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Sexualidades desobedientes

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Desobediencia 

SEXUALIDADES DESOBEDIENTES

Olimpia Flores Ortiz

SemMéxico, Zaachila, Oaxaca,  21 de junio 2021.- El orgullo de junio, el de las comunidades LGBT Plus, es el del autoreconocimiento como personas con plenos derechos que reclaman a la sociedad ese estatus. Es la defensa de su dignidad inherente.

Se enfatiza el orgullo, porque hay que anunciar en alto y con fuerza, la noticia de que son personas soberanas. El humanismo no ha abjurado de ser heteronormado: “tanto no dijimos”. Dice el dicho. Y el cierto feminismo colonizado y patrimonial, se pierde en la defensa de lo que considera suyo.  

Conversemos con Paul B. Preciado valiéndonos de fragmentos suyos de aquí y de allá, que son de elocuencia rotunda. 

 

 

El mutante filósofo dice de sí: «Mi condición trans, es una nueva forma de uranismo. No soy un hombre. No soy una mujer. No soy heterosexual. No soy homosexual. Soy un disidente del sistema sexo-género. Soy la multiplicidad del cosmos encerrada en un régimen epistemológico y político binario, gritando delante de ustedes. Soy un uranista en los confines del capitalismo tecnocientífico.»

Urano es aquí el planeta en el que Paul B. Preciado sueña con tener un apartamento “donde vivir fuera de las relaciones de poder y de las taxonomías sexuales, de género y raciales que la modernidad ha inventado.”

https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/un-apartamento-en-urano-cronicas-del-cruce/9788433998767/NH_625

Hay un futurismo en esa tendencia que se sale del engaño, vamos yendo hacia el reconocimiento universal del ser persona, sin clasificación. Y las personas importaremos por el sólo hecho de serlo. Todes Trashumantes. https://www.gentopia.org/conocimiento , organización futurista. Ciertos contingentes de las nuevas generaciones se acogen a nuevas identidades.

Para esta nueva utopía que nos concibe como una especie en mutación, no hay explicación que justifique el hecho de convertir a los cuerpos en la propia cárcel. 

Preciado en el Manifiesto contrasexual desnuda el carácter político del acuerdo social basado en el binarismo sexual y de género: “La contrasexualidad es, en primer lugar, un análisis crítico de la diferencia de género y de sexo, producto del contrato social heterocentrado, cuyas performatividades normativas han sido inscritas en los cuerpos como verdades biológicas.” (Y teológicas) El contrato fundado en el concepto “natural” binario de los sexos, tiene que ser sustituido por el pacto de las diferencias. “En el marco del contrato contrasexual, los cuerpos se reconocen a sí mismos no como hombres o mujeres sino como cuerpos hablantes, y reconocen a los otros como cuerpos hablantes”., “para la muestra Yo soy el monstruo que os habla,” dice.

En su intervención en la Jornada Nº 49 de la École de la Cause Freudienne1, Mujeres en Psicoanálisis del 17 de noviembre de 2019 en Paris, Preciado en un encuentro internacional de psicoanalistas desde el principio anuncia de qué va a ir el asunto. Confronta al psicoanálisis por sus tibiezas. Es decir que no suscriba el paradigma no binario como factor constituyente del sujeto y por lo tanto digno de desmontarse por el analizante. Sin que tenga por supuesto que suscribir el ideario político de su analista. Le espeta su complicidad con la opresión de género sobre las/los/les sujetos.

https://www.facebook.com/psicoanalsitas.in/posts/2408360922810929/

El proceso de psicoanálisis en el que la persona analizante acomode y enuncie su propia identidad sea cual sea, en rigor no debiera suponer desde el analista, un fundamento binario de la sexualidad y los comportamientos de género. Es una violencia brutal la del sistema que se apropia de la psiquis de las personas para interpretarlas bajo taxonomías binarias y normas excluyentes. Y el psicoanálisis no puede ser cómplice de ese determinismo. Aventuro que el psicoanálisis contiene en sí el germen de la transmutación que ya se manifiesta.

“Buen día, queridas damas, queridos caballeros, de la Escuela de psicoanalistas de Francia, damas y caballeros de la Escuela de la Causa freudiana, y no sé si vale la pena que diga también buen día a todos aquellos que no son ni damas ni caballeros, porque creo que no hay entre ustedes alguien que haya renunciado legal y públicamente a la diferencia sexual y que haya sido aceptado como psicoanalista (…), después de haber logrado exitosamente el pase. Hablo aquí de un psicoanalista trans o no binario que haya sido admitido entre ustedes. Si existe, permítanme enviar a ese mutante, inmediatamente, el saludo más caluroso.”

Más adelante seguía diciendo:

“Les hablo, hoy, desde esa jaula elegida y rediseñada, del hombre trans, del cuerpo de género no binario. Una jaula política que es, en todo caso, mejor que la de los hombres o la de las mujeres, porque al menos reconoce su estatuto de jaula.”

Y luego: “En primer lugar, me gustaría decirles que el régimen de la diferencia sexual, con el cual trabaja el psicoanálisis, no es ni una naturaleza ni un orden simbólico, sino una epistemología política del cuerpo, y, como tal, es histórica y cambiante.” Yo diría que el régimen de la diferencia es un orden simbólico de trasfondo político cono el cual se justifica.

“En segundo lugar, quisiera informarles, en caso de que no lo sepan, que esta epistemología binaria y jerárquica está en crisis a partir 1940. No solamente a causa de la respuesta ejercida por los movimientos políticos de minorías disidentes, sino también por la aparición de nuevos datos morfológicos, cromosómicos y bio-químicos, que vuelven imposible la atribución sexual binaria.”

 

“En tercer lugar, me gustaría decirles que, agitada por estos profundos cambios, la epistemología de la diferencia sexual está en mutación, y va a ceder lugar, probablemente durante los próximos diez o veinte años, a una nueva epistemología.”

La idea de la humanidad binaria -que es heteropatriarcal y colonial- consiste en una epistemología política del cuerpo, por lo tanto, tiene necesariamente una lógica temporal cambiante, es, dice Preciado “una cartografía anatómica, una economía política del cuerpo y una gestión colectiva de esta energía reproductiva.” El cuerpo colonizado, no es soberano. Y de esa colonialidad se heredó la noción de que sólo es soberana la sexualidad masculina; ninguna otra.

En esta separación binaria de los humanos, Preciado ve una de las formas más elaboradas de violencia, exclusión y colonialismo.

Que el psicoanálisis se ponga en jaque tiene su correlato en que todx sujeto puede ponerse en jaque sin sucumbir al asedio de la norma performativa.

El cambio está en marcha. Segmentos de la sociedad se movilizan y denuncian la violencia heteropatriarcal. Y se anuncian también nuevas prácticas de filiación, de relación amorosa, de identidad de género, de objetivación del deseo, del ejercicio de la sexualidad.

Tomemos postura explícita

https://www.facebook.com/OlimpiaFloresMirabilia 

Twitter: @euphrasina (amor por la elocuencia)

 

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