Impunidad

Violencia vicaria carcome a miles de mujeres; el sistema judicial es cómplice

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Los niños y niñas son utilizados para dañar a la mujer; primero los sustraen, luego denuncian a la madre por abandono, la desprestigian y la “borran” de tajo

“Primero secuestran a tus hijos y luego te asesinan a ti”

Itzel Grajales

SemMéxico, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 31 de marzo, 2022.-Cristina envió a Chiapas a sus dos hijos para que convivieran con sus abuelos paternos durante las vacaciones, pero ya no se los regresaron. Tiene 11 años sin convivir con ellos, tiempo durante el cual ha recorrido juzgados donde alargan y dificultan los trámites para favorecer a su expareja. Ella es solo una de miles de mujeres víctimas de violencia vicaria en México.

Asesinadas, torturadas, mutiladas. Arrebatadas de golpe del vínculo que habían formado cotidianamente con sus hijos e hijas, así dicen sentirse mujeres como Cristina; quien comparte su testimonio para evidenciar cómo el Poder Judicial contribuye a violentar los derechos de las mujeres y la niñez.

En la violencia vicaria, los menores de edad son utilizados por el hombre –generalmente la expareja- para hacer daño a la mujer: el padre los sustrae, a veces de manera violenta, otras con la ayuda de las autoridades; y no en pocas ocasiones utilizando artimañas y engaños para que, una vez en sus manos, no vuelvan a tener contacto con la madre, a quien se encargan de desprestigiar y “desaparecer”, a través de la manipulación.

Micaela Giacobone Shwartz, coordinadora Nacional y asesora jurídica del Frente Nacional contra la Violencia Vicaria explicó que se trata de una conducta específica que vulnera a las mujeres, con un modo de operación bien estructurado y sistemático, que tiene como objetivo destruir a las víctimas.

De acuerdo a la Encuesta Nacional acerca de Violencia Vicaria en México, respondida por 205 mujeres sobrevivientes a este tipo de violencia, el 88 por ciento aseguró que antes de sufrir la sustracción de sus hijos e hijas, su expareja las había amenazado con quitárselos como venganza por haber terminado la relación.

“No estamos en contra de los hombres. El derecho de los niños es convivir con papá y mamá; pero comúnmente, cuando una mujer oculta a un hijo, no se lo lleva para perderlo o para dañar a la expareja, sino para presionar con el pago de la pensión alimenticia o para protegerlos del maltrato y el abuso”, detalló Giacobone.

Además, destacó que antes de la sustracción, las mujeres sobrevivieron a otras formas de violencia como la física, la económica y la psicológica, ejercidas por hombres que comparten un perfil narcisista, “porque con tal de lastimarnos, no les importa dañar a sus hijos”.

Los menores llegan con temor a la casa de un papá que ha sido ausente en el cuidado, pero que en muchos casos quieren y admiran; éste les hace creer que la madre los regaló o abandonó, que ha muerto, enloqueció, o que ha preferido estar con otra pareja que hacerse cargo de ellos. Les siembran miedo, odio y desprecio hacia la figura materna, agregó Elisa Celis, cofundadora del Frente.

“Los ocultan para romper el vínculo materno-filial; se ganan su confianza y los ponen en contra de la madre: por eso hay casos en que los pequeños salen huyendo al verla, despavoridos; o muestran un rotundo rechazo a convivir con ella, mientras se va generando en ellos una especie de síndrome de Estocolmo o amor por su agresor”.

Si algo caracteriza a los casos de violencia vicaria es la protección que los agresores encuentran en las instituciones públicas. Con un papel de padres abnegados, recién adquirido, pero legalmente razonable, han encontrado un camino para evadir la justicia en la falta de perspectiva de género que hay entre las y los juzgadores.

Era agosto de 2011. Desde su casa en Jalisco, donde todavía reside, Cristina intentó comunicarse con su hija de casi tres años y su hijo de nueve, por medio de llamadas telefónicas, pero no lo logró. Entonces tomó un vuelo a Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y se presentó en la casa de los abuelos paternos, pero solo logró que la corrieran, bajo amenazas.

Para las autoridades, no importó que demostrara que los había criado desde su nacimiento; que en Jalisco tenían casa y escuela; pero sí tomaron en cuenta una denuncia falsa que su expareja presentó una vez que sus hijos llegaron a Chiapas: bastó una acusación de abandono para que a él le otorgaran la guardia y custodia provisional en solo tres días.

Cristina aún se recuerda esa noche afuera de la casa de la familia de su expareja, llorando por sus hijos, para quienes se ha convertido en una extraña debido a que el Tribunal Superior de Justicia del Estado, donde está su expediente, ha alargado el proceso más de una década.

En una audiencia de cinco minutos, la jueza decidió que ya no podía convivir con su hijo mayor, en ese entonces de 10 años de edad, porque él simplemente se negaba a tener una relación con ella.  Años después ocurrió algo similar con su hija que, al cumplir siete, declaró que no quería verla, porque era la condición de su padre para recibir juguetes de Navidad y de cumpleaños.

“Todas las pruebas me las han tumbado; me han hecho pruebas psicológicas y estudios socioeconómicos, mientras que la contraparte se ha amparado y ha presentado a sus familiares como testigos”, en un largo ir y venir, de Jalisco a Chiapas, que se cuenta en 11 tomos de un expediente (951/2011) que parece no tener fin.

La Encuesta citada con anterioridad, hecha por la agencia Altermind, indica que las mujeres dedican una tercera parte de su jornada laboral a la atención de temas legales, con el desgaste emocional, físico y psicológico que implica, en procesos que duran de uno y hasta más de 10 años.

Además, informa que las autoridades alargan los procesos y bloquean el seguimiento de los juicios en el 48 por ciento de los casos, siempre a favor de los agresores, que generalmente (nueve de cada 10) cuentan con formas de evadir la justicia a través de influencias o el poder económico.

Para evitar que estos juicios sean tan engorrosos y largos, el Frente ha impulsado una iniciativa que ya se analiza en el Congreso de la Unión; piden reconocer la violencia vicaria e incluir mecanismos de protección en el catálogo de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; con reformas subsecuentes en los códigos civiles, penales y procesales de cada entidad.

FRENTE NACIONAL CONTRA LA VIOLENCIA VICARIA

  • 1 de febrero de 2022: se llevó a cabo la primera encuesta nacional titulada Reconocimiento de la violencia vicaria en México, realizada por Altermind
  • 71 preguntas a 205 mujeres sobrevivientes de este tipo de violencia
  • Previo a la separación de pareja, 45 por ciento sufría abuso, físico, económico y psicológico
  • 88 por ciento recibió amenazas antes de la sustracción de los menores

En estados como Jalisco y Estado de México se han presentado iniciativas, que, si bien tienen una buena intención, requieren algunos ajustes desde la perspectiva de la víctima, que muestre que la violencia vicaria es el escalón arriba de otros tantos tipos de agresiones económicas, patrimoniales, físicas y psicológicas; y a la vez, la antesala del feminicidio y el infanticidio, destacó Mayté López, también cofundadora de la organización.

¿Qué tan grave es? España este delito es comparable con el homicidio porque las madres han referido que se sienten muertas en vida; y es el asesinato hacia la cotidianidad de los niños, que de pronto son sustraídos, escondidos y separados por completo de sus relaciones sociales y familiares.  El dolor no cesa; las víctimas equiparan la situación que viven con una tortura, añadió López.

Estas reformas también deben incluir candados para que las escuelas públicas y privadas no se conviertan en cómplices de la sustracción, al entregar a los menores a sus padres, aun cuando estos han estado ausentes durante un largo tiempo y sin que medie una orden judicial, apuntó Mayte, cuyo caso es emblemático porque su agresor es Noé Castañón Ramírez, exsenador e hijo del exministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Noé Castañón León.

Al impulsar estas reformas, también quieren prevenir los feminicidios inducidos, pues muchas de las víctimas son destruidas emocionalmente al grado de intentar suicidarse, sobre todo aquellas que no cuentan con una red de apoyo y asistencia psicológica, dos factores fundamentales para la sobrevivencia de las mujeres que enfrentan este tipo de violencia, en un proceso de duelo en el que hay pánico, ansiedad y depresión.

“¡Uno pierde a los hijos! Primero te los secuestran y luego te asesinan a ti, te torturan a ti y a tus hijos; ellos crecen pensando que su mamá los odia y que no quiere estar con ellos. Nos asesinan en el momento en que dejas de existir para ellos”, compartió Cristina en una de sus últimas visitas a Chiapas, para dar seguimiento a su juicio.

Micaela Giacobone, Mayte López García, Elisa Celis y Cristina Liliana Fuentes Tovar son la voz de más de 600 madres que integran el Frente Nacional contra la Violencia Vicaria; pero no son el único colectivo, hay miles de mujeres en esta situación que no es un simple pleito de familia; se trata de violaciones a derechos humanos de niñas, niños y mujeres que van en aumento, ante los ojos cómplices del sistema judicial mexicano.

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