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Periodistas en tiempos del covid-19

Por Drina Ergueta

SemMéxico. América-Europa. 21 de julio de 2020.- Despidos masivos, reducción de sueldos, precariedad laboral, contagios, muerte, restricciones informativas e inclusive represión es lo que vive en general el periodismo; a eso se suma, para las mujeres periodistas, la disminución de la presencia femenina y el aumento de las discriminaciones de género, en lo informativo y en lo laboral. Son algunas de las coincidencias actuales en el gremio entre países de Centro y Sud América y algunos de Europa, de acuerdo con informes presentados por varias periodistas este fin de semana.

¿Cuál es la situación del periodismo en la coyuntura del covid-19? Y, en especial, ¿cuál es la situación de las mujeres periodistas en este contexto? Ha sido el tema central de un nutrido conversatorio realizado este fin de semana por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género en el que una cincuentena de reconocidas periodistas mujeres han participado desde gran parte de los países de América y de varios de Europa. Las similitudes son importantes y lo que se dijo muy interesante y preocupante.

Las periodistas Mónica Maureira desde Chile, Pamela Alfaro desde El Salvador y Paola Andrea Gómez desde Colombia fueron las invitadas a presentar ponencias respecto al tema en cuestión; sin embargo, desde distintos países, como Nicaragua, México, España, Bolivia y Cataluña, se sumaron otras voces que explicaron las vivencias del periodismo y en especial de las mujeres periodistas en este contexto global de crisis sanitaria.

Al conversatorio asistieron medio centenar de periodistas y fue organizado por las coordinadoras internacionales de la RIVPG: Rosa María Rodríguez Quintanilla de México, Alicia Oliver de Cataluña y Miriam Bobadilla de Argentina. 

Lo primero que resalta es el conversatorio online en sí: en los últimos meses se ha disparado el uso de medios electrónicos para comunicarnos, socializar, informarnos y debatir y se han puesto de moda los conversatorios para que gente generalmente experta hable de lo que sabe u opina. Estos encuentros públicos online tienen algo en común y es que participa una abrumadora mayoría masculina. Las mujeres no aparecen en estos conversatorios, ¿no se las invita?, ¿no se cuenta con ellas? por lo que el realizado por la RIPVG fue muy particular.

En varios países de América Latina (Bolivia, Chile, Ecuador, Nicaragua, Argentina, México, Brasil…) la crisis sanitaria del covid-19 se ha presentado poco después de una crisis política, social o situación de reciente cambio gubernamental que ha influido en cómo los gobiernos han encarado la pandemia. De todas formas, en general, de las exposiciones realizadas se observa que hay un control absoluto de la información de parte de los gobiernos, con el uso de los datos de acuerdo con la conveniencia política, así como hay restricciones para el acceso informativo (y a veces coerción y persecución) a los y las periodistas. 

Los gobiernos, especialmente en estos últimos meses, han buscado que al periodismo “se nos use como repetidores de la poca información que se da” y sin que haya la posibilidad de obtener datos fidedignos y contrastados, explicó Gómez.  

Otro elemento común de gran preocupación son los despidos masivos y la reducción de las mismas fuentes de trabajo, con cierres de medios. Maureira explicó que en Chile se han registrado 2.000 despidos desde el 2018 y que en los últimos meses se han incrementado, siendo muy revelador que en el canal estatal TVN se registraran 361 cuando la política debiera ser mantenerlos. En Bolivia, tras el conflictivo cambio de gobierno en octubre de 2018, se cerraron una treintena de radios campesinas y se despidió masivamente a periodistas de los medios estatales para reemplazar por gente “de confianza”, aunque estas personas también tienen un futuro incierto ya que se trata de un gobierno transitorio. Además, importantes diarios como La Razón y El Deber hicieron reducciones notables de plantilla en sus redacciones. En Colombia, según informó Gómez, existen 48 medios seriamente afectados por la crisis del covid-19 y allí se han producido o cierres o reducciones. 

La reducción de salarios a quienes mantienen sus puestos, es, además, otra norma explicada en el conversatorio; así como, también, las condiciones de absoluta precariedad con contratos temporales o haciendo colaboraciones puntuales, lo que no da un ingreso mensual seguro ni mucho menos genera aportes para beneficios sociales o una jubilación, que es lo que se hizo énfasis desde España.

El trabajo que realiza la prensa, con periodistas en primera línea, pone a este sector en un alto grado de vulnerabilidad frente al contagio, cosa que está ocurriendo de manera creciente y con varios casos de muerte en todos los países. Esto ocurre, además, debido a que los y las periodistas no cuentan con las mínimas condiciones de bioseguridad porque las empresas no les brindan los equipos necesarios y son ellos y ellas quienes deben agenciárselos.   

Se explicó que las mujeres periodistas sufren una mayor discriminación respecto a la que habitualmente viven. Para quienes hacen un trabajo online, esta situación ha incrementado su horario no remunerado y el hecho de estar en casa las ha llevado a hacer mayor trabajo doméstico y, en situación de covid-19, de hacerse cargo de las personas enfermas.

Por otra parte, la invisibilización pública de las mujeres se ha hecho más patente en este contexto de crisis sanitaria, ya que son varones quienes se muestran como expertos. Son pocas las mujeres médicas o en cargo público que aparezca como vocera o responsable de alguna entidad a cargo de la solución o de hacer frente a la enfermedad.

Por otra parte, existe gran coincidencia en señalar que se han incrementado notoriamente los feminicidios y las violencias machistas durante el confinamiento; sin embargo, este tema, ya secundario, ha pasado a ser muy marginal en los medios de comunicación, así como en las prioridades políticas.

Todo lo referido a igualdad de género, a enfoque noticioso desde una visión feminista, la idea de que haya medidas en los medios como la creación de una editora de género, han sido pospuestos o han prácticamente desaparecido. 

El periodismo, hoy, vive una de sus peores crisis y el futuro es poco claro, más bien negro. El deterioro de las condiciones laborales es general en el globo y los avances logrados por las mujeres en este campo parecería que se están perdiendo, hay un retroceso. Urge reaccionar y para ello la RIPVG contribuye.

A través de sus numerosas miembras y desde distintos países, la RIPVG tiene previsto preparar un informe de situación actual de la situación de las mujeres en los medios, tanto como periodistas como noticia, para buscar no sólo conocer la realidad sino de hacer incidencia para lograr reducir las desigualdades que sufren las mujeres en general y las periodistas en particular.

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