COLUMNASMarcela Eternod AramburuVida y lectura

Vida y Lectura/ Mary y Mary

221 Vistas

Marcela Eternod Arámburu

SemMéxico, Aguascalientes, Ags; 27 de junio, 2022.-  Buscando una biografía de Mary Wollstonecraft para confrontar algunos datos que aparecían en distintos artículos y con la idea de revisar la vigencia de “Vindicación de los derechos de la mujer”, que escribió en 1792 y que es catalogado como texto fundacional del feminismo, encontré “Mary Wollstonecraft. Mary Shelley. Proscritas románticas”, escrito por Charlotte Gordon después de una muy cuidadosa investigación y una sorprendente revisión, no solo de los libros que ambas escribieron, sino, además de cartas, reseñas periodísticas y artículos que tienen 200 años de existencia.

Lo interesante de esas dos biografías —cada una transcurre por su propia línea temporal— es que muestra la vida de dos mujeres, madre e hija, que enfrentan numerosas dificultades en una Inglaterra patriarcal, sexista y puritana. Las dos escritoras, revolucionarias y con pensamientos modernos independientes, las dos cobijadas por los ideales de la Revolución francesa y las dos fuertemente atacadas y despreciadas por ser mujeres y pretender tener voz.

Gordon enfatiza que el libro de Mary Shelley, publicado en 1818 sin que apareciera su nombre, “Frankenstein o el moderno Prometeo” fue un éxito, pero que, cuando se supo que había sido escrito por una mujer, la crítica no escatimó en despreciarla, denigrarla y promover su destrucción. Hasta se usó su novela para demostrar que la sordidez y la maldad, provenían de la naturaleza de la autora: una mujer.

Además de las intensas vidas de las dos Marys, llenas de obstáculos, dificultades, depresiones y penurias, en “Proscritas románticas” sobresalen los abrumadores contextos sociales en los que transcurrieron sus vidas, esas realidades cotidianas en las que ambas vivieron, donde el padre, el esposo o el varón eran amo, voz, poder, obligación, deber e infalibilidad. Biografías que reiteran lo duro que era (es) vivir bajo la bota del amo, bajo el enorme poder del patriarcado que tenía la obligación de controlar todo: la vida de sus hijos, cuanto más la de sus hijas; la de sus esposas, incluyendo a sus madres. Control económico, psicológico, sexual, social, educativo. Control total.

El libro abunda en pequeñas historias de mujeres que convivieron con las biografiadas y no podían huir del violento maltratador, no podían escapar de sus amenazas, mucho menos de sus castigos; algunas fueron recluidas en hospitales psiquiátricos o en sus propios hogares por años o hasta su muerte; otras fueron entregadas en matrimonio a hombres ruines; muchas no podían ni pensar en solicitar un divorcio ante una falta total de consideración; a muchas otras se les negaba el permiso de tener acceso a un trabajo; y aparecen —en forma reiterada— los casos de abandono masculino y la indefensión en la que quedan las mujeres que no pueden alimentar a sus hijos e hijas. Lo que nos recuerda a los cientos de miles de juicios que hoy día están en proceso por una pensión, ante la misma negativa de los varones de hacerse responsables de sus descendientes.

Comment here

Accesibilidad