Mujeres

Urge replantear la estrategia para defender los derechos sexuales y reproductivos

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Grave la decisión del Congreso guatemalteco para penalizar el aborto hasta 10 años de prisión.

Entrevista a Eugenia López Uribe, directora regional para América Latina y el Caribe de la Federación Internacional de Planificación Familiar IPPF

Miriam Ruiz Mendoza

SemMéxico, Tlaxcala, 26 de marzo, 2022.- En su cuenta de Twitter, se describe como feminista queer, que resiste con la risa y el vino. La maestra Eugenia López Uribe, mexicana y actual directora regional para América Latina y el Caribe de la emblemática Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF, por sus siglas en inglés), se fue curtiendo en las luchas por los derechos sexuales para las juventudes, las mujeres con VIH, el arcoíris de la diversidad, las niñas forzadas a casarse. Hoy, desde Bogotá analiza para SemMéxico la coyuntura para detener a la derecha y avanzar en los derechos.

Pregunta: Hace dos semanas se aprobó por mayoría en el Congreso guatemalteco una ley que penalizaba el aborto en el país hasta con 10 años de prisión, luego de un marcaje duro contra las organizaciones internacionales pro-derechos en los últimos años. Luego, hace una semana el mismo Congreso archivó la ley con una fuerte argumentación sobre derechos humanos, al tiempo que en Chile la Asamblea Constituyente ha propuesto se eleve a rango constitucional el derecho a decidir libremente sobre un aborto. La pregunta obvia es ¿cómo te sientes por los acontecimientos de la semana en tema de los derechos sexuales en la región?

Eugenia: Como bien lo dices ha sido un poco sube y baja, reaccionamos por suerte muy rápido, muy organizados; incluso la sentencia de la Corte para lo de Guatemala. A mí me interesa resaltar que no es un tema rápido, o sea no fue una cosa que sucede de un día para otro. El tema, como sabes, empezó con que se quería aprobar una ley para adolescentes en donde se incluían nuestros temas de derechos sexuales y reproductivos hace muchos años. Allí inició muy fuerte, este cierre del espacio cívico y de nuestra agenda en Guatemala.

Ha tenido, además, momentos difíciles. Similar fue cuando despidieron a la experta de la presidencia en género. Ha sido algo muy gradual, muy fuerte y se dio en un momento en donde se pretender tapar los temas de corrupción del gobierno de Guatemala.

La influencia de los grupos conservadores es muy fuerte. Creo que tenemos que pensar mejor cómo hacer unas propuestas propositivas y que nos permitan construir estrategias colectivas: gracias a la presión, que además incluyó a los donantes, se echó para atrás, entonces eso es lo que nos da esperanza.

Llama la atención que los artículos (del Decreto 18/2022) incluían la libertad de la homofobia muy claramente: esta idea de que si discriminas no te van a reclamar o que te puedes negar los servicios. Conocer y analizar el texto en sí mismo, nos permite ver hacia dónde va la agenda de los Antis.

Por supuesto el avance de Chile es importante, tenemos muchas esperanzas en el país, en la nueva Constituyente, está el primer borrador. Hay algunos detalles, yo leía, por ejemplo, que le hace falta profundizar más en personas con discapacidad.

Pero, por otro lado, el comunicado del Día del Niño por Nacer en Perú (25 de marzo) de los organizadores de la Marcha por la vida “no solamente refiere que está definido en la constitución la vida desde la concepción y todo eso, sino que también habla de poner límites a las organizaciones de la sociedad civil que quieren avanzar en la agenda específicamente de derechos reproductivos. Entonces acabamos de salir de Guatemala y ahora vamos a Perú.”

Si hay una iniciativa para frenar la educación sexual integral; y pues yo no dejo de pensar en Brasil. Son estrategias que se están replicando en un discurso que se usa de forma transversal y necesitamos no bajar la guardia. Tengo muy claro que la comunidad internacional está vigilando, entonces tengo dos mensajes muy claros: hay organizaciones muy fuertes, organizadas a nivel nacional, que están listas para defender los derechos ganados, pero también, que hay una comunidad internacional respaldando y haciendo este llamado para que los países respeten los acuerdos internacionales.

Maestra Eugenia López Uribe, mexicana y actual directora regional para América Latina y el Caribe de la emblemática Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF, por sus siglas en inglés).

Estrategias anti-derechos

Pregunta: ¿Cuáles son algunos puntos comunes en esta estrategia internacional de la derecha?

Eugenia: Son clave las escuelas: la derecha ya regresó más fuerte con el tema de trabajar con padres de familia para que sean ellos quienes llamen la atención y que sean los encargados de vigilar que las escuelas no toquen los temas de salud sexual. Creo que es muy importante que nosotros podamos fortalecer este trabajo más en un modelo ecosistémico que incluya a las familias y a las comunidades para poder avanzar. El tema de la ideología de género es como este monstruo que está en contra.

Tenemos que reflexionar sobre el acercamiento de algunos grupos feministas que están dispuestos a aliarse con ellos. Ya lo habíamos visto en Europa con el tema del trabajo sexual, pero empieza a suceder también en América latina y nos puede romper: eso es muy importante, es una estrategia de ellos, de dividirnos y de disfrazarse de movimiento de derechos de las mujeres y empezar a usar este lenguaje de ‘la mujer es la familia y la familia es la vida’.

Igualmente, apropiarse del lenguaje legal: si lees el comunicado de Perú ellos dicen que están resguardando el marco legal nacional y los acuerdos internacionales a los que se ha adherido Perú, entonces están usando en nuestra contra el mismo lenguaje de derechos humanos. Y el lenguaje científico: el uso de las estadísticas, el uso de dictámenes médicos, el uso de médicos que se arrepienten ‘de lo que han hecho’ y encuentran ‘el camino de la verdad’, y entonces empiezan una campaña sucia en contra de las organizaciones que están trabajando a favor del derecho a la salud reproductiva.

Movimientos por los derechos

Pregunta: En todos los años que tú has estado trabajando por los derechos sexuales, ¿verías que se ha fragmentado un poco el movimiento, el trabajo de las organizaciones?

Eugenia: Pues yo no siento eso, siento que se ha complejizado la agenda intergubernamental, creo que la participación que teníamos en algunos mecanismos se ha complejizado. También se han blindado un poco algunos espacios como resultado de la presencia de estos grupos que están en contra de los derechos y que han ido haciendo un trabajo muy poco respetuoso de los espacios internacionales. Se han tenido que usar otras formas de participación. No creo que el movimiento social se haya dividido, a la mejor estamos viendo diferentes cosas, por ejemplo, la marea verde, el movimiento feminista, tiene una intergeneracionalidad muy fuerte; Argentina nos enseñó: como se dicen

Ellas, las pibas se apropiaron de la calle, de las consignas, del movimiento, un rejuvenecimiento y reverberamiento de los movimientos, de salir a la calle con una postura mucho más fuerte y unida, con consignas compartidas.

En el mundo de VIH sí siento una clara disminución de los fondos y apoyos para fortalecer a las organizaciones, y creo que es muy importante fortalecer sobre todo el enfoque de género y los derechos específicos de las mujeres frente al VIH, tanto para la prevención como para la respuesta, incluyendo los derechos sexuales y reproductivos de ellas que están muy olvidados. Cada vez se mira con más claridad a cuáles de nuestras poblaciones todavía les debemos mucho: las personas con discapacidad, las mujeres de la diversidad, afrodescendientes, indígenas, etcétera.

 Ahora pasa que hay una multiplicidad de expresiones, pero no una división, creo que todavía estamos convocadas y convocades por la agenda; seguimos en Ese camino y en esta región más que en otras: la Conferencia Regional de Población y Desarrollo tiene una fuerza difícil de encontrar en otros espacios, incluso en Nairobi, en la celebración mundial, acá todavía hay una atracción fuerte en esa agenda.

Pregunta: Y en este camino tenemos fuerza como movimientos sociales, ¿para dónde debemos ir como movimientos pro derechos?

Eugenia: Creo que, en los temas de la pertinencia cultural, de la interseccionalidad, de la inclusión, del anticolonialismo, del antirracismo. Es momento de conectarnos con esos grupos que han estado mucho más lejos de los espacios de participación, dejar de jugar a que nosotros les representamos y darles el espacio para que tomen la palabra, las mesas, se sienten en los espacios y que de viva voz puedan expresar y articular cuáles son sus demandas, y que puedan entrar en los procesos de monitoreo social, de rendición de cuentas, de fortalecimiento institucional, de inversión, de liderazgos, porque es algo que tenemos que tener muy claro que es parte de la sostenibilidad del movimiento.

Tenemos que dejar de hacer mensajes contenidos, políticas y servicios que están pensados desde quienes estamos convencides, es importante regresar a una narrativa para las personas de carne y hueso, y que cuando hay éxitos y avances se conviertan realmente en tener acceso para todos los derechos. Creo que ese es un gran reto, porque si no hacemos cambios legislativos y nuevos marcos que no se cristalizan en la realidad de las personas. Hay que construir un terreno donde se reconozca que los avances en nuestros derechos, y específicamente en los derechos sexuales y reproductivos, son patrimonio de la humanidad y que todos, y todas, y todes, nos beneficiamos, y nos conviene defenderlos.

Pregunta: ¿Y cuál sería para ti una experiencia contundente, que dé en el clavo, que se pueda replicar?

Eugenia: Un ejemplo es hablar desde la lógica de la solidaridad, de la confianza en la experiencia de las mujeres, del bienestar comunitario: de cómo las decisiones que se toman impactan en toda la comunidad para el beneficio de su desarrollo. Es muy importante visibilizar la contribución que las mujeres tenemos en la vida pública, en la vida familiar, en la vida comunitaria, sin caer en las dicotomías en las que nos quieren meter los grupos antis para escoger lo público, lo privado, la familia, la profesión… sino construir unas realidades comunitarias en donde todas las personas podemos contribuir a todo, en donde se valore

eso de una forma más amplia y menos en competencias.

Pregunta: En este panorama dónde va a seguir tratando de avanzar la derecha, y pues seguiremos nosotros, ¿Cuál sería tu aportación final?

Eugenia: Es hora de pasar del monitoreo, del mapeo de estrategias y de ofensivas, a tener nuestra propia lógica que se conecte con la felicidad, con la esperanza, con la solidaridad, con la fuerza. Creo que las jóvenas nos están enseñando mucho optimismo, y es momento de seguir a las adolescentes y a las jóvenas que tienen propuestas súper interesantes, hay que dejarlas libres, dejar que nos cuenten cuál es su visión del mundo.

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