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Se lo debemos a Ingrid

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  • El próximo 5 de septiembre todas tenemos una cita a las 2 pm afuera del reclusorio oriente: Es la audiencia de sentencia del feminicida de Ingrid Escamilla.

Silvana Ornelas

A la memoria de todas las que ya no están.

SemMéxico/LaCostillaRota, Ciudad de México, 29 de agosto del 2022.- La siguiente narrativa es una sentencia firme de que necesitamos la memoria para seguir, que sin ella no podremos construir un movimiento que nos salve a nosotras. Necesitamos salvarnos a nosotras.

Creo que hablo por demasiadas cuando expreso que, al conocer el nombre de Ingrid Escamilla, un dolor en el estómago atravesó la cuerpa y una sensación de tristeza y terror que duró varios días sintiéndolo físicamente.

Está comprobado científicamente que el cuerpo está ligado a nuestras emociones.

Esto, a consecuencia de las fotografías y la narrativa con la que venía acompañada su historia. Antes de tener un rostro, y durante las primeras horas y días de su FEMINICIDIO, Ingrid y su nombre estuvieron ligados a imágenes que tomó el primer policía que llegó a la escena, quién también grabó un video donde entrevistaba a Eric Francisco “N”, los cuales posteriormente fueron filtrados a la prensa y a los medios de comunicación. Los memes, el humor negro y hasta un personaje bastante peligroso empezaron a hacer burla y mofa de la manera en que ella había sido amenazada. Este personaje aseguró que Eric, le pidió una sierra días antes y que mantenían contacto constante, pues este se dedicaba a la música y el otro era su fan.

En ese momento, las raperas Masta Quba y Audry Funk, lo señalaron como acosador desde años antes, se reveló cómo su música era una entera apología al feminicidio y las amenazas de muerte que llevaba emitiendo contra muchas mujeres; tuvieron que intervenir la SEGOB y Spotify para que su música desapareciera de esa plataforma, más no de otras como YouTube.

Porque es mentira que a los hombres una vez que los denuncias se les acaba la vida.

“Definitivamente ese sujeto algún día va a matar a una mujer, si no es que ya lo hizo tal y como lo expresa en sus canciones”.

Sigamos.

La discusión sobre la historia de Ingrid, fue escalando cuando los medios de comunicación y el humor negro inundaron las redes sociales con imágenes.

A) de la escena del crimen;

B) de lo que quedaba del cuerpo de Ingrid;

C) del sujeto bañado en sangre y

D) un vídeo donde él confesó cómo intentó deshacerse de ella.

Todo lo filtraron los medios de comunicación; sin la mínima ética replicaron las imágenes y hubo quien hasta las publicó en sus periódicos.

Ese día, se cruzó la línea que evidenció lo mucho que los medios de comunicación odian a las mujeres y qué tanto son capaces de publicar lo más inhumano posible siempre y cuando nos involucre. Sin el mínimo respeto a una víctima, y para no responsabilizarse de eso empezaron a hablar de ella, de la diferencia de edad entre ella y Francisco, de cómo los vecinos siempre los escuchaban pelear, y se dedicaron a revictimizarla una y otra vez.

Hubo incluso quien hizo memes para comparar el desastre que dejaban las feministas con todo el reguero de sangre que quedó en ese departamento en Lindavista. La discusión siguió escalando hasta que las feministas tomamos el control y por cada imagen que contenía el horror, llenamos la red de imágenes de amor, paisajes, estrellas, el mar, el cielo, dibujos de ella y todo lo que desde nuestras manos pudiera contrastar la violencia masculina para honrar la memoria de Ingrid, que aun después de asesinada, ellos usaron como moda a voluntad.

¿Deberían de investigar a todos esos hombres que acuden a perfiles de mujeres muertas a insultarlas y buscar humillar a su familia y su memoria? No lo sé, pero sé que algo muy retorcido se encuentra detrás de hacer eso. Y como si eso no fuera suficiente para evidenciar el problema, en una de las mañaneras siguientes, el fiscal Guertz Manero, decidió expresar que el feminicidio podía incluso no considerarse en el código penal y el Presidente, se negó a reconocer la gravedad del feminicidio; para Ingrid, hubo silencio, para quien filtró las fotos hubo silencio, para el feminicida de Ingrid, hubo silencio, para el morboso actuar de los medios, hubo silencio. En Palacio Nacional, hubo silencio. Esa noche muchas nos dormimos con la desesperanza al darnos cuenta que el ejecutivo iba a decidir permanecer como un actor indolente e indiferente ante los crímenes de las mujeres, sin importar lo sangrientos y violentos que estos fueran.

En las gargantas de las mujeres se declaró la guerra: un grupo de mujeres autoconvocados pintó las puertas y paredes de Palacio Nacional. Las fotografías que ese día se tomaron, son la razón por la que cada movilización feminista haya cientos o miles de policías “cuidando”. Pues mientras el señor hablaba de la rifa del avión presidencial -que a la fecha no ha vendido-  afuera decenas de mujeres enojadas le exigieran que saliera y con megáfonos y pintura le expresaron el hartazgo que nos corroe en las venas a todas.

Ese día, él eligió criminalizar al movimiento en lugar de dialogar con él. Empezó lo que ahora tenemos en tamaño de vallas monstruosas porque no va a tener que repetir “no nos pinten las puertas”. También, fue de las primeras veces que llamó provocadoras feministas a las mujeres, y nos acusó de venir pagadas por grupos opositores, pero lo cierto es que funcionarios de su gobierno en declaraciones anteriores ya buscaban desacreditar al movimiento feminista.

Rosario Piedra Ibarra, 4 meses antes comparó el comportamiento de las feministas con el de violadores o asesinos porque en las protestas se rayaban y rompían las estaciones del metro o metrobús.

Que locuras del mundo al revés ahora le llaman protestas a los narcobloqueos que cobran vidas y dejan perdidas millonarias de esas que no les gustan a los políticos y a las pintas que hacen las feministas se les dice terrorismo. ¿Seguros que es el siglo 20? Todavía parece increíble que tengamos que pelear por no ser asesinadas por el hecho de ser mujer.

Las mujeres gritamos por auxilio y contestamos nosotras.

La rabia se encendió.

En la protesta de esa misma tarde, fue incendiada una camioneta de la prensa porque ellos publicaron las fotografías en primera plana. No merecían un trato lejos de la rabia feminista. La violación a la privacidad de Ingrid, logró una ley que ha avanzado en 11 estados que ya prohíben la filtración y publicación de fotografías de víctimas de delito y busca sanciones para quien lo haga.

No volvimos a ser las mismas después de Ingrid, pero tampoco somos las mismas después de Debanhi Escobar, de Valeria Gutiérrez, de Mara Castilla, de Diana Castañeda, de la desaparición de Mariana Yáñez, de Olga Tezmol, de Arisbeth Sánchez, de Lesvy Osorio, de Fátima Quintana, de Diana Florencio, de Mariana Lima, de todas. Cada año se van sumando más y más nombres y a las vivas se nos suman los miedos, la rabia. No sabes cuánto puede doler la vida hasta que los nombres de tus amigas pasan a estar en tumbas, hasta que te das cuenta de lo difícil que es entender cómo el patriarcado se lleva a todas, por qué la corrupción y la impunidad también son sus brazos. Que doloroso es leer “abrázame mucho porque en este México feminicida no sabemos si nos vamos a volver a ver”.

Ingrid, tuvo miedo y un año antes denunció a ese sujeto y la autoridad la ignoró. Finalmente, después de que la violencia fue insostenible, Erik la asesinó de una manera violenta y despiadada. Pese a que los medios de comunicación lo quisieron justificar haciéndolo pasar como un enfermo pues expresó querer morir, las feministas sabemos que es un hijo sano del sistema patriarcal.

Exigiremos la pena máxima porque el estado, el gobierno, el ejecutivo, el legislativo y sobre todo el sistema judicial, tienen una deuda histórica con Ingrid y con la memoria de todas las mujeres asesinadas que han sido exhibidas, con asesinos prófugos que, si llegan a ser detenidos y sentenciados, son los jueces quienes encuentran distintas fallas en el proceso y los dejan libres.

Es el pacto patriarcal el que mantiene asesinos en las calles, agresores en el poder, violadores gobernando y hombres sanos violentos haciendo chistes de cómo Ingrid Escamilla parecía “trompo para hacer tacos al pastor”. En el momento que escuché eso, saqué mi gas pimienta y perdí una amistad de la secundaria, ni modo.

Después de que el asesino amenazará con quererse quitar la vida, fue trasladado a un hospital psiquiátrico y la familia de Ingrid Escamilla, tardó más de un año y medio en ser recibida por la jefa de gobierno y la fiscal. Otro año y medio después, finalmente ha avanzado el proceso y la siguiente audiencia es la de sentencia

El próximo 5 de septiembre todas tenemos una cita a las 2 pm afuera del reclusorio oriente, su familia montará un altar y es necesario llevar flores, copal, inciensos, tela blanca, palo santo, sus yerbas de bruja, fruta, y sobre todo su amor. Es la audiencia de sentencia y la presión siempre logra cambios positivos para que las sentencias sean más graves y les quiten atenuantes. No es mentira que le tienen miedo a la organización de las mujeres y al movimiento feminista.

Sin embargo, ha sido su familia la que ha expresado que desea que todas las actividades sean tranquilas, sin necesidad de provocar a la policía obteniendo represión como respuesta. Es la última audiencia y necesitan acuerpamiento, no que se les vaya a vulnerar. Ingrid Escamilla, es amor por el hecho de que cuando se hizo la acción de Palacio Nacional fue para dejar un mensaje claro; ahora en esta audiencia de sentencia, la justicia llega de manera tardía y jamás será suficiente pues nada le devolverá la vida a Ingrid, pero sí puede lograr la pena máxima gracias a LOS AGRAVANTES (que hay demasiados, pero solo el MP y los peritos los pueden autorizar).

Ingrid, necesita que seamos su voz, que nos unamos justo como esa vez que salimos todas a las calles a gritarle al reportero enano que, si no respetan la dignidad de las mujeres, habrá otras que les quemen sus camioncitos donde reparten periódicos.

¿Nos vamos entendiendo? La iconoclasia es nuestra, no debemos de dejar que la usen en nuestra contra.

Nos vemos el 5, por Ingrid.

SEM/MG

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