Mujeres

Vincular la producción de conocimiento a las demandas reales del activismo feminista, un desafió, Marisa Belausteguigoitia Rius

297 Vistas

La UNAM vive una ventana de oportunidad emergente: Guadalupe Valencia García

Informe CIEG 2020-2021, interés en la condición de las mujeres en prisión

Elda Montiel

SemMéxico, Cd. de México, 31 de marzo 2022.- Los paros y marchas en la Universidad por cinco meses por las denuncias de violencia de género, y las medidas por la pandemia llevaron a una redefinición de la producción de conocimiento en la definición de procesos y soluciones pedagógicas vinculadas al activismo, que no puede ser de excelencia sino arriba a una comunidad más cercana a la justicia, la igualdad y las formas de intervención efectivas.

Buscamos una academia activa y un activismo académico, expreso la doctora Marisa Belausteguigoitia Rius en su primer informe de labores 2020-2021 al frente del Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG).

Al respecto, la coordinadora de Humanidades Guadalupe Valencia García refirió que el CIEG se ha convertido en un mediador entre los estudios académicos y las diversas expresiones sociales en torno a los asuntos de género, ya que ha detectado un área de oportunidad emergente dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México.

La doctora Belausteguigoitia Rius destacó como un desafío generar un activismo académico atento a propuestas y protestas de las colectivas de jóvenes, sobre todo en relación con las emociones vinculadas a la rabia y la vergüenza, y con ello fortalecer el acceso a la justicia.

Así como contribuir a la construcción de un currículum móvil, errante, ambulante que atienda protestas imaginativamente, además de acompañar e impulsar las tareas de investigación, docencia y difusión de los y las académicos del CIEG”.

En una analogía marítima, la funcionaria indicó que el informe del periodo 2021-2022 intenta dar cuenta de la forma en que ese barco ha intentado navegar rutas propuestas en el plan de desarrollo presentado a la administración central, mismas que calibren el timón requerido entre “oleajes verdes y violetas”, en particular de la llamada “cuarta ola feminista”, que nos cimbró, pero que también promete construir un mundo de igualdad donde ponernos de pie.

Belausteguigoitia Rius acotó que, en esta larga travesía, por un lado, la crítica en libertad posibilitará el cambio y, por el otro, el compromiso con la justicia y la igualdad.

“Es la atención que da el disenso y la diversidad, y el interés a la desobediencia, en particular la de la protesta estudiantil, que nos une en la firme convicción de que las mujeres han sido silenciadas, que el acoso no cabe en la UNAM, pero tampoco la rabia sin medida y sin escuela”.

Consideró fundamental entender la producción de conocimiento en colindancia con las intervenciones, las protestas y propuestas que por un lado han levantado ámpula y críticas y, por muchos otros, han abierto puertos a la igualdad, a nuevos lenguajes académico-activistas, los cuales muchas veces nos confunden e irritan, pero forman parte del cambio hacia sociedades más democráticas e igualitarias.

Recalcó que el compromiso de su gestión fue involucrar al CIEG durante este primer año de administración en la definición de procesos y soluciones pedagógicas y activistas vinculadas con paros y pandemia, con rigor académico y contenido teórico.

La directora resaltó que el reto para su administración es conducir al CIEG a su consolidación como un centro de investigación interdisciplinaria de talla internacional, que explique críticamente problemas complejos en torno a la construcción colectiva de la igualdad y la erradicación de la violencia de género. En suma, en una entidad universitaria, cuyos intereses estén justo en los márgenes.

El feminismo en los estudios de género es señalado como un campo de haberes prácticos y han volcado como la ola al mundo hacia transformaciones sociales y académicas que por el momento nos enfrentan a dilemas y contradicciones y retos que hay que dimensionar.

Puntualizó que no será fácil acomodarnos en esta nueva normalidad postoma de planteles y pospandemia, que implican el regreso al cuerpo, a sus contactos y lenguajes.

Sin duda, dijo, será un acierto realizar un análisis académico profundo de estos escenarios y la derivación de nuevas pedagogías que nos acerquen e inviten a un contacto intenso y respetuoso con el placer de encontrarnos.

Por su parte, la Coordinadora de Humanidades, resalto que el CIEG ha actuado con la Defensoría de los Derechos Universitarios, Igualdad y Atención de la Violencia de Género, como conciencia interventora, reparadora, educativa y transformadora, desde la creación de múltiples comisiones internas para la igualdad entre hombres y mujeres en la UNAM.

Así como ha participado en el ofrecimiento de asignaturas en la materia, talleres de sensibilización, seminarios nacionales e internacionales, entre otras actividades teórico-prácticas que contribuyen a entender, dimensionar, redefinir.

Del trabajo de CIEG destacó que son prioridad tres aspectos: Primero, la presencia del feminismo activista y sus propuestas académicas; segundo un profundo análisis de los ataques punitivos, son prioridad las cárceles y las sentencia que no atienden a los contextos, y, en tercer lugar, que la investigación aprendida optimice las líneas de investigación, análisis desde perspectivas de la academia y el activismo.

Comment here

Accesibilidad