cadáver fue encontrado en un paraje del municipio de Chilón, estado de Chiapas. En la Ciudad de México, una colombiana de 31 años fue hallada muerta ayer con huellas de golpes en un departamento del Grand Tower, en Miguel Hidalgo. En Puebla, fue hallado el cuerpo de una joven madre de 2 años ocho días después de su desaparición, en una carretera de Santa Cruz Alpuyeca. Dos mujeres fueron asesinadas en San Luis Potosí.

Esto por mencionar tan sólo los casos ocurridos en estas semanas de gran polémica.

”No hay inacción, estamos comprometidas”, dijo Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación. Y, sin embargo, quienes han estado activas y comprometidas desde hace varios años, han destacado que las Procuradurías no investigan las muertes dolosas de mujeres bajo protocolos de feminicidio;  se tienen éstos, pero no se implementan porque los gobiernos no quieren acreditar el delito y prefieren tener muchos homicidios.

También tenemos corrupción e impunidad.

Más aún. La directora general adjunta de la Comisión nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las mujeres (CONAVIM), Nadia Sierra, reconoció que las Alertas de Violencia de Género no están funcionando para el fin por el que fueron creadas.

Y nuestro Presidente de la República no dijo nada sobre la violencia contra las mujeres ni los feminicidios. Ni la operatividad ni la falta de resultados de las políticas gubernamentales implementadas le mereció una línea.

Habrá que leer entero el librillo de El Príncipe para, con la virtud y políticas firmes y radicales, disminuir y erradicar las violencias a las mujeres y los feminicidios. Porque la “fortuna” –dice Maquiavelo- es una mujer: se la puede seducir y maltratar….

Políticas públicas urgentes porque, de lo contrario, más pronto que tarde este gobierno federal que tanta esperanza despertó y despierta aún, tendrá una estrepitosa derrota moral. Será un gobierno moralmente  derrotado como cualquier otro.

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