Cultura

Rescatan filmes de mujeres indígenas oaxaqueñas pioneras del cine comunitario realizadas en 1985

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Elda Montiel 

SemMéxico, Cd. de México, 15 de julio 2021.- En 1985 el cineasta Luis Lupone impartió un taller a ocho mujeres de la comunidad de San Mateo del Mar, Oaxaca, durante cinco semanas, en las que las participantes, que oscilaban entre los 21 y 70 años de edad y de oficio tejedoras o comerciantes, se capacitaron en preproducción y producción de cine.

Como resultado se obtuvieron tres obras: La vida de una familia ikoots, de Teófila Palafox, El cuento del nagual Teat Monteok y Una boda antigua, con la dirección de Elvira Palafox.

Teófila Palafox, indígena ikoot, partera, educadora y practicante de la medicina tradicional de Oaxaca, pudo realizar su primera obra cinematográfica, cuyo estreno, difusión e incluso participación en festivales internacionales fueron entorpecidos por la censura y discriminación oficialista de la época, señala la Gaceta de la Unam.

En el marco de la Cátedra Extraordinaria Gloria Contreras en Danza y sus Vínculos Interdisciplinarios se dio la charla Cine y Comunidad, con la que dio inicio el Encuentro Proyecciones Decoloniales: Arte para Resistir, celebrado en el contexto del Programa México 500.

Teófila Palafox recuerda que se dieron valor y dejaron de lado un rato el telar, y ahora es considerada una pionera en el cine comunitario.

A pesar de que el Instituto Nacional Indigenista auspicio el taller cancelo el proyecto con el argumento “que las películas se veían mal y eran muy caóticas”, sin tomar en cuenta que eran el primer producto generado por noveles realizadoras. 

Tuvieron que pasar dos años y un par de advertencias de movilizaciones sociales para que se estrenara sólo una de ellas, la de Teófila Palafox, en la plaza central de San Mateo del Mar. Y aunque hubo posibilidad de inscribirlas en festivales internacionales, nunca se contó con apoyo oficial. Después, las obras quedaron en el olvido.

Abril Alzaga directora ejecutiva de FICUNAM refirió que hubo una especie de laguna o de olvido al trabajo que llevó a cabo Luis Lupone, quien trataba justamente de darle voz a las comunidades que habían sido retratadas muchas veces mediante las miradas de terceros, muchas veces a través de miradas coloniales, que decían cómo eran, cómo se vestían, cómo se sentían las comunidades originarias de nuestro país.

Él lo que propone es: ¿por qué no pueden ser ellos los que nos digan sus historias?”. Lupone comparaba a los cineastas que filmaban indígenas como entomólogos que catalogaban especies encerrándolos en latas de cine con títulos como “curandero curando”, “volador de Papantla volando”, entre otras obviedades que dejaban ver actitudes paternalistas y condescendientes, cuando no colonizadoras. 

Es por ello que impulsó el taller para que fueran los propios indígenas quienes lo hicieran.

Abril Alzaga señaló que el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) propuso rescatar lo hecho y darlo a conocer ampliamente este año, por lo que considero que es una reparación que les debíamos: dar a conocer los trabajos, los talleres, cómo se involucraron estas mujeres y las comunidades en estos retratos”, añadió, en referencia al estreno de la obra en la plataforma FilminLatino.

Raissa Pomposo, coordinadora de la Cátedra Gloria Contreras, expreso que “llegamos a la reflexión de que el arte ha sido un factor clave para resistir en piel viva y transformar los paradigmas generados de viejas batallas.

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